EEUU a favor de investigar crímenes de la junta birmana

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, promueve una comisión investigadora en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los crímenes de lesa humanidad y de guerra cometidos en Birmania, reveló The Washington Post.

El periódico sostuvo en su edición de este miércoles que esto es "señal de una política estadounidense más dura contra un régimen acusado durante mucho tiempo de asesinar y violar a sus adversarios políticos", sostuvo.

"Lo importante aquí es que esto no está dirigido al pueblo de Birmania, sino a sus líderes, particularmente (el general) Than Shwe", dijo al diario un alto funcionario, en referencia al máximo jerarca birmano.

La junta militar que gobierna al país asiático se prepara para celebrar, el 7 de noviembre, las primeras elecciones generales en 20 años, en un intento por legitimarse políticamente y por desviar las críticas que recaen sobre su opresivo régimen.

El endurecimiento de la posición del gobierno de Obama contra Birmania, cuyo régimen ha tomado por blanco a minorías étnicas que residen en las zonas fronterizas del país, tiene lugar más de dos semanas después de que senadores estadounidenses hicieran un planteo similar en una carta enviada a la secretaria de Estado (canciller) Hillary Clinton.
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"Mientras su gobierno continúa por el camino de las sanciones y el compromiso pragmático con Birmania, nosotros creemos que tal comisión ayudará a convencer al régimen militar de Birmania de que nos tomamos en serio nuestro compromiso con la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley para el pueblo de Birmania", señaló la carta firmada por 32 senadores, tanto republicanos como demócratas.

Los activistas birmanos dieron la bienvenida a la posición de Washington. "Ésta es la acción correcta y oportuna del gobierno de Obama en respuesta a los generales brutales y sedientos de poder en Naypidaw", dijo Aung Din, director ejecutivo de la U.S. Campaign for Burma, un grupo de presión con sede en Washington DC.

Ellos "esperan eliminar sus sucios delitos poniendo en vigor una farsa de Constitución mediante una farsa de elecciones", agregó.

En Naypidaw, la nueva capital, ubicada en el centro de Birmania, se está construyendo el nuevo parlamento. La junta gobernante anuló los resultados de los últimos comicios parlamentarios, realizados en 1990, negándole al partido de la líder pro-democracia Aung San Suu Kyi el derecho a gobernar.

Se espera que la posición de Washington sea respaldada por Australia, Eslovaquia y la República Checa, que han aprobado el pedido del relator especial de la ONU para los derechos humanos en Birmania, Tomás Ojea Quintana, de designar un panel investigador de los crímenes de guerra en el país asiático.

Quintana expuso sus puntos de vista en marzo, al presentar un informe de 30 páginas sobre Birmania en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Su propuesta se sumó a una solicitud de que la ONU investigue planteada en un informe de 2009 por la International Human Rights Clinic de la Escuela de Leyes de la estadounidense Universidad de Harvard.

Más de 3.000 aldeas donde vivían minorías étnicas de Birmania fueron totalmente incendiadas por el régimen militar, según ese reporte, elaborado por juristas internacionales de Gran Bretaña, Mongolia, Sudáfrica, Estados Unidos y Venezuela.

El cambio en la postura de Estados Unidos "es un hito", dijo Debbie Stothard, coordinadora de la Red Alternativa de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático sobre Birmania (Altsean, por sus siglas en inglés).

"Los gobiernos del sudeste asiático tendrán que reconocer y comprender que se están cometiendo delitos internacionales serios, que ya no pueden describirse como asuntos internos no sujetos al escrutinio internacional", sostuvo.

Los reclamos de investigar los crímenes de guerra cobraron impulso en los últimos tres años, declaró a IPS. "Hasta entonces, la mayoría de los activistas birmanos por los derechos humanos no se habían dado cuenta de que la naturaleza sistemática de las violaciones (las convertía en) crímenes de guerra", agregó.

Ahora los birmanos —incluidas las minorías étnicas— "no temen reconocer y nombrar en público las violaciones (que padecen) como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad", dijo Stothard.

El informe "Licence to Rape" ("Licencia para violar"), presentado en 2002 por la Shan Women’s Action Network (Red de acción de mujeres shan), ayudó a cimentar el camino para este cambio, al exponer con detalles estremecedores el uso que los militares birmanos hicieron de la violación como arma de guerra en las aldeas de esta etnia minoritaria.

Y la violencia cotidina que enfrentan las mujeres shan actualmente es la misma que entonces, dijo a IPS Hseng Noung, fundadora de la red.

Pero aunque el apoyo de Washington a una investigación de la ONU pueda generar esperanzas, los diplomáticos urgen a ser cautos.

"Estados Unidos debe saber que China bloqueará este esfuerzo", dijo un diplomático europeo a condición de no revelar su identidad.

"Esto puede ser contraproducente en un contexto más amplio, porque hará que los birmanos se acerquen a los chinos", añadió.

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