Lucha contra la pérdida de los preciados bosques de palisandro del Gran Mekong

Recolección de semillas de palisandro de Birmania (Dalbergia oliveri) en Camboya. Foto: IRD-Camboya

CANBERRA – Los famosos bosques de palisandro de la región del Gran Mekong en el sudeste asiático producen maderas oscuras granuladas muy buscadas en todo el mundo por los fabricantes de muebles, revestimientos e instrumentos musicales de lujo, entre otros productos. Pero su alto valor también los ha convertido en un importante producto del crimen organizado transnacional.

Ahora, una alianza estratégica de organizaciones de investigación gubernamentales, de carácter nacional e internacional, lidera un esfuerzo de variados expertos para asegurar su supervivencia.

“Las especies de palisandro se encuentran entre las más valiosas del mundo. Tienen un valor de decenas de miles de dólares por metro cúbico, pero debido a la tala ilegal, casi fueron aniquiladas en los paisajes de Indochina”, dijo a IPS desde Kuala Lumpur Riina Jalonen, científica que trabaja con la Alianza Internacional de Biodiversidad y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), con sede en la capital de Malasia.

La iniciativa colaborativa de investigación para el desarrollo promueve el estudio y las soluciones innovadoras a los principales desafíos globales de la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad y la pobreza en todo el mundo.

Durante los últimos tres años, la Alianza se ha unido a socios nacionales en Camboya, Laos y Vietnam, así como a la Universidad de Copenhague y la Academia Forestal de China con el fin de liderar formas de conservar la diversidad genética de los palisandros.

El proyecto, que también trabaja para apoyar la plantación y restauración de maderas de palisandro e impulsar un suministro sólido y confiable de semillas y plántulas, es dirigido por la Universidad de Oxford y financiado por la Iniciativa Darwin, ambas instituciones de Reino Unido.

Chaloun Bountihiphonh, del Instituto Nacional de Investigación Agrícola y Forestal en Vientián, la capital de Laos, ha sido testigo de un cambio en la suerte de la especie desde que comenzó el proyecto en 2018.

“El estado de las poblaciones de palisandro Dalbergia ha mejorado y ahora cubre más del 60 por ciento de su hábitat natural y una red de semillas ha sido creada. Asimismo, las comunidades del proyecto han incrementado su conciencia sobre la importancia de los palisandros y los ingresos adicionales que pueden obtener de la recolección de semillas”, dijo Bountihiphonh a IPS desde su sede.

La subregión del Gran Mekong, que comprende los países de Camboya, la República Democrática Popular Lao, Tailandia, Myanmar (Birmania), Vietnam y China, cuenta con una inmensa biodiversidad, incluidas 20 000 especies de plantas y 1200 especies de aves.

Los bosques de la región proporcionan los hábitats naturales para la vida silvestre, pero también previenen la erosión del suelo y los deslizamientos de tierra, crean niveles esenciales de humedad atmosférica y combaten el cambio climático al reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Además, las comunidades locales, incluidos muchos pueblos indígenas, dependen de los bosques para obtener refugio, sustento, medios de vida e ingresos.

Palosanto siamés en un campo de cultivo en Laos, en el sudeste asiático. Foto NAFRI-Laos

Pero la deforestación, impulsada por el rápido crecimiento de la población, la expansión de la infraestructura, la agricultura y la minería, así como los incendios forestales y las operaciones de tala ilícita, se ha cobrado un alto precio.

La cobertura forestal en el Gran Mekong se redujo 5 %, mientras que solo en Camboya disminuyó 27 %, entre 1990 y 2015, informa la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El proyecto de conservación del palisandro (Dalbergia, nombre científico general para sus variedades), también conocido como palo de rosa por su color, se ha enfocado en tres especies específicas.

Se trata de la Dalbergia cochinchinensis, también conocida como palisandro siamés, tiene una gran demanda por parte de los fabricantes de muebles. El Dalbergia oliveri, o palisandro de Birmania con un gran aroma y una veta pronunciada, es popular para trabajar la madera, y el Dalbergia cultrata, también llamado Birmania Blackwood, es una madera caracterizada por varios matices de color negro y borgoña.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) informa que entre 2005 y 2015 se incautaron en todo el mundo 8,3 millones de kilogramos de palisandro traficado ilegalmente.

Los 10 principales países de origen fueron India, Tailandia y Camboya, y los principales países de destino fueron China, Malasia, Vietnam y Estados Unidos. Esto es también lo que hace que la colaboración regional sea tan crucial para salvaguardar la especie.

“La tala ilegal de bosques primarios ha destruido directamente los árboles maduros y los árboles madre de buena calidad que producen semillas para la regeneración natural y la silvicultura”, señaló Bountihiphonh.

El proyecto de conservación surgió de discusiones con expertos forestales en los países del Mekong, quienes destacaron los problemas que amenazan los valiosos bosques madereros. La Alianza primero realizó evaluaciones de conservación de la especie para analizar e identificar las amenazas específicas y las necesidades de conservación.

Luego, en colaboración con el Instituto de Investigación y Desarrollo de Bosques y Vida Silvestre de Camboya, el Instituto Nacional de Investigación Agrícola y Forestal de Laos y la Academia de Ciencias Agrícolas de Vietnam, se implementaron dos enfoques principales de conservación.

El enfoque «in situ» conserva los árboles de palisandro en su entorno natural, por ejemplo, en forma de parque nacional o bosque gestionado por la comunidad. La segunda estrategia «ex situ» promulga la especie en un lugar designado diferente, como una plantación o en un área de producción de semillas.

Algunas de las poblaciones de palisandro más grandes que quedan en Camboya se encuentran dentro de los Bosques Comunitarios. Foto: Alianza Internacional de Biodiversidad / CIAT

Sin embargo, restaurar y expandir los bosques requiere una gran cantidad de semillas. Entonces, la producción de semillas y plántulas son algunas de las actividades más importantes que se llevan a cabo en las comunidades que habitan los bosques.

“Hemos estado ayudando a los agricultores a instalar huertos semilleros, donde se plantan árboles específicamente para la producción de semillas. Son los agricultores quienes están interesados en producir semillas y venderlas», sostuvo Jalonen.

Añadió la experta del Ciat que «especialmente en Camboya, tienen una red bastante activa de productores y recolectores de semillas, y el Instituto de Investigación y Desarrollo de Bosques y Vida Silvestre realmente ha dirigido este trabajo para ayudar a más y más agricultores a participar y beneficiarse”.

Los huertos semilleros hacen que la recolección de semillas sea un proceso más fácil, seguro y que requiera menos tiempo que en el entorno natural, y ha traído importantes beneficios económicos para las comunidades.

“La gente de las zonas rurales se está dando cuenta cada vez más del valor de estas especies. La especie proporciona dos productos vendibles; madera y semillas. La producción de madera lleva mucho tiempo, pero la semilla es algo que los agricultores pueden recolectar después de unos años y la semilla de palisandro es muy valiosa, con un precio de entre 200 y 250 dólares el kilogramo», explicó Jalonen.

A juicio del especialista, «es algo que los agricultores pueden cosechar todos los años para obtener ingresos anuales”.

El trabajo que está realizando la Alianza y sus socios nacionales tiene como objetivo beneficiar a siete comunidades rurales de los bosques en la región del Gran Mekong y reducir la pobreza en 175 hogares al aumentar los ingresos de la comercialización de semillas y plántulas hasta en un 20 por ciento.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

“Los árboles de palisandro grandes no están muy disponibles como antes debido a la tala y descortezado ilegal del palisandro de Birmania”, indicó Ou Veng, agricultor y líder de la aldea de Srao, en Camboya.

“En el pasado, la gente no estaba interesada en proteger el bosque. Pero ahora les preocupa perderlo porque es necesario para su sustento. Por eso, cada vez más personas participan en la vigilancia, la plantación de árboles y la protección contra incendios. El bosque se ha regenerado significativamente», destacó.

En Pursat, Camboya, la expansión de un vivero de agricultores locales para la venta de semillas y plántulas de palisandro aumentó las oportunidades de empleo local en la comunidad tres veces entre 2018 y 2020.

En la aldea de Kampeng, también en Camboya, Soeung Sitha, un agricultor describió cómo los esfuerzos de reforestación también habían adquirido un propósito de legado. “Muchos de los miembros de los bosques de nuestra comunidad han plantado palisandro siamés en sus huertos y granjas. No quieren que la especie se extinga. Quieren que la generación más joven también los use”, dijo.

Antes de que la iniciativa llegara a su fin en diciembre, Jalonen reflexionó sobre lo que probablemente serán algunos de sus importantes legados.

“Ahora existe un modelo para la producción de semillas dirigida por agricultores para palisandros. Lo que ha tenido mucho éxito es la instalación de huertos semilleros por parte de los agricultores”, señaló.

Shita destacó que “las semillas están brindando ingresos y oportunidades de trabajo y, lo que también es importante, es que genera más oportunidades para las mujeres, ya que recolectar las semillas de estos árboles del bosque es difícil».

«De hecho, es necesario trepar a los árboles. Entonces, cuando la producción de semillas se realiza en fincas con plantas más pequeñas, es mucho más fácil de recolectar”, explicó.

Y el nuevo crecimiento forestal será más firme, aseguran los especialistas.

“Al ayudar a mejorar la calidad de las semillas y plántulas en las áreas de restauración y asegurarse de que sean genéticamente diversas, el bosque plantado crecerá para ser productivo y también resistente», subrayó Jalonen.

Para la especialista, «en un entorno que cambia rápidamente, esta capacidad de adaptación de los árboles es más importante que nunca, y no solo para las especies en sí, sino también para el esfuerzo global de mitigar el cambio climático a través de la conservación y restauración de los bosques”.

T: MLM / ED: EG

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