Empedrado camino en Kenia para cumplir promesas electorales

Flamante presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, saluda a sus partidarios tras asumir la Presidencia el 9 de abril. Crédito: Brian Ngugi/IPS
Flamante presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, saluda a sus partidarios tras asumir la Presidencia el 9 de abril. Crédito: Brian Ngugi/IPS

El flamante presidente de Kenia, Uhuru Muigai Kenyatta, tiene varios desafíos por delante, como su imputación en la Corte Penal Internacional (CPI) y una economía de lento crecimiento. Pero también deberá hacer frente a varios casos de corrupción y a las divisiones étnicas.

El recién elegido senador Bonny Khalwale, del condado de Kakamega, en el oeste de Kenia, dijo: "Lo que divide a este país no son nuestras tribus, sino la distribución desigual de los recursos, que determinó que varios sectores se sintieran aislados".

Los enfrentamientos entre las comunidades estallaron en Kenia tras las disputadas elecciones de diciembre de 2007 y dejaron 1.200 personas muertas y 600.000 desplazadas. Este país tiene 42 grupos étnicos.

La tenencia de la tierra fue uno de los grandes motivos de la violencia. En aquel momento, un profesor de economía de la Universidad de Nairobi, que pidió de reserva de su identidad, dijo a IPS que el Estado "había mostrado una favoritismo alevoso a favor de una tribu a expensas del resto tras la independencia, cuando la tierra dejada por los británicos debía ser distribuida entre la población local".

El Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ubicó en 2009 a Kenia como uno de los países más desiguales del mundo, con 30 por ciento de la población pobre.
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También señala que 10 por ciento de la población concentra 42 por ciento de los ingresos, mientras el 10 por ciento más pobre controla menos de uno por ciento.

"Kenyatta deberá atender rápidamente los problemas que sufren los kenianos como desempleo, inseguridad alimentaria y corrupción", remarcó Khalwale.

Ndung’u Wainaina, director ejecutivo del Centro Internacional para Conflicto y Política (ICPC, por sus siglas en inglés), dijo que Kenyatta debería cumplir totalmente con la Constitución sin tratar de "eludirla".

"Con ayuda de la Constitución, (Kenyatta y su vice, William Ruto) deben atender los asuntos pendientes sobre la igual distribución de recursos y tierras, que, en parte, hicieron que los kenianos se enfrentaran entre sí en 2007", dijo Wainaina a IPS.

Antes de las elecciones, el ICPC recurrió a la justicia para indagar si las normas de integridad de la Constitución podían impedir que Kenyatta y Ruto fueran candidatos debido a estar imputados por la CPI.

Los dos están acusados de crímenes contra la humanidad durante los enfrentamientos que comenzaron en 2007 y se extendieron hasta 2008.

En su discurso de asunción el 9 de este mes, el flamante presidente dijo que cumpliría sus promesas: mejorar la atención primaria de la salud y la educación, crear un millón de empleos al año para los jóvenes.

Alrededor de 36 por ciento de los 41,6 millones de habitantes tienen entre 15 y 35 años, según el informe del PNUD.

"Es difícil saber de dónde saldrá el dinero para la mayoría de los proyectos prometidos", dijo a IPS el experto David Owiro, del Instituto de Asuntos Económicos de Kenia.

"El gobierno se esforzará por cubrir los compromisos del sector público dada la situación de la economía", añadió Owiro.

Kenyatta también prometió un crecimiento de entre siete y 10 por ciento en los próximos dos años, para lo cual dijo que su gobierno se concentrará en mejorar la situación de la industria manufacturera y en aumentar la producción agrícola con un acceso equitativo a la tierra.

La mayoría de esas promesas son amplias y requieren de mucho capital, y no queda claro cómo hará el gobierno de Kenyatta para implementarlas, añadió Owiro.

El economista Abdi Mohammad dijo a IPS que, dada la situación actual de la economía, será difícil que el nuevo gobierno cumpla sus promesas.

Según el Fondo Monetario Internacional, la economía de Kenia creció entre 4,5 y cinco por ciento en 2012.

"A menos que el gobierno de Kenyatta cuente con el petróleo que acaba de ser descubierto, que si resulta comercialmente viable podría ser un elemento de cambio, depender de la agricultura y del turismo para promover el crecimiento sin alentarlos con inversiones es una tarea difícil", arguyó.

Kenia descubrió depósitos de petróleo de alta calidad en marzo de 2012 en la noroccidental región de Turkana, que según la compañía Tullow Oil permitiría producir una cantidad significativa de gasolina y diésel.

Mohammad también dijo que equilibrar el creciente presupuesto recurrente y del desarrollo para promover el crecimiento será una tarea monumental. El mayor crecimiento que jamás haya experimentado Kenia fue siete por ciento en 2006.

"El costo de la descentralización infló más la carga de los salarios y, desde el punto de vista de la asignación de recursos, es difícil lograr que todos los sectores crezcan a ese ritmo", alertó.

Desde el 5 de marzo rige en Kenia un nuevo sistema de descentralización estatal, según el cual, las decisiones que afectan a los 47 condados del país se tomarán ahora a escala local.

El politólogo Edward Kisiangani, de la Universidad de Kenia, dijo que Kenyatta asumió la Presidencia en un momento en que el país está profundamente dividido y plagado de desafíos, incluyendo la corrupción arraigada y la pobreza generalizada.

"El presidente debe llegar a todas las comunidades, aun a las que no lo votaron, para unir al país tras las elecciones generales profundamente divisorias y tras el reclamo posterior", indicó dijo Kisiangani a IPS.

El principal opositor del presidente, el ex primer ministro Raila Odinga, presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia cuestionando el resultado de los comicios y denunciando masivas irregularidades. Pero el 30 de marzo, el alto tribunal dictaminó que la elección de Kenyatta y Ruto era válida.

"Kenyatta también debe demostrar voluntad política de combatir la corrupción", añadió.

Según Transparencia Internacional de Kenia, este país sigue siendo uno de los más corruptos del mundo.

En el Índice de Percepción de Corrupción de 2011, Kenia figura en el lugar 154, entre 182 países sondeados, que comparte con Zimbabwe y apenas mejor que la atribulada Somalia.

"Si Kenyatta no lucha seriamente contra la corrupción y no echa luz sobre viejos escándalos de corrupción como el de Goldenberg, que hizo sufrir a muchos kenianos, se hundirá en la infamia como otros presidentes", sostuvo Morris Odhimabo, presidente del Congreso Nacional de la Sociedad Civil, que reúne a varios grupos de presión.

El caso de 1992 por 600 millones de dólares tuvo que ver con la exportación de oro a cambio de importantes subsidios del gobierno. Es uno de los mayores escándalos de corrupción hasta la fecha pues involucró a casi todo el gabinete del expresidente Daniel Arap Moi.

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