ARGENTINA: Los márgenes de la expansión económica

La economía argentina se recupera a gran ritmo tras el impacto el año pasado de la crisis financiera global, pero expertos alertan sobre los límites del crecimiento que estaría cerca del tope si no aumenta la inversión.

Luego de un año en el que el producto interno bruto (PIB) creció apenas 0,9 por ciento, muy lejos del promedio anual cercano a ocho por ciento de los últimos seis años, la actividad vuelve por sus fueron empujada por la industria gracias a un activo mercado interno y un muy buen desempeño de las exportaciones, especialmente del sector agropecuario.

Para este año el gobierno había estimado en un principio un crecimiento de 2,5 por ciento, para luego corregir la proyección a siete por ciento, en línea con estimaciones de 6,8 por ciento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El Mercosur (Mercado Común del Sur), que Argentina comparte con Brasil, Paraguay y Uruguay, estará a la cabeza de la expansión económica de América Latina este año, con una tasa promedio de siete por ciento, según prevé la agencia especializada regional de la Organización de las Naciones Unidas.

Argentina acompaña esta tendencia, pero las dificultades del país para recuperar la confianza de los inversores, aun después de haber reestructurado casi toda su deuda externa en mora, generan una incógnita a mediano plazo.
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En los primeros cinco meses del año, el PIB creció 8,5 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Una buena cosecha agrícola comparada con la sequía que alteró la campaña anterior y la mayor demanda de automóviles por parte de Brasil, el principal cliente para el sector, empujaron fuertemente la actividad.

También influyó el mayor consumo interno a partir, por ejemplo, de la entrada en vigor de la Asignación Universal por Hijo, un plan social que entrega mensualmente 220 pesos (casi 60 dólares) por cada menor de 18 años inscripto en la escuela y con sus vacunas al día.

No obstante, expertos advierten que el crecimiento tiene límites que podrían expresarse en una nueva caída del ritmo, aunque más leve, en 2011, luego de una recuperación que se prolongará durante casi todo este año.

En el sector que se observan las claves del problema es en la industria, dicen. Según la consultora Abeceb, en el primer semestre de este año la actividad creció casi 10 por ciento, un hecho que marcará un pico en el área.

Sin embargo, el economista jefe de esta consultora, Mariano Lamothe, manifestó a IPS su preocupación por la falta de capacidad de la oferta en los próximos meses para responder a un consumo en aumento.

"El 87,2 por ciento del crecimiento de la industria este año lo explican la producción de vehículos y la siderurgia", reza el informe de la firma producido la primera semana de este mes. Antes estos sectores representaban 50 por ciento de la oferta industrial.

Ahora, son numerosos los sectores que están en el límite de su capacidad, y menos los que lograron una producción récord, debido a factores extraordinarios.

Para Lamothe, la economía argentina se expandía hasta 2008 gracias a una capacidad instalada que tenía márgenes de ociosidad, pero en el mediano plazo "habrá tensiones y se frenará el ritmo de crecimiento".

En la industria automotriz se registra un verdadero récord. La producción aumentó 49,7 por ciento y las exportaciones subieron 53,7 por ciento en los primeros siete meses del año, en ambos casos respecto de igual período de 2009.

Los datos fueron publicados este mes por la Asociación de Fábricas de Automotores de Argentina, que también reseñó que las ventas a concesionarios –el mercado local— subieron 37,5 por ciento en lo que va de este año, respecto de igual lapso de 2009.

En cuanto a la siderurgia, la producción se incrementó en promedio 47,6 por ciento en el primer semestre comparado con igual periodo de 2009, según el Centro de Industriales Siderúrgicos.

En cambio otras industrias se vieron fuertemente rezagadas. Es el caso de la producción de alimentos, bebidas, productos del tabaco, refinación de petróleo, así como la industria metalmecánica y química.

"Es preocupante que las altas tasas a las que se crece en 2010 sean sólo por automóviles y acero", alertó Lamothe. En alimentos, el problema es la "falta de lineamientos claros de largo plazo para aumentar la competitividad", explicó.

Un ejemplo es el de los frigoríficos. La producción de carne vacuna viene cayendo debido a restricciones a las exportaciones que redundaron en una menor capacidad de faena. La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) señaló que la faena en el primer semestre de este año cayó 22,4 por ciento, respecto del mismo tramo de 2009. En coincidencia con la caída de la oferta y de la faena, en el mismo período se verificó una menor producción de carne, cuya baja alcanzó a 20,3 por ciento. En tanto las exportaciones se redujeron 41,9 por ciento en volumen en el último semestre.

Por su parte, economistas de la consultora Ecolatina coincidieron en que hay un límite en el horizonte de la expansión y señalaron la falta de inversión y las restricciones en materia energética que se incrementan en el invierno austral.

Las inversiones apuntan a aumentar en parte la capacidad de producción que ya hay, pero no a grandes proyectos que signifiquen un aumento sustancial del volumen para el mercado doméstico o externo, según Abeceb.

Además está la limitación energética. Metalúrgicas, cementeras, textiles, petroquímicas y aceiteras sufrieron cortes de suministro en las últimas semanas debido al desvío de gas para el consumo residencial por las bajas temperaturas. De este modo, la expansión contrasta con la caída en la producción de 2009, pero los márgenes del crecimiento están más cerca de lo que se podría predecir y ya se anticipan dificultades para 2011, al menos en cuanto al febril ritmo actual.

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