Desarrollo chileno atado a su liderazgo en el cobre

Fundición de la mina El Teniente, que produce 37 por ciento del cobre chileno. Crédito: Marianela Jarroud /IPS

El liderazgo de Chile como primer productor mundial de cobre no está amenazado, pero el país tiene el reto de convertir la explotación del mineral en un capital social de largo plazo y atender los altos costos de la energía, que aumentaron siete veces en la última década, analizaron expertos para IPS.

«La ventaja comparativa, distinta a los indicadores de producción, está viéndose un poco amenazada por alzas de costos, principalmente en electricidad y los proveedores», afirmó Rodrigo Balbontín, analista del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco).

Con 36,3 por ciento de la cuota de mercado y 28 por ciento de las reservas del metal, Chile sigue siendo el principal productor mundial de cobre, nacionalizado en 1971 por el entonces presidente socialista Salvador Allende (1970-1973).

En 2012 el país alcanzó una producción de 5,5 millones de toneladas, según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), tres por ciento más que el año anterior.

Por su parte, la estatal Corporación Nacional del Cobre (Codelco) aportó al Estado 7.518 millones de dólares, lo que mantuvo al mineral rojo como el principal bien de Chile. Codelco controla el sector, en que participan operadoras transnacionales como la anglo-australiana BHP Billiton, la británica Anglo American y la suiza Xtrata.

Bernardo Reyes, director del Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad de Santiago, explicó que las reservas de cobre que posee Chile «le garantizan alrededor de 80 años más de producción, pero los yacimientos se van agotando y, si Codelco no invierte lo necesario, va a ir perdiendo producción, que es su principal preocupación».

En esa línea, Codelco proyecta inyectar 27.000 millones de dólares entre este año y 2020, principalmente destinados a mantener o elevar su producción y a mejorar sus leyes del mineral, que determinan su pureza. En lo inmediato, su plan es llevar la extracción a 6,3 millones de toneladas en 2015.

Al norte de su frontera, el segundo productor mundial, Perú, ha planificado doblar en 2016 su producción de 2012, cuando creció 141 por ciento respecto del año anterior y se situó en tres millones de toneladas. Desde 2016 y hasta 2021 proyecta mantener la extracción estable en seis millones de toneladas.

Balbontín dijo que los demás grandes productores de cobre, en especial Perú y China, se van a acercar paulatinamente a los niveles de Chile, «porque tienen más donde crecer», pero su supremacía no está en riesgo.

Añadió, además, que Perú en lugar de una amenaza representa «la posibilidad de una alianza estratégica, en la que puede haber intercambio de conocimientos, de experiencia, de profesionales».

Tampoco es una amenaza Estados Unidos, el otro productor relevante del continente, apuntó Balbontín. «No solamente en el cobre sino en otras materias, Estados Unidos produce para consumo interno», dijo.

Para los expertos, otra amenaza infundada a la que interesadamente se hace frecuente referencia es el alto costo de la mano de obra en Chile.

Reyes aseguró que los sueldos de los trabajadores de la minería son más bajos que los de Estados Unidos, por lo que descartó que esta sea una eventual traba en la inversión.

Al respecto, Cristián Cuevas, presidente de la Confederación de Trabajadores Contratistas de Codelco, afirmó que se trata de un «debate ficticio» y un «chantaje inaceptable» de los inversionistas del sector.

«Pensar que los trabajadores de la industria minera somos unos privilegiados, es no entender nada. Mandaría a los inversionistas a conocer la realidad de más de más de 70 por ciento de los trabajadores que represento, en las condiciones en que trabajan, sus condiciones de vida, el impacto que tiene la industria en las ciudades mineras», enfatizó.

Los expertos coinciden en que el mayor desafío real, en cambio, está en los altos costos en infraestructura y energía, que encarecen la producción, en buena parte por las dificultades en el acceso al agua.

«La energía en Chile aumentó sus costos alrededor de siete veces en 10 años y eso afecta mucho los costos de producción», apuntó Reyes.

Añadió que este costo se suma a la escasez hídrica del norte de Chile, donde se ubican principalmente los yacimientos, que llevó a las empresas mineras a buscar agua en el mar.

El recurso debe ser desalinizado y trasportado a 800 metros sobre el nivel de mar. «Llevar agua a la alta cordillera significa grandes recursos tanto en infraestructura como en energía», afirmó el experto.

Balbontín precisó que el tema eléctrico está acompañado por las características geográficas del lugar de emplazamiento de los yacimientos, la concentración del mercado energético y una matriz de suministro que en el caso del Sistema Interconectado del Norte Grande, es en base a carbón y diésel.

Apuntó que otro elemento muy importante a analizar es «el traspaso de la explotación de un recurso natural y convertirlo en capital social de largo plazo, porque el cobre es agotable, todos sabemos eso». Para ello se debe construir una industria complementaria en su entorno «y no quedarse solo con la captura de renta y con los empleos que otorga», dijo Balbontín.

Con todo, proyectó un aumento en la producción y consumo mundial de cobre en la próxima década y una estabilidad en el precio del metal que no volvería a descender a la barrera de los dos dólares la libra (459 gramos), como ocurrió a mediados de los años 90.

«Si bien el precio ha registrado una caída importante, esta se contextualiza en un escenario de precios históricos a lo largo de muchas décadas», explicó el experto de Cesco.

«Lo que hoy mueve al mercado del cobre es el proceso de migración más grande de la historia de la humanidad que es campo-ciudad en China, por lo que 500 millones de personas van a empezar a consumir cables, edificios, licuadoras, autos, etcétera», añadió.

Desestimó que a mediano plazo se repitan los precios de 2011, cuando la cotización registró un promedio de 3,99 dólares la libra, el más alto desde 1966.

«Pero tampoco es que se acabó el súperciclo y ahora volvemos a la década del 90. En el mediano plazo eso no se ve», por lo que el cobre seguirá siendo la principal riqueza de Chile, concluyó Balbontín.

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