Acnur alerta de una crisis humanitaria inminente en Afganistán

Niñas de familias desplazadas asisten a una escuela en Qalai Gudar, Afganistán. La milicia talibán, que avanza en su control territorial, restringe severamente los derechos de las mujeres y las niñas, y Acnur advierte de un agravamiento de la crisis humanitaria en ese país. Foto: S. Sisomsack/Acnur

GINEBRA – La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) lanzó un nuevo alerta este martes 13 por la crisis humanitaria que se cierne sobre Afganistán, a medida que el conflicto armado recrudece y se incrementa el desplazamiento de civiles.

Desde enero de 2021, unos 270 000 afganos se han visto forzados a desplazarse dentro del país -principalmente a causa de la inseguridad y de la violencia-, lo que sitúa la cifra global de población desarraigada en 3,5 millones de personas.

Las familias forzadas a abandonar sus hogares citan el empeoramiento de la inestabilidad en las últimas semanas como el principal motivo de su huida.

La milicia del movimiento islamista talibán ha avanzado en todos los frentes de combate que mantiene contra el ejército regular afgano, mientras las fuerzas extranjeras que la combatieron, de Estados Unidos y sus aliados, se retiran progresivamente y abandonarán totalmente el país a más tardar en septiembre.

Hay cifras contradictorias y difíciles de verificar de modo independiente sobre el control territorial. De acuerdo con el gobierno en Kabul, la capital, los talibanes controlan menos de 20 por ciento del país.

Pero la milicia talibán asegura que controla más de 80 por ciento del territorio y, aún si esa cifra está inflada por la propaganda, ya incursiona en capitales regionales y su avance bloquea las posibilidades de un acuerdo político de pacificación.

En las zonas que controla, el movimiento talibán implanta su interpretación rigorista de costumbres y preceptos islámicos, de los que son principalmente víctimas las mujeres y las niñas, aunque han flexibilizado algunas medidas, como permitir que las niñas vayan a la escuela pero solo hasta la pubertad.

En el marco de los combates principales actúan otros grupos, incluida una fracción que se reivindica como del Estado Islámico (EI o Daesh, en árabe), que en la década pasada llegó a controlar parte de Iraq y Siria y tiene seguidores también en África.

Acnur destacó que la población civil huye de los enfrentamientos, pero también de la extorsión a manos de grupos armados, de los explosivos improvisados en carreteras, de numerosas disrupciones en la prestación de servicios sociales, y de una pérdida de ingresos y de medios de vida en el marco de la creciente inseguridad.

La agencia expuso que la situación de conflicto prolongado, las elevadas tasas de desplazamiento forzoso, el impacto de la covid-19, los frecuentes desastres naturales –incluidas las sequías– y el agravamiento de la pobreza han llevado al límite la resiliencia de la población de este país de 38 millones de habitantes.

El general estadounidense Austin Scott Miller, quien hasta el 12 de julio comandó las fuerzas estadounidenses en Afganistán, reconoció que “la violencia está ocurriendo en todo el país, y sabemos que con ella es muy difícil lograr un acuerdo político”.

“De no alcanzarse un acuerdo de paz que ponga fin al actual conflicto en Afganistán, se producirán más desplazamientos forzados en el país, así como en los Estados colindantes, y más allá”, advirtió un portavoz de Acnur en esta ciudad suiza.

Irán y Pakistán, países vecinos, acogen a casi 90 por ciento de la población desplazada fuera de Afganistán, con más de dos millones de refugiados registrados, y además de permitirles ingresar les han dado acceso a sus sistemas nacionales de educación y salud.

Acnur agradeció el compromiso de los gobiernos de Irán y Pakistán, aunque “no se debe dar por sentado que estos países continúen con su hospitalidad y sus políticas inclusivas, mantenidas a lo largo de décadas y generaciones”, según el portavoz.

La agencia de la ONU indicó que “en caso de que se produzcan nuevos desplazamientos, estamos preparados para reforzar la asistencia humanitaria en todos los países de acogida”.

Esa asistencia comprende alojamiento de emergencia, alimentos, asistencia médica, agua, instalaciones de saneamiento y dinero en efectivo a los afganos desplazados.

Sin embargo “hace falta más apoyo”, de parte de la comunidad internacional, sostuvo el portavoz de Acnur, y llamó a financiar  las actividades de la agencia hacia Afganistán, que han requerido 337 millones de dólares y de ellos apenas ha recibido hasta ahora 43 por ciento.

A-E/HM

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