BRASIL: Todos tras los Objetivos de Desarrollo Sustentable

Siete meses antes de la conferencia Río+20, Brasil se une para defender propuestas en el borrador del documento final, con la intención de trasladar a nivel global sus exitosas experiencias domésticas, como el plan Beca Familia condicionado a la protección ambiental, e impulsar metas sustentables.

La comisión nacional de Brasil, creada en junio y que reunió a 30 delegados ministeriales y a 40 de la sociedad civil para articular las iniciativas, entregó su trabajo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Lo mismo hicieron otros 70 países y grupos no gubernamentales, que suman unos 600 documentos para ser discutidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible.

La consejera Claudia Maciel, coordinadora general de Desarrollo Sustentable de la cancillería de Brasil, señaló a IPS que el país apuesta a la meta ambiciosa de crear los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) en esta conferencia, más conocida como Río+20, que se realizará en junio de 2012 en Río de Janeiro.

[related_articles]Brasil propone instituir metas globales para el avance socioeconómico sostenible, que tendrían un horizonte de 2015 a 2030, en una suerte de compromiso espejo al que firmaron los gobiernos en 2000 en la ONU con el nombre de Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM), con plazos en 2015 y tomando como punto de partida los indicadores de 1990.

«La idea es lanzar las grandes metas que movilicen de manera amplia los países, tal como los ODM lograron hacerlo. Por ejemplo, abatir la pobreza, pero tomando en consideración los aspectos ambientales con foco en la sustentabilidad», indicó Maciel.

La diferencia es que los ODM son aspiraciones que ya habían logrado los países industrializados, mientras que los ODS deben abarcar a todos por igual en el planeta.

«Vamos a intentar promover este debate en la conferencia. Apostamos en esta posibilidad de integrar las agendas de los países y de las propias agencias de la ONU. La idea no es provocar ningún conflicto con los ODM, sino complementarlos», argumentó la diplomática.

[pullquote]1[/pullquote]Otra propuesta de Brasil que puede cobrar relevancia es la creación de un programa de protección socioambiental global, tal como el país lo hace con Beca Familia, de transferencia de fondos a cambio de educación de niños y niñas.

«Nosotros buscamos en nuestra experiencia para impulsar soluciones a nivel global. Sin duda es otra propuesta ambiciosa», destacó Maciel.

En el plan económico, el Ministerio de las Finanzas de Brasil propone crear un sistema de compras públicas que favorezcan los procesos industriales más sostenibles, dado que alrededor de 15 por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial corresponde a la adquisición de bienes y servicios por parte de los entes estatales.

Este tópico pretende crear un criterio de sustentabilidad para la realización de compras gubernamentales. Según Maciel, hay países que ya adoptan esta práctica, pero son la minoría. El propio Brasil todavía no ha formalizado esta medida.

Sin embargo, por más que se favoreció la participación de la sociedad civil en la elaboración del documento brasileño, los procesos de consulta pública no fueron perfectos y lo recogido solo representa una síntesis de los miles de temas presentados, admitió Maciel.

Hay puntos específicos que el documento de Brasil enviado a la ONU no contempla, como la energía nuclear.

«El documento es reflejo de un consenso y la cuestión nuclear no lo logró», aclaró.

Otro asunto que no fue incluido es el de los refugiados por los desastres climáticos. Esta problemática «no apareció con la fuerza necesaria para ser incorporada en el texto», informó.

Pero lo más difícil será llegar a un consenso en la declaración final de la propia conferencia Rio+20.

Para Maciel, es imprescindible llegar a un consenso, para que el mundo se una tras soluciones para afrontar los severos problemas que afronta el modelo de desarrollo actual.

«La crisis genera demandas por cambios. Hay necesidad de discutir un nuevo modelo. Las propuestas son todavía generales y necesitan ser profundizadas», resaltó la diplomática brasileña.

El subsecretario general de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales, Sha Zukang, que funge como secretario general de Rio+20, sostuvo que la conferencia no se presentará como una imposición de un modelo de desarrollo único con vistas al proteccionismo.

«El énfasis en la economía verde es una forma de lidiar con decisiones económicas, valorizar la naturaleza y poner cuestiones sociales en discusión», afirmó Zukang, quien el 23 de noviembre estuvo en Río de Janeiro para presentar los avances y desafíos en los preparativos de la conferencia que se realiza dos décadas después de la Cumbre de la Tierra, también llamada Eco-92.

Uno de los mayores desafíos es alcanzar un consenso para el borrador del primer texto con compromisos finales por parte de los países miembros de la ONU, admitió el secretario general de Rio+20.

Zukang defendió que sea elaborado un «kit de economía verde», algo que sirva como un guión, con ejemplos de buenas prácticas mundiales, así como la creación de un Consejo de Desarrollo Sustentable de la ONU, tal como el Consejo Económico y Social (Ecosoc).

En los próximos días 15 y 16 de este mes está prevista una reunión en la sede de ONU en Nueva York para definir el formato y estructurar el contenido del documento final de la Rio+20.

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