Brasil favorece a migrantes venezolanos, pero quedan retos por superar

Niñas venezolanas en Brasil. Un informe de Acnur y el Banco Mundial señala que la falta de maestros hábiles en español y de cupo suficiente en las escuelas dificulta la integración de niños y adolescentes que han migrado con sus familias desde Venezuela. Foto: Sebastián Roa/Acnur
Niñas venezolanas en Brasil. Un informe de Acnur y el Banco Mundial señala que la falta de maestros hábiles en español y de cupo suficiente en las escuelas dificulta la integración de niños y adolescentes que han migrado con sus familias desde Venezuela. Foto: Sebastián Roa/Acnur

GINEBRA – Brasil ha desarrollado políticas para acoger a venezolanos forzados a migrar por la crisis en su país, pero aún hay obstáculos para acceder a servicios sociales, el mercado laboral y el sistema educativo, señaló un informe del Acnur y el Banco Mundial divulgado este martes 18.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estima que 260 000 venezolanos viven en Brasil, su vecino de 213 millones de habitantes.

El informe señala que, si bien el marco jurídico brasileño es favorable para estos inmigrantes, muchos de ellos enfrentan obstáculos que derivan de barreras lingüísticas y de las dificultades al momento de corroborar capacidades profesionales o de validar la documentación que ampara la formación educativa.

Aunque se encuentren en el mismo nivel educativo, la población venezolana en Brasil tiene 64 por ciento menos probabilidades de obtener un empleo en relación con su contraparte brasileña, y la niñez venezolana tiene 53 por ciento menos probabilidades de asistir a la escuela, según el estudio.

Brasil ofrece asistencia social a las personas extranjeras, sin importar su condición migratoria, incluso durante la pandemia. De hecho, el número de venezolanos que ha recibido ayuda financiera mediante programas sociales se ha triplicado desde el brote de covid-19, y 18 por ciento de ellos reciben este tipo de apoyo.

Aun así, en comparación con la ciudadanía brasileña, los venezolanos tienen 30 por ciento menos probabilidades de registrarse para recibirlo. De cualquier manera, la formación profesional y el nivel educativo de quienes sí reciben ayuda financiera son mucho más altos que el de la población nacional.

Rovane Battaglin Schwengber, experta en protección social en el Banco Mundial, dijo que el estudio se basó en datos censuales y administrativos entre 2017 y 2020, cuando se incrementó el flujo de venezolanos, entre ellos miles de indígenas, que huyeron de la crisis económica, social y política que ha golpeado a Venezuela.

Se buscó “descubrir si existen diferencias en el acceso de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela tanto a oportunidades educativas y laborales como a programas de protección social”, dijo la experta, y agregó que “esperamos que nuestras recomendaciones ayuden a que encuentren un hogar en Brasil”.

De acuerdo con el estudio, solo 12 por ciento de la población venezolana en edad productiva en Brasil tiene un empleo formal, y por lo general son jóvenes que cursaron estudios y se graduaron.

Sin embargo, en comparación con la ciudadanía brasileña, suelen trabajar más tiempo, reciben sueldos más bajos y su estabilidad laboral es también precaria.

En el sector educativo, tanto la niñez como la adolescencia en edad escolar se encuentran en desventaja. Según el censo educativo de 2020, apenas 37 700 niñas y niños de Venezuela (45 por ciento) se inscribieron en la escuela; en contraste, lo hizo 85 por ciento de la niñez brasileña.

Incluso cuando logran inscribirse, los venezolanos suelen asistir a escuelas sobrepobladas y se les coloca en grados inferiores. Se agrega que no es suficiente el número de docentes que habla español, mermando el rendimiento de esos alumnos.

“La inclusión e integración en otro país constituyen un proceso a largo plazo cuya efectividad requiere compromiso, recursos y un enfoque verdaderamente integral”, observó Nikolas Pirani, economista asociado de Acnur que participó en el estudio.

Los expertos exhortaron al gobierno de Brasil a sostener políticas que consideren las necesidades de los venezolanos. Por ejemplo, facilitar el proceso de verificación y validación de constancias y habilidades, aumentar la capacitación lingüística de docentes y ampliar la capacidad de las escuelas, sobre todo en la zona norte.

Acnur también apoya los esfuerzos de integración, por ejemplo asistiendo en la validación de constancias por medio de alianzas con el sector privado, y mediante programas que ofrecen oportunidades laborales a mujeres refugiadas.

Además apoya el programa gubernamental de reubicación desde Roraima, un estado fronterizo por donde ingresan miles de migrantes, a las regiones al sur de Brasil, donde es más factible que las personas de Venezuela sean autosuficientes.

El gobierno ha reconocido la condición de refugiados de casi 47 000 personas venezolanas en el país, y más de 145 000 han recibido visas de residencia temporal. Al mismo tiempo, 96 000 personas están en espera de que concluyan los trámites relacionados con su solicitud de asilo.

A-E/HM

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