Centenares de muertos causan ataques a instalaciones médicas

Médicos llegan a una clínica destrozada este año en la localidad de Adjdabiya, en Libia, un país asolado por una guerra civil. Las instalaciones de salud se han convertido en otro campo para las batallas, lamenta la OMS. Foto: André Liohn/CICR

GINEBRA – Más de 700 trabajadores y pacientes murieron y más de 2000 resultaron heridos en ataques a hospitales, centros de salud y dependencias relacionadas en los últimos tres años en todo el mundo, de acuerdo con un registro publicado este martes 3 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Altaf Musani, director de intervenciones en emergencias de la OMS, dijo que “estamos muy preocupados porque hayan muerto o resultado heridos trabajadores de la salud y pacientes, y cientos de instalaciones médicas hayan sido destruidas o hayan tenido que cerrar”.

El impacto de los ataques en países asolados por conflictos armados va más allá de las vidas perdidas, y daña también al resto de trabajadores y pacientes que sienten miedo y abandonan la idea de acudir a los centros de salud.

“Millones de personas dejan de recibir los cuidados médicos que necesitan”, expresó Musani en la sede de la OMS en esta ciudad suiza.

“El impacto reverbera en la salud mental de los empleados y su deseo de volver a trabajar, así como en la voluntad de las comunidades de acudir a las instalaciones médicas”: Altaf Musani.

La OMS ha deplorado que las instalaciones médicas, lugares que deberían estar exentos de las hostilidades, se hayan convertido en nuevos lugares de batallas.

Según el Sistema de Vigilancia de ataques a Centros de Salud de la OMS, entre 2018 y 2020 se atacó a trabajadores de salud, pacientes, suministros, ambulancias e infraestructuras en 17 países afectados por conflictos y contextos de fragilidad.

Entre esos países están Etiopía, Libia, Mozambique, Myanmar, Nigeria, el territorio palestino ocupado, la República Centroafricana, Siria, Somalia y Yemen.

Los ataques prosiguieron este año y la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras sufrió el asesinato, el 24 de junio en la región etíope de Tigray, enzarzada en una guerra civil, de sus profesionales María Hernández, Yohannes Halefom y el auxiliar Tedros Gebremariam.

El registro de la OMS, basado en la recolección sistemática de pruebas de las agresiones, muestra una panorámica de ataques a las instalaciones médicas, los recursos que quedan afectados y su inmediato impacto en trabajadores y pacientes.

Musani dijo que “uno de cada seis incidentes llevó a la muerte de un paciente o trabajador de la salud en 2020”.

Los trabajadores sanitarios son los más afectados, ya que representaron las víctimas de dos tercios de los ataques en 2018 y 2019, y la mitad de los registrados en 2020, por encima de los incidentes causados a las infraestructuras y suministro.

“El impacto reverbera en la salud mental de los empleados y su deseo de volver a trabajar, así como en la voluntad de las comunidades de acudir a las instalaciones médicas”, expuso Musani.

Además, “reduce drásticamente la respuesta a las crisis de salud. El efecto dominó de un solo incidente es enorme, y tiene consecuencias a largo plazo para todo el sistema de salud. Un solo ataque es demasiado”, agregó el representante de la OMS.

Musani llamó a todas las partes en conflicto a asegurar que las instalaciones médicas sean lugares seguros para poder dar los cuidados que se necesitan y pidió que garanticen un acceso seguro, libre de violencia, amenazas y miedos.

Cuando estalló la pandemia covid-19 el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió a los contendientes de todos los conflictos armados que hiciesen un alto en las hostilidades para facilitar las labores de asistencia, pero su reclamo fue desoído en las regiones más conflictivas.

A-E/HM

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