ONU y la Unión Africana condenan el golpe en Sudán

Las manifestaciones en favor de la democracia, que en 2019 condujeron al derrocamiento de la dictadura de Omar Bashir, comienzan a repetirse en las ciudades de Sudán para oponerse al nuevo golpe militar. Foto: Ayman Suliman/ONU

NACIONES UNIDAS – El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, condenó el “golpe militar en curso” este lunes 25 en Sudán, y demandó que el primer ministro Abdalla Hamdok y todos los demás funcionarios detenidos “deben ser puestos en libertad de inmediato”.

En su declaración publicada en Twitter, Guterres dijo que “debe haber pleno respeto por la carta constitucional para proteger la transición política ganada con tanto esfuerzo”, y agregó que “la ONU seguirá apoyando al pueblo de Sudán”.

El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, ex primer ministro del vecino Chad, también expresó su “profunda consternación por la grave evolución de la situación actual en Sudán”.

Faki Mahamat reafirmó al diálogo y al consenso como camino para salvar al país, y pidió “la reanudación inmediata de las consultas entre civiles y militares”, así como “la liberación de todos los líderes políticos detenidos, y el necesario respeto estricto de los derechos humanos”.

Fuerzas militares en Sudán arrestaron al amanecer de este lunes al primer ministro Hamdok, a varios de sus colaboradores y a líderes partidos progubernamentales, y el general Abdelfatah al Burhan, jefe del Ejército, decretó el estado de emergencia.

Numerosas personas en Jartum, la capital, y en otras ciudades, salieron a las calles para manifestarse contra el golpe, mientras efectivos militares ocupaban la radio y televisión estatales y se registraba un apagón general de las telecomunicaciones. Hay reportes de disparos donde se congregan los manifestantes.

El golpe de estado se produce al cabo de semanas de tensión entre los sectores civiles y militares integrantes del Consejo Soberano, que gobierna el país desde que en 2019 las movilizaciones populares por la democracia forzaron el derrocamiento de Omar Bashir, quien gobernó de modo dictatorial durante más de 25 años.

Las controversias incluían el sometimiento al poder civil de empresas y recursos manejados por militares, y la cooperación con la Corte Penal Internacional que investiga crímenes cometidos en el “genocidio de Darfur”, en el marco del conflicto étnico que asoló esa región occidental entre 2003 y 2009.

Tras el derrocamiento de Bashir se produjo un acuerdo cívico-militar o Documento Constitucional, para dirigir el país con un gobierno de transición hasta la realización de elecciones en 2023.

Posteriormente, el 3 de octubre de 2020 se firmó en Juba, capital del vecino Sudán del Sur, un acuerdo de paz entre el gobierno de transición y los representantes de grupos armados que se mantenían en rebeldía en varias regiones del país.

Los acontecimientos de este lunes “amenazan el Acuerdo de Paz de Juba y ponen en peligro los importantes avances logrados hacia la democracia y el respeto de los derechos humanos”, estimó la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

“Condeno enérgicamente el golpe militar en Sudán y la declaración del estado de emergencia a nivel nacional, la suspensión de artículos clave del Documento Constitucional y los órganos rectores”, dijo Bachelet.

Las autoridades militares “deben respetar el orden constitucional y el derecho internacional aplicable, retirarse de las calles y resolver las diferencias que tengan con el componente civil del Consejo de Transición a través del diálogo y la negociación”, subrayó la responsable de derechos humanos en la ONU.

Bachelet lamentó el arresto de Hamdok y otros dirigentes, y dijo que “los servicios móviles y de internet deben restablecerse, pues son esenciales para que las personas busquen y reciban información, especialmente en estas circunstancias inquietantes”.

En resumen, “sería desastroso si Sudán retrocediera después de poner fin a décadas de dictadura represiva. El país necesita avanzar para consolidar la democracia, un deseo expresado en innumerables ocasiones por el pueblo sudanés, incluso en voz alta y clara en las calles la semana pasada y hoy”, dijo la responsable.

También Deprose Muchena, director de la organización humanitaria Amnistía Internacional en la región, consideró que “las detenciones arbitrarias y las violaciones de los derechos humanos de este lunes van en contra de las ambiciones de Sudán de un futuro en el que se respeten los derechos humanos de todos”.

“Equivalen a una traición a las esperanzas y sacrificios de cientos de miles de sudaneses. Las diferencias políticas deben resolverse recurriendo a los derechos humanos, no a través de medios militares prepotentes y abusivos”, dijo Muchena.

Estados Unidos también pidió detener el golpe y su enviado especial para el Cuerno de África, Jeffrey Feltman, que el fin de semana se reunió con los líderes militares y civiles del país, dijo que los informes sobre la irrupción militar “son totalmente inaceptables” y ponen en riesgo la ayuda estadounidense a Jartum.

También la Unión Europea y la Liga Árabe han pedido que la situación sudanesa se devuelva al cumplimiento de los acuerdos de 2019 y 2020.

A-E/HM

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