Dudas y temores de los cubanos ante la unificación monetaria

Un empleado limpia un cartel informativo con las equivalencias de las dos monedas oficiales en Cuba, en el exterior de un establecimiento recaudatorio de divisas en La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
Un empleado limpia un cartel informativo con las equivalencias de las dos monedas oficiales en Cuba, en el exterior de un establecimiento recaudatorio de divisas en La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Los días de la convivencia de dos tipos de moneda en los bolsillos de cualquier residente de Cuba están contados. Una de las prioridades de las autoridades para este año es la unificación monetaria, tal vez la medida más compleja a afrontar dentro de las reformas económicas iniciadas en 2008.

Mientras especialistas califican de urgente dejar una sola moneda para contribuir al ansiado y esquivo despegue de la economía cubana, personas consultadas por IPS se preguntan cómo se realizará ese proceso y cuál será su impacto en la sociedad, en especial para los grupos más vulnerables de la población, como los jubilados.

“El impacto de esta medida, dependiendo de cómo se establezca, será bien o mal aceptada”, dijo la ingeniera industrial Maricelys Martínez, que vive y trabaja en una empresa estatal en la ciudad de Cienfuegos, a 232 kilómetros al este de La Habana.

Como un paliativo a la profunda crisis que comenzó en 1991 y cuyos efectos persisten hasta hoy, se introdujo en 1993 el peso convertible (CUC, una moneda fuerte equivalente al dólar) que desde entonces circula junto al devaluado peso cubano (CUP).

Las varias tasas cambiarias entre las dos monedas oscilan de uno por uno hasta un CUC por 25 CUP.

La compra de un CUC para las personas naturales a través de bancos y las casas de cambio se sitúa en una tasa fija de 24 pesos cubanos y la venta en 25, mientras que dentro del sector empresarial estatal existen otras tasas.

De ahí el alcance del fin de la dualidad monetaria en cada resquicio de la vida cubana.

“Todo el pueblo está alarmado con esta situación, máxime si cada día se presenta mayor escasez de muchos productos de la canasta básica”, comentó Martínez. “Muchos hogares se sienten desprotegidos ante el alza de los precios, que se ha hecho insostenible e incide directamente en ancianos, madres solteras, etc”, añadió.

La profesional consideró que la unificación monetaria “no es urgente ni tan necesaria mientras no exista estabilidad económica”. No obstante, concluyó que confía en que las autoridades “tomen todas las medidas pertinentes para afectar lo menos posible al pueblo, en beneficio de todos por igual”.

Los focos sobre el fin de la dualidad monetaria se encendieron el 21 de diciembre, cuando el presidente cubano, Raúl Castro, dijo en la última sesión parlamentaria de 2017: “debo reconocer que este asunto nos ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución”.

El conductor de un taxi privado de La Habana sostiene un fajo de billetes de los dos tipos de moneda que conviven en Cuba, en busca de dar el vuelto a un cliente por su pago. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
El conductor de un taxi privado de La Habana sostiene un fajo de billetes de los dos tipos de moneda que conviven en Cuba, en busca de dar el vuelto a un cliente por su pago. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“Aunque la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria por sí misma no solucionará mágicamente todos