Supervivientes de genocidio en Ruanda, en un viaje para construir un futuro resiliente

Varios jefes de Estado y de gobierno, junto con otros dignatarios y líderes de organizaciones internacionales, se congregaron en la capital de Ruanda para la conmemoración del 30 aniversario del genocidio contra los tutsis. Imagen: Aimable Twahirwa / IPS

KIGALI – El domingo 7 de abril se guardó un minuto de silencio en toda Ruanda, donde se celebró una ceremonia en memoria del más de un millón de personas, en su mayoría tutsis, que fueron asesinadas sistemáticamente en los 100 días de atrocidades que tuvieron lugar entre abril y julio de 1994 en el país.

La conmemoración del 30 aniversario del genocidio ruandés de 1994 contra los tutsis levantó levantó el telón de un periodo de recuerdo de tres meses en este pequeño país de África centro-oriental sin salida al mar.

Al acto asistieron jefes de Estado y de gobierno, entre ellos el expresidente estadounidense Bill Clinton y el expresidente francés Nicolas Sarkozy, así como otros invitados que depositaron coronas de flores en el monumento conmemorativo el mismo domingo 7 de abril.

El genocidio realizado por extremistas hutus se cobró la vida de 1 074 017 personas, en su mayoría de etnia tutsi. La matanza comenzó inmediatamente después de que un avión en el que viajaban el expresidente ruandés Juvenal Habyarimana y su homólogo burundés, Cyprien Ntaryamira, fuera derribado sobre la capital ruandesa, Kigali, el 6 de abril de 1994.

La conmemoración se celebra cada año del 7 de abril al 4 de julio, en consonancia con el periodo del genocidio, perpetrado por la mayoría hutu.

La conmemoración, denominada Kwibuka (recordar, en lengua kinyarwanda, la principal de Ruanda), comenzó con la colocación de coronas de flores en el Monumento Conmemorativo del Genocidio de Kigali, lugar de descanso final de más de 250 000 víctimas del genocidio, seguida de una ceremonia conmemorativa.

Marie Louise Ayinkamiye, superviviente del genocidio, tenía 11 años cuando se produjo  y vivía en la aldea de Nyange, al oeste de Ruanda. Dijo que el impacto del genocidio continúa mucho después de que la matanza haya terminado. Ahora, los supervivientes sacan a relucir su resistencia interior y afrontan los retos de la vida con valentía y determinación.

«Mi hijo mayor tiene la misma edad que yo tenía durante el genocidio… Nací y crecí sufriendo discriminación por mi origen étnico. Ahora, 30 años después, la vida en Ruanda es muy diferente», dijo la madre de cinco hijos a los presentes en el Kigali Arena.

Al iniciarse la conmemoración en Ruanda conmemora del 30 aniversario del genocidio contra los tutsis, personas de todos los ámbitos de la vida rinden homenaje a las víctimas mortales de aquellos horripilantes 100 días durante varias ceremonias, como en Gicumbi, un distrito en el norte de Ruanda. Imagen: Aimable Twahirwa / IPS

Mientras Ruanda conmemora el 30 aniversario del Genocidio, las autoridades hacen hincapié en la necesidad de proporcionar a los supervivientes estrategias que les ayuden a recorrer el camino de la curación, fomentar la resiliencia y recrear un futuro mejor para los niños y las generaciones venideras.

El presidente de Ruanda, Paul Kagame, dijo a cientos de personas, entre ellas altos funcionarios y delegaciones de varios países que acudieron a observar la ceremonia, que solo una nueva generación de jóvenes tiene la capacidad de renovar y redimir a una nación tras un genocidio.

«Nuestro trabajo era proporcionarles el espacio y las herramientas para romper el ciclo… y lo han hecho», afirmó Kagame.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Según estimaciones oficiales, alrededor de 78% de los ruandeses tienen menos de 35 años. La mayoría no recuerda el genocidio o aún no había nacido.

«Nuestros jóvenes son los guardianes de nuestro futuro y los cimientos de nuestra unidad, con una mentalidad totalmente distinta a la de la generación anterior», afirmó Kagame.

El último gubernamental Barómetro de la Reconciliación de Ruanda muestra que el estado de la reconciliación en Ruanda pasó de 82,3 % en 2010 a 92,5 % en 2015 y a 94,7 % en 2020.

Otro factor que los barómetros de la reconciliación presentan como un obstáculo para la reconciliación es el hecho de que algunos ruandeses siguen viéndose a sí mismos y a los demás a través de miradas étnicas.

Los ruandeses, según el barómetro, se sienten apegados a su identidad nacional, lo que haría muy posible la reconciliación, ya que significaría que han superado las tendencias a asociarse a sí mismos y a los demás con identidades étnicas específicas.

Sin embargo, muchos de los encuestados confesaron que, si no se tiene cuidado, la ideología del genocidio podría seguir difundiéndose entre los jóvenes y crear un ambiente propicio para que vuelva a producirse un genocidio.

De acuerdo a las conclusiones de la Comisión Nacional para la Unidad y la Reconciliación, creada en 1999, algunas de estas personas con «ideología genocida» saben que el gobierno no apoya estas prácticas divisoria.

Por esa causa, precisa, esas personas ocultan sus sentimientos pero siguen viviendo divididos, por lo que todos los actores tienen que seguir comprometiéndose más con la unidad y la reconciliación.

El presidente ruandés observó que son todos los ruandeses quienes han vencido al miedo.

Nada puede ser peor que lo que ya hemos vivido. Esta es una nación de 14 millones de personas que está dispuesta a enfrentarse a cualquier intento de hacernos retroceder, afirmó el líder ruandés.

Las últimas estimaciones de Nunca Más Ruanda, una de las organizaciones no gubernamentales locales que trabajan para fomentar la confianza y promover la curación de traumas y la prevención del genocidio, muestran que persisten la desconfianza social, la sospecha y los temores derivados de las heridas relacionadas directa e indirectamente con el genocidio contra los tutsis en Ruanda.

La organización señala que, aunque Ruanda ha logrado importantes avances en materia de desarrollo y estabilidad desde el genocidio, los esfuerzos por alcanzar una paz sostenible a largo plazo deben tener en cuenta la presencia de traumas en la sociedad ruandesa y tratar de repararlos.

La encuesta integral de salud mental de Ruanda de 2018, realizada por el Centro Biomédico de Ruanda, muestra que alrededor de 28 % de los supervivientes del genocidio declararon síntomas de trastorno de estrés postraumático,  en comparación con 3,6 % de la población general.

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