YEMEN: Jóvenes furiosos con el gobierno y la oposición

Los jóvenes que protestan contra el gobierno en Yemen aprendieron una lección vital sobre el mundo de la política: la traición es siempre una amenaza.

Los jóvenes manifestantes ahora también desaprueban a la oposición. Crédito: Yazeed Kamaldien/IPS
Los jóvenes manifestantes ahora también desaprueban a la oposición. Crédito: Yazeed Kamaldien/IPS
En la Plaza del Cambio, principal sitio de protestas en Sana’a, crece el resentimiento con la coalición opositora Reunión Conjunta de los Partidos desde que anunció que firmaría un acuerdo con el presidente Ali Abdullah Saleh.

Esta polémica iniciativa fue propuesta en abril por el Consejo de Cooperación del Golfo, conformado por seis naciones de la región.

Estados Unidos, fuerte partidario de Saleh, respaldó el pacto propuesto e instó a todas las partes a suscribirlo.

Pero muchos de los jóvenes manifestantes que lanzaron un movimiento civil por el cambio de régimen a mediados de enero afirman que no están ligados a ningún partido en particular y rechazan la estrategia del Consejo.
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Su principal crítica al acuerdo es que le concede inmunidad a Saleh, así como a algunos de sus aliados y familiares.

A cambio, el presidente, quien gobierna desde 1978, debe renunciar un mes después de firmar el pacto. Esto diferenciaría a Yemen de lo ocurrido en Túnez y Egipto, en donde los gobernantes debieron abandonar el poder por la presión popular sin asegurarse ningún privilegio.

Hesham Lutf, desempleado y quien ha estado en la Plaza del Cambio desde que se instaló una carpa a mediados de febrero frente a la Universidad de Sana’a, dijo que la mayoría de los manifestantes estaban desilusionados con la coalición opositora.

"Recibíamos a cualquiera en la plaza al comienzo, pero vimos que la coalición fue asumiendo todo y hace cosas que nosotros no sabemos", dijo Lutf a IPS. "Nunca nos informan lo que están haciendo. Simplemente nos usan para obtener lo que desean. Muchos jóvenes han muerto desde que se nos sumaron".

Lutf se refería a las decenas de muertes ocurridas en la Plaza del Cambio cuando críticos del gobierno se enfrentaron con partidarios de Saleh. Francotiradores, supuestamente del régimen, mataron a 53 manifestantes el 18 de marzo.

Luft dijo además que los jóvenes querían elegir nuevos líderes y no permitirían que la coalición opositora simplemente asumiera el control.

"Le diremos a la coalición que se vaya antes que el presidente. No necesitamos al presidente y no los necesitamos a ellos. La coalición es una copia del gobierno. Estamos aburridos de todos sus rostros. Queremos nuevas caras y un nuevo país", señaló Lutf.

Anas Homaid, estudiante de la temporalmente clausurada Universidad de Sana’a, dijo estar furioso por la intención del Consejo de darle inmunidad a Saleh.

"Muchas personas dijeron que Saleh quedaría libre, pero nadie debería escapar de la ley. Eso no debería suceder", dijo a IPS Homaid. "Saleh tiene que ir a la cárcel. Todo aquel del que se demuestre responsabilidad en delitos contra el pueblo debe ir a la cárcel. Esos crímenes contra la humanidad deben ser juzgados en un tribunal", añadió.

Amr al-Khateeb, un electricista, dijo que el presidente ha hecho demasiadas cosas mal como para merecer inmunidad.

"Mató a jóvenes", dijo a IPS. "Había mucha sangre en las calles. Nunca será liberado después de haber matado a tantas personas. Las familias de los asesinados no lo permitirán".

Nadia Abdalá, ingeniera en tecnologías de la información, expresó desconfianza de todos los partidos políticos porque, dijo, "son parte del mismo régimen".

"Han tenido mucho tiempo para negociar", dijo a IPS. "Esto muestra que son parte del mismo régimen. Desde los primeros días, los manifestantes se amaban. Pero cuando la coalición comenzó a negociar con el régimen se tornó una situación desagradable. Era difícil hablar con ellos. Empezaron a hablar de ignorar a la juventud. No confío en ellos para nada".

Otras cláusulas de la iniciativa del Consejo establecen que Saleh debería entregar el poder a su vicepresidente, quien a su vez convocaría a nuevas elecciones y prepararía el camino para la formación de un gobierno de unidad, en el que la oposición tendría un rol de liderazgo.

Esto molestó tanto a opositores como a partidarios de Saleh, que salieron a las calles de todo el país a quejarse del plan, resultado de al menos una decena de reuniones del Consejo en Riyadh.

Salah Sharafi, estudiante de lingüística inglesa en la Universidad de Sana’a, dijo que había perdido toda esperanza en la coalición opositora, a la que acusó de "usar a la juventud para su beneficio". Sharafi dijo a IPS que los manifestantes jóvenes estaban dispuestos a crear un gran caos en el país si se firmaba el acuerdo.

"Quedé decepcionado con la coalición desde el principio. Intentaron secuestrar esta plaza, pero le permitimos participar porque los necesitábamos. Si firman, entonces veremos una verdadera crisis en Yemen. Comenzaremos una nueva revolución contra ambos (el gobierno y la oposición). Todos son parte del mismo régimen", opinó.

Abdullah Sharabi es un ingeniero que colabora voluntariamente en el centro de medios e información de la Plaza del Cambio. Coincidió con las expresiones de Sharabi y dijo a IPS que el acuerdo era "un juego sucio para matar esta revolución".

"No cumple con las demandas de la revolución ni sus metas. Es una solución sólo para el presidente, pero no para los jóvenes", afirmó. "La oposición ha traicionado a los jóvenes. No confiamos en ella porque está llena de trampas. Queremos mantener una relación de armonía con la oposición hasta que el régimen sea derrocado", añadió.

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