Cunde el temor a fuga radiactiva en Japón

Una segunda explosión sacudió este lunes la estación nuclear de Fukushima Daiichi, en el este de Japón, creando una gran columna de humo y despertando nuevos temores de un escape de radiactividad.

El primer ministro Naoto Kan analiza la crisis con un equipo especial para atender el desastre. Crédito: Gobierno de Japón
El primer ministro Naoto Kan analiza la crisis con un equipo especial para atender el desastre. Crédito: Gobierno de Japón

La compañía operadora de la planta, la Tokyo Electric Power Co. (TEPCO), señaló en conferencia de prensa que se habría tratado de una explosión de hidrógeno en el reactor número tres, y que 11 trabajadores se encontraban heridos. Ya se había producido un estallido en la planta el sábado, en el reactor número uno.

TEPCO indicó que se investigaba el impacto de materiales radiactivos en el ambiente exterior.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) aseguró este lunes que los daños no eran severos.

Por su parte, el jefe de gabinete del gobierno japonés, Yukio Edano, dijo que era improbable una fuga de radiación a gran escala. Edano añadió que la estructura contenedora interna del reactor se mantenía intacta, desechando temores de riesgos en el ambiente.
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Florence Looi, de la cadena árabe Al Jazeera, informó que el sistema de refrigeración en el reactor número dos estaba fallando, lo que aumentaba la presión sobre la estructura de contención. Se trata del mismo problema que tuvieron las unidades uno y tres antes de explotar.

Mientras, en la planta continúa el trabajo para enfriar los reactores afectados con una mezcla de agua de mar y ácido bórico, un método que no pudo ser antes probado, lo que revela la desesperada situación.

La Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear de Japón está convencida de que no existe «absolutamente ninguna posibilidad de un Chernóbil» en este país asiático, dijo a la agencia Jiji Press el ministro de Estrategia Nacional, Koichiro Genba, en referencia al accidente atómico que ocurrió en 1986 en una central de lo que ahora es Ucrania.

En tanto, un portaviones estadounidense enviado para apoyar los esfuerzos de rescate debió alejarse de la costa tras detectar bajos niveles de radiación procedentes de la central nuclear, informó Washington en un comunicado.

La gente que vive en torno a la zona, ya afectada por el terremoto y el tsunami, teme ser además víctima de la radiación.

«Tengo que dar a luz pronto. Quiero saber exactamente qué va a pasar con la planta nuclear. Estoy asustada», dijo una mujer.

Veinte personas ya presentaron en pruebas índices de radiación, y el número probablemente aumentará.

Mientras, la crisis humanitaria se profundiza. Miles de personas todavía permanecen desaparecidas como consecuencia del terremoto del viernes, de 8.9 grados en la escala de Richter, y el tsunami que desató sobre las costas japonesas.

La ayuda extranjera comenzó a llegar, y unos 70 países han ofrecido colaborar, no sólo aliados como Estados Unidos, sino también otros que han tenido relaciones diplomáticas tensas con Tokio, como China.

Según informes de prensa, los trabajadores de rescate encontraron este lunes 2.000 cadáveres en la provincia de Miyagi, una de las más azotadas, mientras que en la ciudad de Rikuzen-takata hay 18.000 desaparecidos.

Millones de personas pasaron una tercera noche sin agua, alimentos ni calor bajo temperaturas congelantes en toda la costa nororiental, devastada por las olas.

En muchas áreas no hay agua potable ni energía, y se debe esperar entre cuatro y cinco horas para obtener combustible. Los habitantes se ven obligados a contener el hambre o mantenerse con arroz mientras afrontan la pérdida de sus hogares y de sus seres queridos.

«La gente sobrevive con poca comida y agua. Las cosas simplemente no llegan», dijo Hajime Sato, un funcionario de la prefectura de Iwate.

Un alerta de otro tsunami, que había desatado alarma y órdenes locales de evacuación, fue finalmente levantada, según indicó un funcionario de la prefectura de Fukushima.

«No hay más temor a un tsunami en este momento, pero seguiremos pidiéndole a nuestros residentes que se mantengan vigilantes ante futuros avisos», indicó.

En tanto, el mercado bursátil, que abrió por primera vez este lunes desde el desastre, comenzó a desplomarse.

Las cotizaciones cayeron más de cinco por ciento en la primera hora de operaciones. El Banco de Japón (central) anunció que inyectaría unos 183.000 millones de dólares para mantener los mercados financieros estables.

* Publicado en acuerdo con Al Jazeera.

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