El mayor encuentro religioso del mundo se vuelve transinclusivo pese a las controversias

Pavitra Nandagiri, una de las líderesas espirituales transgénero de mayor rango en el Maha Kumbh, la reunión religiosa más grande del mundo en Prayagraj, en el norte de laIndia. Imagen: Stella Paul / IPS

PRAYAGRAJ, India – Pese al sol abrasador y el calor creciente, Pavitra Nandagiri está sentada en un catre con una sonrisa. Vestida con una túnica y un tocado color azafrán, con la frente pintada de cúrcuma y bermellón, Nandagiri es Mahamandaleshwar, uno de los monjes de mayor rango del Kinnar Akhada (Hermandad Transgénero) en el Maha Kumbh, la reunión religiosa más grande del mundo, que se celebra actualmente en el norte de la India.

Una corriente constante de visitantes se acerca para tocar sus pies en señal de respeto. Nandagiri levanta la mano derecha, toca sus cabezas y les otorga su bendición.

Hace solo unas horas, participó en el snan ceremonial (baño ritual) en el Sangam, un lugar de gran significado mitológico donde se cree que confluyen tres ríos sagrados: el Ganges, el Yamuna y el Saraswati. Para los hindúes, sumergirse en estas aguas es uno de los actos más sagrados que pueden realizar en su vida.

El baño ceremonial está encabezado por los santos y líderes espirituales más importantes del hinduismo, siguiendo un estricto orden jerárquico.

En la mañana del miércoles 12 de febrero, tuvo lugar el cuarto baño ritual de los 45 días que dura el Maha Kumbh. Quince líderes espirituales transgénero, incluida Nandagiri, marcharon junto a los Naga Sadhus y los Aghoris, legendarios santos hindúes de cuerpos cubiertos de ceniza, cabello enmarañado y vestimenta mínima.

Juntos, se sumergieron en el río entonando el canto sagrado Har Har Mahadev (Gloria a Shiva), mientras los miembros de otras sectas religiosas esperaban su turno.

Más tarde, dentro del Kinnar Akhada, los gurús trans reciben a sus visitantes. Algunos realizan rituales y otros meditan junto con los ascetas Aghori. Cuando se le pregunta cómo comenzó la colaboración entre la tercera orden más alta de santos hindúes y los líderes espirituales trans, Nandagiri explica que el proceso comenzó en 2015 y culminó en una cooperación activa en este Maha Kumbh, que se celebra cada 12 años. Sin embargo, no da más detalles, salvo que lo que unió a ambas sectas fue su rechazo común a los placeres mundanos y su decisión de llevar una vida desprendida de las riquezas y las complicaciones terrenales.

Un devoto reza en el Sangam del Maha Kumbh, donde se cree que confluyen tres ríos. Mientras que dos de ellos, el Ganges y el Yamuna, son visibles, se dice que el tercero, el Saraswati, permanece oculto bajo la tierra. Imagen: Stella Paul / IPS

Un Kumbh transinclusivo, pero con condiciones

En el Kumbh, los Akhadas están organizados en diversas sectas, principalmente según su orientación filosófica y la deidad a la que veneran. Las dos principales son las Shaiva Akharas, devotas del dios Shiva, y las Vaishnava Akharas, devotas del dios Vishnu. Cada Akhara sigue una estructura jerárquica encabezada por un Mahant (líder principal) o un Acharya (guía espiritual), quien supervisa sus funciones espirituales y administrativas.

Sin embargo, la inclusión de Acharyas trans en el Kumbh, especialmente como parte de la venerada Juna Akhada dentro del grupo de los Naga Sadhus, no ha estado libre de controversia. Algunos han cuestionado su afirmación de llevar una vida austera y los han acusado de estar motivados por el poder y la autoridad, algo que consideran incompatible con la verdadera santidad.

El 24 de enero, la comunidad designó a Mamta Kulkarni, una exactriz de cine, como una de sus líderes principales, lo que generó protestas tanto dentro de la comunidad trans como entre los líderes de otras sectas hindúes, quienes lo calificaron como una estrategia de relaciones públicas.

Baba Ramdev, un reconocido gurú del yoga, afirmó que la decisión violaba los principios del hinduismo. Algunos gurús incluso amenazaron con boicotear el próximo Kumbh, previsto para 2037, si el Kinnar Akhada no es excluido de los baños rituales.

Kalyani Nandagiri, otra líder trans de alto rango que se opuso a la inclusión de la actriz, fue agredida físicamente por desconocidos el 12 de febrero.

A pesar de estas profundas divisiones y actos de violencia, Pavitra Nandagiri mantiene la esperanza en el futuro de la comunidad.

“La gente dice muchas cosas, y sí, a veces ocurren injusticias. Pero no deberíamos dar demasiada importancia a estos pequeños problemas. Estamos aquí hoy y estaremos aquí también en el próximo Kumbh”, afirma con un tono conciliador.

Una monje en la Hermandad Transgénero dentro del Maha Kumbh. Imagen: Stella Paul / IPS

Dos realidades distintas

Mientras que dentro del Kinnar Akhada los gurús trans están ocupados recibiendo y bendiciendo a los visitantes, afuera, en la calle, un pequeño grupo de hombres rodea a un joven trans que baila al ritmo acelerado de la música.

“Esto es Launda Naach”, explica Ajeet Bahadur, un artista de teatro local. “Es una forma común de entretenimiento rural aquí, en la que suelen participar hombres trans que se visten con ropa femenina”, detalla.

El público del Launda Naach es mayoritariamente masculino. Se dice que esta práctica surgió en una época en la que las mujeres no podían bailar en público debido a normas sociales conservadoras.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Sin embargo, actualmente, los movimientos de los bailarines suelen tener un tono lascivo y, según Bahadur, muchos de ellos sufren explotación sexual y rara vez se les considera verdaderos artistas.

“La vida de estos bailarines es increíblemente difícil; su arte es poco respetado, las miradas están puestas en sus cuerpos y la explotación y la pobreza son constantes en sus vidas”, señala Bahadur, quien ha investigado la realidad de los intérpretes de Launda Naach durante algún tiempo.

Además de estos bailarines, miles de hombres y mujeres trans en India luchan diariamente para ganarse la vida. Muchos sobreviven pidiendo limosna en las calles y en el transporte público, mientras que otros suelen ser acusados de extorsionar a pequeños comerciantes en los mercados locales.

Por ello, en la sociedad india, la presencia de una persona trans suele generar una mezcla de temor y desprecio, en lugar del profundo respeto que se observa en el Kinnar Akhada del Kumbh. ¿Podría el estatus elevado de los gurús en este evento cambiar la percepción social de la comunidad trans en general?

Priyanka Nandagiri, una monja transgénero, no cree que haya garantías de ello.

“En términos generales, la comunidad trans en India se divide en dos grupos: los Sanatani y los Deredaar. Nosotros pertenecemos a los Sanatani, que siempre hemos estado inmersos en la vida religiosa, mientras que los Deredaar han optado por un estilo de vida diferente, como bailar en las calles y en eventos sociales como bodas”, explica.

Dwita Acharya y Mohini Acharya, otras dos monjas trans, asienten en señal de acuerdo: “Todo dependerá del camino que elijan”, dicen al unísono.

“Si eligen seguir nuestro camino (Sanatani), recibirán ese reconocimiento, pero si prefieren continuar con su estilo de vida Deredaar, entonces la sociedad seguirá viéndolos de la misma manera”.

T: GM / ED: EG

 

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe