KENIA: Microcréditos sólo para la vitrina

Unos estimados 3,7 millones de dólares siguen sin ser usados en el Fondo para la Empresa de la Mujer (WEF, por sus siglas en inglés) de Kenia, creado para atender a un sector de la sociedad que afronta grandes dificultades para acceder a créditos.

Las mujeres kenianas, en especial las que no tienen educación, afrontan dificultades para acceder a préstamos. Crédito: Miriam Gathigah /IPS
Las mujeres kenianas, en especial las que no tienen educación, afrontan dificultades para acceder a préstamos. Crédito: Miriam Gathigah /IPS
"Tenemos claro que hay dinero para las mujeres, pero ¿dónde está ese dinero? He intentado acceder a los fondos sin éxito alguno", dijo Cathy Wambui, comerciante de Kenia Central.

Consultada si había presentado un plan de negocios en las oficinas del WEF, Wambui dijo que no sabía elaborar uno. Al no poder cumplir con este requisito, ella y muchas otras mujeres sin educación no pueden aprovechar esta oportunidad que podría transformar su situación económica.

El WEF fue creado en diciembre de 2006 por el gobierno keniano con el objetivo de aliviar la pobreza a través del fortalecimiento socioeconómico de las mujeres, luego de notar que la enorme mayoría de ellas no tenían acceso a créditos y estaban marginadas de la economía.

"Esas mujeres también carecían de acceso y control de bienes, lo que las descalificaba para créditos bancarios", explicó Winfred Mwai, conferencista de género y desarrollo en Nairobi. "De hecho, cifras del Ministerio de Tierras indican que sólo un escaso tres por ciento de las kenianas tienen títulos de propiedad: ningún banco atenderá al 97 por ciento restante".
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Hay dos formas de acceder al WEF. Las mujeres pueden solicitar préstamos a través de intermediarios de microfinanzas como bancos, grupos de la sociedad civil y organizaciones de ahorro.

También pueden pedirlos en forma individual, a nombre de compañías o grupos, y obtener hasta 6.500 dólares a tres años a una tasa interés de ocho por ciento anual.

Como requisito, estas mujeres deben tener más de 18 años, poseer una cuenta bancaria y llevar adelante un emprendimiento o presentar un plan de negocios viable.

También pueden acceder al dinero a través del Plan de Distrito para Mujeres Emprendedoras. Estos fondos no son para personas individuales. Se exige que integren un grupo de al menos 10 miembros, que debe existir desde por lo menos tres meses antes de la solicitud.

Estos préstamos están libres de intereses, pero tienen una cuota administrativa de cinco por ciento. Hay disponibles unos 600 dólares por integrante del grupo.

No obstante, cumplir los requisitos sigue siendo difícil para algunas mujeres. Stella Omollo, de la región de Nyanza, fue la única capaz de acceder al fondo luego de una larga espera.

"Es verdad que hay mujeres que quieren el dinero, pero no pueden cumplir con las exigencias. Están aquellas que no tienen idea qué es un plan de negocios. Hacen cualquier cosa para vivir y realmente no tienen un negocio en mente", dijo Omollo.

Ella misma admitió que no sabía elaborar un plan de negocios hasta que le pidió a su sobrino, un estudiante universitario, que la ayudara. Omollo, sin embargo, opinó que era responsabilidad del fondo ayudar a las mujeres.

"De hecho, recibimos capacitación antes de acceder al dinero, pero la información por lo general es inadecuada y sólo beneficia a las mujeres que entienden rápidamente los temas. La mayoría no tienen educación adecuada y son del sector informal", dijo Omollo.

Con ella coincidió Wambui. "Necesitamos una capacitación consistente, quizás una vez cada tres meses para mantenernos a ritmo", señaló.

Cuando el fondo comenzó a funcionar, cada uno de los 210 distritos del país recibió el equivalente a 12.000 dólares, pero esto ha sido ahora duplicado gracias a un mayor aporte presupuestal para satisfacer la demanda.

El director ejecutivo del Fondo, Samuel Wainaina, ha recibido quejas de mujeres que tienen dificultades para acceder al dinero disponible.

"Ha habido quejas sobre la falta de datos sobre dónde acceder a los recursos, particularmente entre las mujeres rurales. Se necesita más información", admitió Wainaina.

Un informe de WEF también admite que se necesita más capacitación para las mujeres, sobre todo en como redactar planes de negocios.

Otro gran problema es la desinformación propagada sobre el fondo por parte de varios líderes políticos. Para obtener votos, muchos dijeron a las mujeres que el dinero disponible en el WEF no era un préstamo, sino un paquete de estímulo del gobierno.

De hecho, justo después de las elecciones de 2007, el gran número de deudores casi lleva al colapso del fondo, pero éste logró recuperar 70 por ciento de los créditos.

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