DARFUR: NEGOCIACIONES DE PAZ SIN PARTICIPACIÓN FEMENINA

Mientras la normalización de las relaciones diplomáticas entre Chad y Sudán y la firma del cese del fuego y del marco para las negociaciones de paz entre el gobierno de Jartum y uno de los grupos rebeldes, el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (JEM), están siendo anunciadas como pasos de vital importancia hacia la paz en Darfur en realidad hay todavía un largo camino por recorrer para resolver la crisis en esta región.

Hay razones para ser escépticos en cuanto al logro de un acuerdo de paz integral. El conflicto en Darfur persiste desde hace siete años, con varios intentos fallidos de alcanzar la paz. Muchos analistas señalaron que el Acuerdo de Paz de Darfur (DPA) de 2006, firmado por el gobierno y una sola facción rebelde, estaba muerto incluso antes de ser alcanzado.

Bajo el liderazgo de Djibril Bassolé, ex ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Fasso, las conversaciones que recientemente concluyeron en Doha trataron de remediar los errores del DPA y de evitar otro fracaso, concretamente asegurando que el proceso sea inclusivo y consultivo en lugar de enfocarlo en simples firmas de documentos en un marco temporal reducido. Sin embargo, faltó una pieza indispensable, la participación en este proceso de las mujeres sudanesas.

Las mujeres son demasiado a menudo excluidas de las negociaciones formales de paz. De modo alarmante, un estudio de 2009 del Fondo de Desarrollo para las Mujeres de las Naciones Unidas (UNIFEM) comprobó que menos del 3% de los firmantes de acuerdos de paz desde 1992 son mujeres. El positivo papel que las mujeres pueden jugar en los procesos de paz en Äfrica ha sido bien documentado, desde Ruanda a Liberia y Uganda. En Somalia y en otros países las mujeres fueron la única parte capaz de trasladar mensajes diplomáticos entre las facciones en guerra. En Uganda, la participación femenina condujo a una más amplia inclusión de las cuestiones de educación y salud en las negociaciones sobre Desarme, Desmovilización y Rehabilitación, un área tradicionalmente vista como concerniente sólo a los hombres.

Las mujeres trabajaron duramente en las instancias laterales del proceso de paz de Doha. Participaron en el foro de la sociedad civil y en los esfuerzos de apoyo en Sudán y en el extranjero, así como en la diáspora. Un grupo de sudanesas en la diáspora se organizaron para comprometerse en las negociaciones a fin de respaldar a sus hermanas. Aunque no se les invitó a participar en las negociaciones, ellas se reunieron con Bassolé y con las facciones rebeldes para llamar la atención sobre la falta de representación femenina en el proceso y para tender puentes entre los grupos enfrentados.

A la luz de los compromisos internacionales asumidos bajo la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la no participación femenina es una seria omisión en el proceso de paz en Sudán.

Para las futuras negociaciones debería haber un plan para asegurar que la sociedad civil, incluyendo a las mujeres, tenga un papel más directo. La paz no puede ser alcanzada simplemente con reunir a las partes combatientes; se debe asegurar que se oigan las voces del pueblo. Hasta ahora, el gobierno sudanés y los grupos rebeldes de Darfur han estado bloqueando los intentos para incluir a la sociedad civil en el proceso.

Este planteamiento debe ser apoyado por todos los actores internacionales, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia. Una visión compartida acerca de la participación de las mujeres en los procesos de paz es un enfoque que fue respaldado por la Unión Africana y en el informe del Panel de Alto Nivel sobre Darfur, encabezado por el ex presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki. Existe presión para sellar un acuerdo antes de las elecciones de abril próximo, lo que es críticamente importante para Darfur. Sin embargo, hacer que el proceso sea inclusivo e integral es incluso más importante. Este es el momento para asegurar que la mayoría de la población de Sudán, las mujeres, tengan voz en el diseño de su propio futuro. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz 2004, es la fundadora del Green Belt Movement Initiative (greenbeltmovement.org) y cofundadora del Nobel Wome´s Initiative (nobelwomeninitiative.org).

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe