Boicot palestino afecta a colonos israelíes

Los colonos israelíes están comenzando a sentir el impacto del boicot económico lanzado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) contra productos de esos asentamientos en Cisjordania.

Carteles en Ramalah conmemorando el 62 aniversario del "Esto es terrorismo económico", señaló el Yesha Council, organización de concejos municipales de colonias judías en territorio cisjordano.

Varias compañías internacionales se han sumado al boicot contra los productos de las colonias judías, muchas veces vendidos en el exterior con la marca falsa de "Hecho en Israel".

El primer ministro de la ANP, Salaam Fayyad, lanzó el martes una campaña oficial llamada "Casa por casa" para desechar todos esos productos de los hogares palestinos.

El lunes, el presidente Mahmoud Abbas había promulgado una nueva ley prohibiendo la circulación de productos de las colonias israelíes en áreas controladas por la ANP.
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La nueva norma establece una pena de prisión de entre dos y cinco años y una multa de más de 15.000 dólares para cualquiera que comercie bienes producidos en las colonias judías.

Los que importen artículos de los asentamientos a los territorios palestinos pueden ser condenados a entre tres y seis años de prisión, con multas de hasta 3.000 dólares y la confiscación de licencias y vehículos.

El boicot coincidió con la conmemoración de los 62 años de la Nakba ("catástrofe"), cuando los palestinos fueron expulsados de sus hogares por los israelíes durante la creación del Estado judío en 1948.

Autoridades municipales de la ANP irán casa por casa para crear conciencia pública. Mientras, 3.000 voluntarios entregarán panfletos a los residentes, propietarios de comercios y empresarios en más de 400.000 viviendas.

Los panfletos incluirán una lista de más de 500 productos elaborados por compañías israelíes en Cisjordania y en los sirios Altos del Golán.

También contendrán información sobre el daño hecho a la economía, el ambiente y la salud pública de la ANP.

Además, se les pedirá a los palestinos que firmen la llamada Promesa Karama, en la que se comprometerán a no comprar artículos de los asentamientos israelíes.

Fayyad es uno de los líderes que más se ha involucrado en los esfuerzos por crear un Estado palestino independiente, creando instituciones y haciendo campaña por apoyo internacional. Ha participado de quemas públicas de productos israelíes para llamar la atención sobre el tema.

La policía de la ANP también ha interceptado camiones cargados de productos de las colonias, arrestado a sus conductores y luego destruido los artículos. Hasta ahora han sido confiscados productos por más de un millón de dólares.

Un indignado Yesha Council llamó al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu a no participar de las próximas conversaciones con los palestinos, acordadas para un futuro cercano tras la visita a la región del enviado especial de Estados Unidos a Medio Oriente, George Mitchell.

El Yesha Council además exigió que se compense a los colonos reteniendo los fondos que pertenecen a la ANP y que Israel habitualmente canaliza al gobierno en Ramalah.

El periódico estadounidense The Washington Post informó el domingo que al menos 17 negocios en el asentamiento israelí de Ma’aleh Adumim debieron cerrar desde que comenzó el boicot palestino unos meses atrás.

Avi Elkayam, portavoz de 300 propietarios de fábricas, señaló que la zona industrial de Mishor Adumim afronta "una situación insufrible".

Elkayam añadió que una fábrica dedicada al corte de piedras cerró en mayo debido a que inspectores palestinos interceptaron camiones de suministro.

Gran parte de las canteras de Cisjordania son explotadas por firmas israelíes que luego transportan las piedras a Israel, donde son vendidas para afrontar la escasez de materiales de construcción. A los palestinos no se los compensa por esto.

Los asentamientos israelíes son ilegales según el derecho internacional y diversas resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. Los colonos no sólo expropian la tierra palestina, sino también otros recursos naturales de Cisjordania, como el agua.

Las colonias también vierten sus aguas servidas en los ríos y manantiales, sin pagar ningún tipo de impuesto a la ANP por los negocios y fábricas que operan en Cisjordania.

El gobierno israelí condenó el boicot e incluso lo consideró una violación a los Acuerdos de Oslo (negociados en 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina) en relación al comercio entre Israel y los territorios palestinos.

Sin embargo, Samir Awad, de la Universidad de Birzeit, cerca de Ramalah, cuestionó esto. "Los asentamientos son ilegales bajo el derecho internacional y no son reconocidos como parte de Israel. Por tanto, los productos de estas colonias son ilegales, e incluso trabajar en los asentamientos es ilegal".

"El boicot es lo mínimo que puede hacer la ANP para contrarrestar los asentamientos. Es un pequeño paso en la dirección correcta de un viaje muy largo. No estoy seguro de cuán efectivo será, pero incluso una pequeña acción es mejor que ninguna", dijo Awad a IPS.

Mientras, diplomáticos extranjeros expresaron su temor de que una nueva ley de la ANP contra los palestinos que trabajan en los asentamientos (a donde se ven obligados a acudir debido al alto índice de desempleo en Cisjordania) pueda convertirlos en las principales víctimas.

Todavía está por verse si la ANP podrá aplicar esto y si habrá alguna compensación financiera para los afectados.

Sin embargo, Fayyad se muestra inflexible.

"Estamos definitivamente comprometidos con la resistencia no violenta y con el desafío a la iniciativa de los asentamientos. Estamos abiertamente expresando nuestro derecho a boicotear esos productos, y creo que está funcionando", dijo el primer ministro a The Washington Post. "Continuaremos haciendo más".

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