Activistas reclaman a gobiernos por saneamiento en el Sur

Casi 40 por ciento de las 7.000 millones de personas que pueblan la Tierra carecen de inodoro y otros sistemas básicos de saneamiento, mientras 1.100 millones de ellas directamente defecan al aire libre, dando lugar a una verdadera pandemia de diarrea mortal, alertan activistas.

La diarrea ocasiona la muerte de más niños y niñas que el virus de inmunodeficiencia adquirida (sida), el paludismo o malaria y el sarampión juntos, "algo terrible de imaginar", enfatizó Alberto Guijarro, responsable de la campaña organizada por Ongawa, Ingeniería para el Desarrollo Humano en preparación del Día Mundial del Saneamiento, que se celebrará este sábado 19.

Cada año se dan en el mundo 4.000 millones de casos de diarrea, 1,8 millones de las cuales mueren por esa causa, siendo 90 por ciento niños y niñas menores de cinco años, detalla la organización no gubernamental tomando datos de la Organización Mundial de la Salud.

"Lo más terrible es que, si tuvieran acceso al saneamiento, esas muertes se reducirían en más de 30 por ciento", comentó Guijarro a IPS.

Las soluciones son posibles y sencillas, pero hace falta voluntad política para destinar recursos financieros necesarios e impulsar políticas de cooperación con los países afectados, añadió el activista de Ongawa, la organización no gubernamental nacida en Madrid que "pone la tecnología al servicio del desarrollo humano y el combate a la pobreza en el Sur.

Ongawa y otras agrupaciones de la sociedad civil organizaron el jueves 17 en la céntrica plaza 2 de Mayo de Madrid una movilización para sensibilizar a la ciudadanía y, especialmente, al gobierno, sobre este drama y la necesidad de cooperar con el desarrollo.

Tapas y asientos de inodoros fueron colocadas en reclamo de soluciones efectivas al déficit registrado en sistemas básicos de saneamiento, en especial en varios países de África y Asia.

Antonio, un anciano que vive en la pequeña finca agraria familiar en la que nació en la central provincia de Guadalajara, recuerda que hasta los años 70 la mayoría de los campesinos tampoco contaban con inodoros y ni siquiera un rústico baño.

"Las mujeres se escondían entre los árboles cuando estaban fuera de la casa y si estaban dentro lo hacían en una escupidera o una lata", agregó.

Cada una de las 26 tapas y asientos de inodoros que Ongawa y sus colegas colocaron en el paseo céntrico madrileño llevan impresa una letra de la frase "Derecho Humano al Saneamiento", con lo que hacen que cada tapa represente a 100 millones de personas.

Guijarro recordó que la falta de saneamiento vulnera el derecho reconocido por la Organizaciones de las Naciones Unidas (ONU) en julio de 2010.

A su entender, algo muy importante es aumentar la información acerca de cómo este problema afecta al desarrollo humano. "Es muy necesario que todos comentemos una y otra vez esta situación, para ayudar con eficiencia a crear una conciencia social sobre lo que ocurre".

"Se podrán impulsar más medidas políticas si hay un fuerte apoyo de la ciudadanía, para apoyar iniciativas que apuesten por el Derecho Humano al Saneamiento", agregó.

En un comunicado, Ongawa indica que el saneamiento debe ser acompañado de hábitos higiénicos, ya que el simple hecho de lavarse las manos es una actitud que disminuye casi a la mitad la incidencia de la diarrea y de otras infecciones.

Por eso considera que "la promoción de la higiene es la intervención en salud pública más rentable".

Si no se produce el acceso al saneamiento, por lo general implica que las inversiones gubernamentales se desvíen hacia tratamientos sanitarios urgentes, en vez de invertirse en planes de desarrollo para el país. Como ejemplo, la organización señala que solo en el sudeste asiático se vierten 13 millones de toneladas de heces cada año en las fuentes de aguas interiores.

En el lado positivo, Ongawa señala que, en los países en desarrollo, el saneamiento mejorado o sea un sistema que impide el contacto de la persona con la materia fecal, así como la educación en higiene, produce por lo general nueve dólares de beneficio por cada uno gastado.

También informa que en Alwar, en el noroeste de India, el desarrollo en infraestructura de saneamiento en las escuelas provocó una mejoría de los resultados académicos, que incluyó un aumento de un tercio de las matrículas de las niñas, lo que también se logró en Bangladesh.

Otro caso positivo destacado es la respuesta del gobierno de Malasia a brotes de cólera en 1973. Lo hizo estableciendo un programa nacional de saneamiento rural que, tras 35 años de esfuerzos sostenidos en el ámbito local logró que 98 por ciento de la población tenga acceso a una letrina sanitaria, lo cual supuso una gran disminución en la incidencia del cólera, la disentería y la fiebre tifoidea.

En este marco, Ongawa, con el programa "Saneamiento total liderado por la comunidad", aborda el problema desde la acción colectiva de la comunidad, promoviendo la cohesión y el orgullo por los avances alcanzados en numerosos países, destacando los planes en ejecución en Tanzania, Mozambique y en particular en Nicaragua, donde se desarrolla la iniciativa "inodoro ecológico popular".

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