Criticada venta de elefantes en Namibia despierta poco interés

Elefantes en Etosha, en Namibia. La baja venta en la criticada subasta de elefantes en el país del suroeste de África no impediría que el gobierno de Windhoek mantenga la iniciativa. Foto: Cortesía de Stephan Scholvin

BRATISLAVA – la duramente criticada  venta de elefantes del gobierno de Namibia atrajo solo un tercio de las ventas esperadas y los funcionarios del país del suroeste de África admiten que la protesta internacional cuando se anunció la iniciativa puede haber desalentado a los compradores.

El plan, anunciado el año pasado, de vender 170 elefantes a compradores locales y extranjeros a través de una subasta se encontró con la condena generalizada de los conservacionistas y la firma de una petición en línea en su contra de más de 100 000 personas.

El gobierno de Namibia había dicho que las ventas lograrían un equilibrio entre la conservación de los elefantes y la gestión de los riesgos del conflicto entre humanos y elefantes, una afirmación que los conservacionistas han cuestionado.

Pero a pesar del relativo fracaso, dado que se solo se compraron 57 especímenes, el gobierno no ha descartado otra subasta en el futuro y los conservacionistas están preocupados por el destino de los elefantes vendidos, pero también por el futuro de las especies en peligro de extinción en Namibia y el resto de África.

Mark Hiley, de National Park Rescue, una organización no gubernamental que salva a los parques africanos del cierre, dijo a IPS: “Con solo un tercio de la venta de elefantes salvajes de Namibia, está claro que la protesta internacional y los medios de comunicación de todo el mundo han asustado a algunos de los compradores habituales, limitando el daño al patrimonio natural de rápida desaparición de los namibios”.

“Con el pretexto de beneficiar a las comunidades, los políticos africanos están exagerando las reservas que les quedan y sacando el dinero de las potencias extranjeras inmorales para vender su patrimonio natural. Pero hasta que los millones de tweets furiosos se conviertan en una compensación significativa por proteger este activo mundial compartido, su destrucción es inevitable”.

“Si hay problemas con el conflicto entre humanos y elefantes, la subasta de elefantes no es la única solución. Los elefantes pueden ser capturados y trasladados a otro lugar dentro de su área de distribución, por ejemplo, y hay muy buenos ejemplos de convivencia entre humanos y elefantes en otros países”: Keith Lindsay.

Según el gobierno de Namibia, la población de elefantes del país ha crecido en las últimas décadas, pasando de aproximadamente 7.500 en 1995 a 24.000 en 2019.

Había promocionado la subasta como una forma de reducir la superpoblación y los problemas causados por ella.

En un comunicado hecho llegar a IPS, el Ministerio de Medio Ambiente indicó que el propósito de la subasta había sido “reducir el número de elefantes en áreas específicas para minimizar el conflicto entre humanos y elefantes, que se ha vuelto persistente” y ha provocado la pérdida de vidas y la interrupción de los medios de subsistencia de las personas.

Añadió que el dinero de las exportaciones – la subasta recaudó 5,9 millones de dólares namibios (alrededor de 537 000 dólares estadounidenses) – se reinvertiría en la conservación de la vida silvestre en el país, “especialmente…para la gestión de conflictos humanos con la vida silvestre…”

Sin embargo, algunos grupos conservacionistas han sugerido que el tamaño real de la población es mucho menor de lo que afirma el gobierno, aproximadamente 6000. Dicen que hasta 80 % de la cifra citada por el gobierno son elefantes “transfronterizos” que se mueven entre Namibia, Angola, Zambia y Botswana.

Esto ha generado dudas sobre el propósito declarado de las ventas.

“Tener solo un tercio de los elefantes vendidos es mejor que la venta de todos, pero todavía no hay justificación para venderlos”, dijo a IPS conservacionista Keith Lindsay, biólogo y gerente de proyectos del Environment & Development Group (EDG) en Oxford.

“Si hay problemas con el conflicto entre humanos y elefantes, la subasta de elefantes no es la única solución. Los elefantes pueden ser capturados y trasladados a otro lugar dentro de su área de distribución, por ejemplo, y hay muy buenos ejemplos de convivencia entre humanos y elefantes en otros países”, señaló.

Rachel Mackenna, de la Agencia de Investigación Ambiental del Reino Unido, dijo a IPS: “No hay absolutamente ninguna prueba que respalde la idea de que la exportación de varios elefantes ayudará con el conflicto entre humanos y elefantes”.

“La mitigación del conflicto entre humanos y elefantes requiere un enfoque estratégico y sostenido y hay buenos ejemplos de casos en los que esto ha tenido éxito, lo que requiere voluntad política y financiación”, planteó.

Mackenna  prosiguió: “vender un par de elefantes para generar ingresos: ¿para qué?, ¿cómo iniciativa de mitigación de conflictos entre humanos y elefantes?. No es una solución”.

La falta de transparencia fue citada como una seria preocupación por los conservacionistas cuando se anunció por primera vez la subasta, poco después de un escándalo por los sobornos pagados por los derechos de pesca de Namibia que llevaron al arresto de los ministros de Justicia y de Pesca, en prisión a espera de juicio.

Y sigue habiendo una preocupante escasez de detalles sobre la venta incluso ahora, sostuvo Lindsay, señalando que el gobierno no ha revelado quién compró los animales, ni de dónde exactamente los sacarán.

Las autoridades han dicho que los elefantes vendidos serán capturados y retirados de sus hábitats actuales. Ha dicho que 42 de los paquidermos se exportarán a destinos internacionales, pero no ha dicho dónde, y que los otros 15 permanecerán en Namibia bajo propiedad privada, pero no dio más detalles.

Antes de la subasta, el gobierno había identificado cuatro áreas en el país de donde se tomarían los elefantes vendidos. Pero no se ha dicho de cuál de estas áreas vendrán los 57 animales vendidos.

“¿A dónde van estos animales?” se pregunta Lindsay. “No lo sabemos. No hay ningún detalle. No ha habido transparencia en absoluto en esto. Además, ¿de dónde se sacarán estos elefantes? Si los toman de ciertas áreas, el impacto en la población de elefantes podría ser devastador.

“Y si estos animales terminan en una situación de cautiverio, será una vida de miseria para ellos. Por supuesto, todo esto es especulación, solo estamos adivinando porque no conocemos ningún detalle”.

Mientras tanto, el gobierno ha sugerido que continuará con otra subasta de los elefantes restantes.

El portavoz del Ministerio de Medio Ambiente, Romeo Muyunda, dijo a los medios internacionales que en el futuro el gobierno “podría realizar otra subasta si la situación lo dicta”.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Independientemente de si se lleva a cabo o no, los grupos que trabajan en la conservación de elefantes dicen que están resignados a un futuro cada vez más sombrío para los animales en Namibia y también en otros países.

“El gobierno de Namibia, junto con los gobiernos de Botswana y Zimbabwe, quieren mercantilizar a los elefantes. Parece que ven la comercialización de los animales como un medio de conservación”, indicó Lindsay.

Añadió: “Si Namibia exporta elefantes vivos, podría alentar a otros países a hacer lo mismo”.

Mackenna, estuvo de acuerdo y agregó: “Durante años, los otros países del sur de África con elefantes incluidos en el Apéndice II de la CITES (Botswana, Sudáfrica, Zimbabwe) han estado intentando reactivar el comercio internacional de marfil, que ha estado prohibido desde 1989, alegando que tienen demasiados elefantes y que el comercio de marfil es un medio para mantener a raya a las poblaciones y generar ingresos para la conservación”.

Recordó que “las partes de la CITES han rechazado rotunda y repetidamente estas ofertas, lo que demuestra que hay muy poco apetito internacional por el comercio de marfil”.

De hecho, adujo, “la gran mayoría de los países reconocen los vínculos entre la caza furtiva, el tráfico y el comercio, pero Namibia, Sudáfrica, Botswana y Zimbabwe han expresado cada vez más sus intenciones de eludir la CITES y sus compromisos internacionales con la conservación de elefantes, por lo que si no consiguen el permiso para comercializar sus reservas de marfil, es posible que comiencen a explorar el comercio de elefantes vivos”.

Otros dicen que la comunidad internacional debe hacer más para ayudar a asegurar el futuro de los paquidermos, incluso ofreciendo incentivos financieros a las naciones africanas para preservarlos.

Hiley afirmó que “en comparación con su población de hace 100 años, solo el 5% de los elefantes sobrevive hoy y finalmente fueron declarados oficialmente en peligro de extinción en marzo de 2021”

Consideró que “su contribución a los ecosistemas, el turismo, la captura de carbono y más, probablemente valora a cada elefante en siete cifras”.

“Pero en lugar de aprovechar este valor y actuar como custodios de la vida silvestre para las generaciones futuras, los gobiernos se centran en el corto plazo, azotándolos hacia la horrible industria de los zoológicos por apenas centavos”, se quejó.

Hiley reflexionó que “la difícil situación de los últimos elefantes de África no es diferente a la de las últimas selvas tropicales de Brasil; las naciones pobres siempre explotarán el activo mundial compartido dentro de sus fronteras, hasta que el mundo proporcione una compensación por protegerlos”.

“¿Dónde están los donantes a corto plazo que nos ayudarán a detener estos crímenes contra la naturaleza, hasta que un fondo ambiental mundial pueda finalmente salvaguardar nuestro planeta?”, inquirió.

T: MLM / ED: EG

 

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