SALUD-CHINA: El escándalo de las falsas vacunas

Apenas un perro mordió a su hijo Liu Yi de cuatro años, el chino Liu Yan lo llevó al hospital donde le suministraron vacunación antirrábica. Dos semanas más tarde y tras la cuarta dosis, el niño cayó gravemente enfermo.

A la mañana siguiente, el 27 de agosto de 2008, Liu Yi fue trasladado al Hospital del Pueblo Primero en Yangquan, ciudad de la oriental provincia de Shanxi, donde le diagnosticaron meningitis viral. Murió esa misma tarde.

Liu Yan culpó a las vacunas por la muerte de su hijo. Y, según un informe publicado en marzo en la prensa, su caso está lejos de ser el único.

"Mi hijo estaba sano antes de las vacunas. Nadie pudo decirme con claridad por qué se enfermó", dijo Liu Yan a IPS.

El 17 de marzo, el diario financiero Tiempos Económicos de China, publicado en Beijing por el estatal Centro de Investigación sobre el Desarrollo, informó de presuntas irregularidades en el sistema de vacunación de Shanxi.
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Según las denuncias, las malas condiciones en que se guardaron vacunas contra la encefalitis, la hepatitis B y la hidrofobia (rabia), administradas por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la provincia, causaron la muerte de cuatro niños y enfermaron a más de 70 entre 2006 y 2008.

El suministro de vacunas arruinadas se mantuvo hasta marzo del año pasado.

El informe del periódico, publicado como una serie de seis artículos, insumió una investigación de seis meses que incluyó entrevistas con familias de 36 víctimas.

Enseguida encendió un escándalo de alcance nacional sobre las condiciones en que se atiende la salud de la infancia en este país de más de 1.300 millones de habitantes.

El periódico sostuvo que la empresa proveedora, Huawei Shidai, con sede en Beijing, empezó a cobrar a los pacientes por esas inmunizaciones que debían aplicarse gratuitamente y elevó los precios de otras vacunas.

El informe acusó asimismo al ex director del Centro de Control de Shanxi, Li Wenyuan, de usar más de la mitad de los fondos del depósito inicial de Huawei para comprarse un auto nuevo de uso personal.

La información clave la suministró un ex encargado de comunicaciones del Centro de Control, Chen Taoan, quien dijo al periódico que había visto dosis de vacunas de Huawei expuestas a altas temperaturas antes de ser distribuidas en la provincia.

En un caso, Chen vio cajas de vacunas dejadas en una habitación sin aire acondicionado mientras el personal del Centro las etiquetaba.

"Quedé impactado", dijo Chen a IPS. "Hacía mucho calor. Las vacunas deben guardarse con refrigeración. ¿Cómo podían mantenerlas en semejante temperatura por tanto tiempo? Es muy peligroso".

Según Chen, él presentó un informe a la Procuraduría del Pueblo de la Provincia de Shanxi en mayo de 2007, que fue ignorado. A inicios de 2009 lo sacaron de su cargo y lo pusieron a hacer tareas de limpieza.

Las autoridades provinciales negaron que las inmunizaciones practicadas fueran inseguras.

El día en que se publicó el primer artículo en Tiempos Económicos de China, la agencia estatal de noticias Xinhua reprodujo declaraciones del subdirector provincial de salud, Li Shukai, afirmando que las denuncias eran "falsas".

El periódico respondió con un anuncio en su sitio web. "Sostenemos todos los hechos publicados en el reporte", decía.

El 22 de marzo, el gobierno provincial seguía diciendo que las vacunas eran seguras, pero admitió que el Centro de Control y Prevención de Enfermedades y Huawei habían violado las normas.

Al final, el gobierno de Shanxi abrió una investigación, asistida por un equipo enviado por el Ministerio de Salud nacional y especialistas de otras provincias.

Según Xinhua, una semana más tarde, la Asociación Médica de China despachó a Shanxi a un grupo de ocho expertos. A fin de marzo, las autoridades provinciales de salubridad iniciaron una campaña de inspecciones sobre la calidad y la seguridad de las vacunas.

El subsecretario general del gobierno provincial, Ju Xianhua, dijo en una conferencia de prensa que las vacunas son "controladas estrictamente y su calidad está garantizada". También aseveró que habían enviado especialistas a examinar los casos de todos los niños afectados que habían sido mencionados en las noticias.

La reacción del Ministerio de Salud fue divulgar informaciones sobre la calidad y seguridad de las vacunas que elabora China, alentando al público a cumplir los programas de inmunizaciones que son, dijo, la mejor manera de prevenir enfermedades infecciosas.

Pero hay varios escándalos vinculados a las inmunizaciones que estallaron en las últimas semanas.

Las autoridades sanitarias de Guangzhou, capital de la sureña provincia de Guangdong, descubrieron que algunos niños se enfermaron o contrajeron parálisis tras ser vacunados contra el virus de la gripe H1N1. Los funcionarios aseguraron que se necesitaban más investigaciones para esclarecer estos hechos.

Según la revista Mingpao, publicada en Hong-Kong, uno de los principales laboratorios de la oriental provincia de Jiangsu, Jiangsu Yanshen Biological Stock, ha elaborado vacunas contaminadas durante años y ha enfermado a más de un millón de personas.

La empresa detuvo su producción y siete altos ejecutivos fueron arrestados, acusados de elaborar y vender vacunas falsas.

Mientras, en Shanxi, padres de seis presuntas víctimas viajaron a la capital provincial, Taiyuan, para reclamar explicaciones a las autoridades. Luego de que se les negó una reunión, algunos de ellos se enfrascaron en una áspera discusión con empleados públicos.

"No recibí ninguna compensación", dijo Jia Haibo, de la ciudad de Changzhi, cuya hija de tres años contrajo una fascitis necrotizante causada por una bacteria tras ser inoculada contra paperas en julio de 2008. La niña se recuperó, pero todavía no puede usar su mano izquierda.

Según la prensa, el ex funcionario Chen y padres de varios niños afectados recibieron amenazas y advertencias luego de que la noticia fue publicada por Tiempos Económicos de China. Algunos de esos mensajes ofrecían sobornos de entre 7.300 y 14.600 dólares a cambio de guardar silencio.

Chen confirmó haber recibido esos mensajes, pero dijo que no sentía temor. "Me alegra de que más y más gente preste atención a este problema", sostuvo.

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