La Mancomunidad de Naciones promueve la resiliencia climática

El canciller de islas Seychelles, Jean Paul Adams, (centro), con el secretario general de la Mancomunidad de Naciones, Kamalesh Sharma (izquierda) y otros funcionarios del grupo. Crédito: Peter Richards/IPS.

Con los últimos preparativos para la Conferencia de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), en Samoa, y la reunión de las Naciones Unidas por la agenda de desarrollo posterior a 2015, los países de la Mancomunidad de Naciones tratan de que la comunidad internacional preste más atención a los desafíos que deben afrontar.

“Una de las razones fundamentales por las que el cambio climático es, de hecho, un tema sustancial en el concierto internacional es por la denuncia de los países insulares”, subrayó el canciller de Seychelles, Jean Paul Adams a IPS, en el marco de la tercera Conferencia Bienal Global de Pequeños Estados de la Mancomunidad de Naciones.[pullquote]3[/pullquote]

La conferencia del grupo, con 53 miembros, se realizó en Santa Lucía en la tercera semana de marzo.

“Somos vulnerables, pero no frágiles. Tenemos mucho que ofrecer y muchas fortalezas y debemos usarlas”, subrayó.

La conferencia de dos días se concentró en cinco áreas clave que preocupan a los pequeños estados, como redirigir fondos para iniciativas vinculadas al cambio climático.

“La exposición a impactos ambientales, junto con la naturaleza profundamente integrada de la economía, el bienestar social y los recursos naturales de los pequeños estados, hacen de la gestión ambiental un elemento importante en la construcción de resiliencia en esos países”, señala un comunicado de la Mancomunidad de Naciones.

Durante la reunión se compartieron ideas sobre indicadores de gobernanza ambiental para la construcción de resiliencia y revisó enfoques para maximizar los beneficios para los PEID de sus vastas áreas marinas.

El canciller de Santa Lucía, Alva Baptiste, dijo que es imposible hablar sobre desarrollo, “si no consideramos la sostenibilidad y la protección de nuestro patrimonio para el éxito de las futuras generaciones”.

“Hace menos de 20 años, algunas de las naciones más poderosas del planeta desoían las alertas sobre el cambio climático porque creían que era un problema de los países pobres, pero como en la actualidad continúa la marcha destructora en Europa, América del norte y otras partes del mundo, la ineludible realidad parece golpear en casa”, añadió.

“Estados Unidos está aprendiendo de que los inviernos fríos no son accidentes climáticos. Rusia aceptó sus inviernos más cálidos como un fenómeno vinculado al cambio climático y Europa reconoce en sus precipitaciones, la acción del cambio climático”, remarcó.

“Tiene que haber un reconocimiento, en especial de las naciones más ricas, de que sin importar nuestro PIB (producto interno bruto), tenemos pocos recursos y necesitamos fondos para comenzar a construir resiliencia”, remarcó.

Los delegados también destacaron la necesidad de pronósticos sobre el océano para prever los impactos del cambio climático, la acción sobre las fuentes de contaminación terrestres y esfuerzos para fortalecer cuestiones vinculadas a los océanos y los mares en el proceso de la tercera conferencia de los PEID.

El secretario general de la Mancomunidad, Kamalesh Sharma, dijo que la secretaría del grupo, con sede en Londres, tiene capacidad para representar a los PEID ante la comunidad internacional.

“Solemos decir a menudo que 90 por ciento del PIB mundial está en la mesa del G-20, pero 90 por ciento de los países del mundo están fuera de él. ¿Quién pondrá a disposición los dilemas, las ansiedades y las expectativas del mundo exterior? La Mancomunidad lo hace de distintas maneras”, arguyó.

Sharma dijo que el grupo está en proceso de desarrollar un instrumento financiero que frene la “caída libre” de cualquiera economía en caso de sufrir inconvenientes a causa del desarrollo global.

“Los instrumentos que creamos tratan tanto sobre el concepto de resiliencia así como una herramienta práctica de varios tipos de préstamos anticíclicas, es decir que después de sufrir un golpe externo, las obligaciones financieras se reajustan de inmediato y naturalmente”, explicó, refiriéndose a un canje de deuda por el cambio climático, “una sugerencia práctica que ahora considera la comunidad internacional, en general”.

Adams dijo que los PEID son los primeros que sufren el impacto del cambio climático, “ya sea por eventos climáticos extremos, el aumento del nivel del mar u otras cuestiones que, básicamente, afectan la forma en que creamos riqueza para repartir entre nuestro pueblo”.[related_articles]

“No tenemos grandes recursos naturales que podamos comenzar a explotar ni grandes poblaciones para tener economías de escala, así que tenemos que mirar las cosas que podemos ofrecer y crear un marco que sea más conducente para estas cuestiones”, aseguró a IPS.

Al recordar la devastación que causaron las fuertes lluvias a su isla, que asolaron también Dominica y San Vicente y las Granadinas en la víspera de la Navidad de 2013, el primer ministro de Santa Lucía, Kenny Anthony, dijo que la cuestión es durante cuánto tiempo los PEID tendrán que seguir presionando para lograr que se acepte a escala internacional un enfoque diferenciado en lo que respecta a la asistencia a los pequeños estados.

“Miren Granada, donde en septiembre de 2004 el huracán Iván dejó daños bien por encima de los 1.000 millones de dólares, o casi 200 por ciento de su PIB”, indicó. “Puede ir a casi todos los países del Caribe y verá el impacto de los eventos climáticos extremos”, remarcó.

Pero esos no son los únicos problemas que afronta la región, alertó.

“Hemos visto la destrucción que causó el terremoto que sacudió a Haití en 2010 y el desastre volcánico de Montserrat. Nos han advierten de que habrá ‘uno grande’, un sismo con un inmenso poder de destrucción”, añadió.

“Antes de las calamidades, suelen haber muchas promesas, pero pocas se concretan”, apuntó.

La realidad del cambio climático debe catapultar a los PEID a encabezar la adaptación al fenómeno, “porque somos prácticamente poblaciones costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar, la decoloración de los corales y la desertificación”, remarcó.

“El imperativo económico y ambiental es que nos comprometamos con más fuerza con las energías renovables y la eficiencia energética”, subrayó Anthony.

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