Casi un millón de nuevas parteras se necesitan en el mundo

Madre, recién nacido y matronas en un centro de salud de Mindanao, Filipinas. Al menos 900 000 nuevas profesionales de partería se necesitan esta década para la atención de maternidad, sobre todo en países del Sur. Foto: Vijay Villafranca/UNFPA
Madre, recién nacido y matronas en un centro de salud de Mindanao, Filipinas. Al menos 900 000 nuevas profesionales de partería se necesitan esta década para la atención de maternidad, sobre todo en países del Sur. Foto: Vijay Villafranca/UNFPA

NACIONES UNIDAS – Unas 900 000 matronas o parteras se necesitan en el mundo, principalmente en los países de ingresos bajos, para atender necesidades de salud sexual reproductiva, materna y neonatal en esta década, reiteró al despuntar el año un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA en inglés).

La vicesecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed, dijo al presentar el informe que “las matronas han pasado a desempeñar un papel más imprescindible para satisfacer las necesidades de salud sexual y reproductiva de las mujeres y los adolescentes”.

Es una consecuencia de “el contexto de las restricciones relacionadas con la covid-19 y la saturación de los sistemas de salud” ante la pandemia, dijo Mohammed.

Estudios del UNFPA, reiterados en su más reciente informe, subrayan que la salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente (que resumen en la sigla SSRMNA) es un componente esencial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en la Agenda 2030 adoptada por la ONU.

Con su actual composición y distribución, el personal de SSRMNA podría atender 75 % de las necesidades mundiales en su campo, pero solo 41 % en los países de ingreso bajo, con poca capacidad en las regiones de África y el Mediterráneo oriental.

Al ritmo actual, se prevé que el personal de SSRMNA sea capaz de satisfacer 82 % de las necesidades de aquí a 2030, pero agudizándose la brecha entre los países de ingreso bajo y los de ingreso alto y mediano, lo cual aumentará la desigualdad.

El déficit de ese personal de salud se cifra en 1,1 millones, y hacia el 2030 puede alcanzar 1,3 millones, de los cuales 900 000 serían parteras o matronas, sobre las cuales se centra la mayor parte del informe.

“En el contexto de las restricciones relacionadas con la covid‑19 y de la saturación de los sistemas de salud, las matronas han pasado a desempeñar un papel más imprescindible para satisfacer las necesidades de salud sexual y reproductiva de las mujeres y los adolescentes”: Amina Mohammed.

A escala mundial, en 2019 se habrían necesitado 6500 millones de horas de profesionales para satisfacer todas las necesidades en los campos SSRMNA, y se prevé que esa cifra aumente hasta los 6800 millones de aquí a 2030.

Poco más de la mitad (55 %) de las necesidades corresponden a intervenciones de salud materna y neonatal (atención prenatal, posnatal y durante el parto), donde resulta imprescindible el trabajo de las matronas.

Otro 37 % corresponde a otro tipo de intervenciones de salud sexual y reproductiva, como por ejemplo asesoramiento, servicios anticonceptivos, asistencia del aborto, y detección y gestión de infecciones de transmisión sexual. Y ocho por ciento corresponden a intervenciones de salud sexual y reproductiva para adolescentes.

En los dos últimos decenios se avanzó en la reducción de la mortalidad materna y neonatal, aunque “este avance ha sido desigual y todavía hay demasiadas personas que se quedan atrás”, de acuerdo con el reporte.

Así, cada día se producen aproximadamente 810 muertes maternas, un mortinato (bebé que muere en el útero durante las últimas 20 semanas de embarazo) cada 16 segundos, 2,4 millones de muertes neonatales cada año, y una de cada cinco mujeres da a luz sin contar con la asistencia de un proveedor sanitario competente.

Se calcula que hay 218 millones de mujeres en todo el mundo con necesidades insatisfechas de métodos anticonceptivos modernos y, como mínimo, se producen 10 millones de embarazos no planeados cada año entre adolescentes de 15 a 19 años en países de ingreso bajo y mediano.

La covid, señala el informe, ha disminuido la disponibilidad de personal -que requiere protección ante la infección y el estrés y el trauma por la pandemia-, lo que se agrega a su número insuficiente, su distribución desigual, y los variables niveles y calidad de la formación recibida por esos profesionales.

También se considera que varios grupos de población corren el riesgo de que su acceso a los profesionales de SSRMNA se vea obstaculizado por motivos de edad, pobreza, ubicación geográfica, discapacidad, origen étnico, situación de conflicto, orientación sexual, identidad de género y religión, entre otros.

En promedio, el personal de SSRMNA está constituido en 70 % por mujeres, con diferencias de género según la ocupación. Las matronas son mayoritariamente mujeres, y por su género están sujetas a diferencias considerables en cuanto a salario, opciones profesionales y poder de decisión.

El personal de SSRMNA “precisa un entorno normativo y laboral propicio, así como educación y formación”, lo que requiere reconocer el valor del trabajo sanitario y en particular el de sus mujeres, y recompensar su esfuerzo adecuadamente, todo lo cual a su vez implica mayores inversiones en ese campo, concluye el estudio del UNFPA.

A-E/HM

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