Las consecuencias sociales, económicas y ambientales del desperdicio de alimentos son graves para Medio Oriente y el norte de África, que depende mucho de las importaciones, tiene limitadas posibilidades de aumentar la producción y sufre escasez de agua y de tierras cultivables. Reducir la pérdida de alimentos es fundamental para tener sistemas de alimentación sostenibles y lograr la seguridad alimentaria. Crédito: FAO

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