FILIPINAS: Perspectivas de paz seducen al turismo

Las majestuosas cataratas Bulingan, en el Mindanao Musulmán. Crédito: Kara Santos/IPS

Los viajeros podrán pronto disfrutar del patrimonio cultural y de los pintorescos lugares de la sureña isla filipina de Mindanao sin la amenaza de quedar atrapados en el fuego cruzado de un conflicto regional.

Es que puede llegar a su fin la guerra entre el gobierno y la insurgencia musulmana, que ya lleva cuatro décadas, con un saldo de unas 120.000 personas muertas y heridas, y que frenó el desarrollo de Mindanao.

Se espera que el acuerdo de paz suscrito el 15 de este mes entre Manila y el separatista Frente Moro de Liberación Islámica ponga fin a la lucha en las provincias predominantemente musulmanas de la empobrecida isla y revitalice el turismo.

Desde que estalló la insurgencia de los moros filipinos (también conocidos como bangsamoros) en los años 70, rebelándose contra décadas de marginación económica y política, algunas áreas de Mindanao estuvieron fuera del alcance de los turistas debido a los combates y a la "alta amenaza del terrorismo".

Pero todo esto podría cambiar en los próximos años.
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La secretaria regional del Departamento de Turismo de la Región Autónoma del Mindanao Musulmán (RAMM), Nassreena Sampaco-Baddiri, destacó que el área, donde viven más de 3,2 millones de personas, tiene playas con blancas arenas, lagos majestuosos y cascadas serenas.

Durante un foro multisectorial sobre turismo, Sampaco-Baddiri presentó su visión para lograr un "desarrollo turístico sostenible a partir de las comunidades y que genere beneficios económicos".

"El primer obstáculo que ha sufrido el desarrollo en las últimas décadas ha sido el conflicto", dijo la funcionaria a IPS.

"Mindanao tiene más sitios (turísticos) que Boracay", dijo por su parte Alnasser Kasim, integrante del Consejo Consultivo Musulmán y de la Red de Jóvenes Profesionales Moros, refiriéndose en diálogo con IPS al destino turístico más popular de Filipinas, ubicado 315 kilómetros al sur de Manila.

Sampaco-Baddiri confía en que la firma en octubre del Acuerdo Marco sobre el Bangsamoro tendrá "un gran impacto en el desarrollo del turismo en el Mindanao Musulmán".

El pacto establece que el Frente Moro, el mayor grupo secesionista del país, abandone su lucha por un estado independiente musulmán a cambio de aceptar un sistema con mayor autogobierno para la región.

El acuerdo busca crear una nueva entidad política autónoma llamada el Bangsamoro, que reemplazará en 2016 a la RAMM, creada en 1989.

"Este acuerdo marco significa que las manos que antes cargaban rifles ahora sean usadas para labrar la tierra, vender la producción… y crear oportunidades para otros ciudadanos", dijo el presidente Benigno Aquino III en la firma del acuerdo.

Según la Junta Nacional de Coordinación de Estadísticas, la RAMM fue uno de los lugares del país con mayores tasas de pobreza entre 2003 y 2009.

A su vez, las cinco provincias de la región (Lanao del Sur, Basilan, Maguindanao, Tawi Tawi y Sulu) ocuparon los últimos lugares en el Índice de Desarrollo Humano del informe para Filipinas elaborado en 2009 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Los defensores del acuerdo marco de paz aseguran que los ingresos generados por el turismo pueden sacar a miles de personas de la pobreza.

Extranjeros que visitan las provincias de Basilan, Sulu y Tawi-Tawi lamentan que muchos de los destinos más atractivos hayan permanecido por muchos años fuera del radar turístico internacional.

"Esas provincias se enorgullecen de tener playas vírgenes, santuarios marinos y lugares para bucear, así como encantadoras cascadas que siguen sin ser exploradas", señaló Bernard Supetran, escritor independiente especializado en viajes y editor de EZ Maps, la principal empresa filipina de cartografía.

"Esas provincias también son cuna de coloridas culturas indígenas y formas de vida que han sido preservadas" en las últimas cuatro décadas, dijo a IPS.

Agentes turísticos de las cinco provincias de la RAMM se reunieron en septiembre para discutir una serie de medidas para rescatar al sector, confiando en que la paz atraerá inversiones en transporte, hotelería y gastronomía.

"El efecto multiplicador de la paz y el desarrollo del turismo contribuirán a generar mayores ingresos y fortalecerán a las comunidades", dijo Sampaco-Baddiri a IPS.

En una región donde 70 por ciento de los trabajadores ganan en promedio solo 2,40 dólares al día en la agricultura y la pesca, se espera que el turismo saque a miles de la pobreza.

La legisladora Samira Gutoc-Tomawis, de Marawi, Lanao del Sur, dijo a IPS que el turismo podría ayudar a la región proveyendo ingresos extra a pequeños empresarios.

Por su parte, Sampaco-Baddiri, destacó que las comunidades locales fueron identificadas como los principales actores en los proyectos de desarrollo a ser aplicados.

"Es única la riqueza de las tradiciones y de las artes interpretativas, visuales y culinarias indígenas en las culturas Maranao, Maguindanao, Iranun, Yakan, Tausug, y Sama, entre otras," destacó.

Sin embargo, Benedict Bacani, director ejecutivo del Instituto para la Autonomía y la Gobernanza, alertó que el acuerdo marco "no traerá por sí solo desarrollo social y económico ni turismo a la región".

El pacto "es apenas el primero de una serie de pasos para estabilizar la seguridad y generar un ambiente propicio para las inversiones y el turismo", dijo a IPS.

Kasim lamentó que la mayoría de las noticias sobre Mindanao se concentraran en la violencia, y se dejaran de lado acontecimientos e iniciativas positivas.

Pese a todo, Tomwais confía que Mindanao "tendrá un lugar en el mapa turístico" internacional.

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