Nueva investigación avanza en comprensión del calentamiento global y los océanos

La activista juvenil Jay Matsushiba, en Vancouver, participa en el saneamiento de una playa con Tanya Otero, de la iniciativa de “Gran limpieza de la costa canadiense. Imagen: Nick Hawkins / Ofi

SÍDNEY – El Instituto de Fronteras Oceánicas (Ofi, en inglés), con sede en Canadá, es muy claro acerca de la importancia de un nuevo programa colaborativo de investigación sobre los océanos. El calentamiento global no se puede abordar de manera efectiva y la vida humana no puede sobrevivir en la Tierra sin los mares.

El océano cubre más de 70 % de la superficie del planeta y absorbe 25 % de las emisiones de dióxido de carbono de la atmósfera; sin embargo, existe una falta crítica de comprensión sobre los cambios que ocurren en los mares a medida que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero.

“El océano ha absorbido 90 % del exceso de calor de la atmósfera, pero ¿continuará así? Sabemos que el océano es un factor importante en el clima, pero necesitamos un nivel de detalle mucho mejor para comprender cómo funciona el océano ahora y cómo cambiará eso en el futuro”, dijo Anya Waite, directora científica del Ofi, con su sede en la ciudad costera de Halifax, sobre el océano Atlántico.

El Instituto fue creado por la Universidad de Dalhousie en 2015 para acelerar el liderazgo mundial en la investigación oceánica con un enfoque en los océanos Atlántico y Ártico, además del mar del Norte.

El 12 de mayo de 2023, lanzó la iniciativa de investigación “Transformando la acción climática” (TCA, en inglés) con sus socios académicos canadienses, las universidades de Québec à Rimouski, Laval y Memorial de Newfoundland.

El Instituto lo describe como «la investigación más exhaustiva jamás realizada sobre el papel del océano en el cambio climático». Y busca avances en el conocimiento y soluciones de acción climática en asociación con las comunidades indígenas, incluido el pueblo Mi’kmaq, custodios de la tierra indígena y el conocimiento en la costa atlántica de Canadá.

La joven anfitriona Nesha Ichida recolecta muestras de pescado en Raja Ampat, en Indonesia. Imagen: Nick Hawkins / Ofi

“Nuestra relación con el océano es antigua, basada en el equilibrio, el respeto y el conocimiento transmitido de generación en generación”, afirmó Angeline Gillis, directora ejecutiva de la Confederación de Mainland Mi’kmaq, en el lanzamiento del programa.

Para la especialista, este plan “será una oportunidad única para reunir nuestras experiencias y conocimientos comunes sobre el océano en una asociación que garantizará que avancemos hacia un futuro sostenible para nuestros niños”.

Las comunidades costeras de Canadá han dependido durante mucho tiempo del mar y la vida marina costera para la alimentación, la cultura y la supervivencia socioeconómica.

El océano del mundo es la mejor forma de protección contra un planeta que se sobrecalienta. Elimina más dióxido de carbono de la atmósfera que todas las selvas tropicales y almacena 90 % del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

Un organismo marino esencial, el fitoplancton, captura el dióxido de carbono de la superficie del mar y lo hace circular hacia las profundidades del océano, donde se almacena durante milenios. Y, así, el océano modera los efectos del calentamiento global y, a su vez, determina los patrones climáticos y meteorológicos mientras genera el 50 % del oxígeno que necesitamos para respirar.

Pero, a medida que las temperaturas globales siguen aumentando, los datos científicos recopilados de una vasta red de flotadores sumergibles dispersos por el océano indican que se están produciendo cambios en el mar a medida que la cantidad de dióxido de carbono que absorbe crece sin cesar.

Este año, los científicos registraron la temperatura más alta del océano del mundo en 40 años. Waite dice que hay señales de advertencia sobre un posible deterioro en la salud del océano y su capacidad para regular nuestro clima a niveles seguros.

“Sabemos que los eventos climáticos extremos son cada vez más comunes. Lo más probable es que haya más eventos extremos en el futuro, pero los modeladores climáticos actualmente no pueden predecirlos”, dijo.

Fanny Noisette, profesora de Oceanografía Biológica en Université du Québec à Rimouski, dijo a IPS que había presenciado niveles severos de desoxigenación en las aguas del fondo del mar cerca de la localidad costera de St. Lawrence en la península de Burin.

Esto ha generado, por ejemplo, la migración de cardúmenes de camarones del norte desde las profundidades del océano hacia áreas costeras menos profundas donde el oxígeno está más disponible, dijo.

“La disminución en la abundancia de algunas especies, como los camarones del norte, podría conducir a la transformación de las actividades económicas y las fuentes de ingresos en las comunidades costeras locales”, predijo el profesor Noisette.

Agregó que “estos cambios ambientales se superponen a otras perturbaciones locales que ya están ocurriendo en las zonas costeras, como la contaminación y las especies invasoras. La gestión de las zonas costeras deberá estar más arraigada en enfoques holísticos y basados en los ecosistemas”.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

El océano Atlántico Norte, que es el sumidero de carbono oceánico más grande, es un sitio crítico para la investigación orientada al clima, y el programa TCA se basará en la experiencia de muchas disciplinas, desde la oceanografía y la ciencia atmosférica hasta el derecho marítimo, las ciencias sociales y la justicia para el conocimiento indígena.

También incluirá la colaboración con 40 socios nacionales y globales en la industria, el gobierno y el sector sin fines de lucro.

El programa se esforzará por generar nuevos datos científicos que serán fundamentales para tomar mejores decisiones sobre la acción climática. E identificar soluciones más efectivas para la supervivencia del planeta, incluido el desarrollo de nuevas tecnologías para eliminar la acumulación de dióxido de carbono en el mar.

Scott Simpson filmando a Jordan Wilson y Nicola Rammell, del Laboratorio John Reynolds, cerca de Bella Bella, en la Columbia Británica, mientras hacían un experimento para ver cómo el salmón afecta el crecimiento de las flores en los estuarios. Imagen: Nick Hawkins / Ofi

Helen Zhang, catedrática de investigación de ingeniería ambiental costera de Canadá y profesora de ingeniería civil en la Universidad Memorial en St. John’s, en Newfoundland, dijo a IPS que las microalgas serán esenciales para este objetivo.

«Las microalgas existen ampliamente [en el océano] y tienen la capacidad resistente de emplear una fábrica de conversión de dióxido de carbono en el ambiente marino frío, como las puertas de entrada del Atlántico Norte y el Ártico», planteó.

Las microalgas convierten el dióxido de carbono en biomasa, que “luego puede usarse para generar bioproductos, como biosurfactantes y biocombustibles, que pueden respaldar el crecimiento de diversas industrias oceánicas, como el transporte y la pesca, como fuente de energía alternativa”.

Si no se contiene el calentamiento global, los científicos predicen que las temperaturas más altas del mar generarán olas de calor marinas más severas, la acidificación del agua de mar y la decoloración de los arrecifes de coral.

Eso, a su vez, tendrá impactos perjudiciales en la vida marina, sus hábitats y su capacidad de reproducción. Por lo tanto, eliminar el dióxido de carbono tóxico del océano es esencial para su salud a largo plazo, la supervivencia de la vida marina y la vida sostenible de las comunidades costeras.

Casi 10 % de la población mundial, o más de 680 millones de personas, vive en áreas costeras bajas de continentes e islas.

Si bien la unidad global y la acción para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados centígrados permanecen en el limbo, el Instituto de las Fronteras Oceánicas  y sus socios avanzan con una visión clara y un cronograma de acción.

Ese liderazgo está totalmente respaldado por el gobierno canadiense, que ha contribuido con 154 millones de dólares al programa «Transformando la acción climática» a través de su primer fondo de excelencia en investigación de Canadá.

En total, se han comprometido alrededor de u$s 400 millones para el programa de investigación de TCA. Y, de acuerdo con el objetivo nacional de Canadá, el Instituto se enfoca en lograr cero emisiones netas de carbono para 2050.

T: MLM / ED: EG

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