SUDÁFRICA: Agricultores negros sin derecho al agua

A Thandi Sihadi, cultivadora de maíz y productora láctea de uno de los distritos más secos de Sudáfrica, la falta de agua no le resulta ninguna novedad.

Es una de las muchas nuevas agricultoras negras que ahora pueden poseer tierras, pero que aún sufren problemas para acceder a agua para cultivar.

Sihadi, beneficiaria del proyecto Hereford de reforma agraria, que busca proveer de tierras a pequeños productores negros, vive en Sekhukhune, en la norteña provincia de Limpopo.

Pese a que en marzo el gobierno lanzó el proyecto marco Agua para el Crecimiento y el Desarrollo, las cosas no han cambiado demasiado, sostuvo.

Para muchos pequeños productores negros que participaron de la reforma agraria, la distribución del agua sigue siendo un motivo de preocupación. Los derechos sobre el agua son un tema muy polémico, dado que no están vinculados directamente a los derechos sobre la tierra.
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"Como en muchos aspectos de nuestras vidas, particularmente en el sector agrícola, todavía estamos muy lejos de lograr la igualdad en el uso del agua", dijo Sihadi. Tanto ella como otros cultivadores esperan que esta reforma del agua quede operativa pronto.

Ésta "promete ser un calmante de lo que, para nosotros es una barrera: el acceso a los derechos sobre el agua", explicó.

La ministra de Asuntos Hídricos y Silvicultura, Buyelwa Sonjica, dijo que el programa del gobierno ofrece una perspectiva a largo plazo de cómo lograr cantidad, calidad y seguridad hídrica para 2030.

Según Sonjica, la estrategia coloca al agua en el centro de toda toma de decisiones. Garantizar el acceso básico para todos los ciudadanos no es una cuestión negociable, agregó.

"Los cambios meteorológicos y el aumento de la población están presionando cada vez más al agua dulce. Esto tiene como consecuencia una desigual distribución de los derechos" sobre ese recurso, dijo el ministro.

Actualmente no se implementan mecanismos legales para proteger a pequeños cultivadores como Sihadi de las leyes existentes, que les dificultan el acceso al agua.

Los beneficiarios de la reforma agraria Hereford tienen problemas para lograr este objetivo porque el actual marco legal implica que los derechos sobre agua y tierra se adquieran de modo separado.

Las personas que todavía controlan los recursos hídricos son las mismas que los compraron hace mucho tiempo, según Sihadi.

Sin sospechar nada, "particularmente nosotros, los beneficiarios de la reforma agraria, caemos en la trampa e invertimos en una granja sin que el agua sea parte de los derechos sobre la tierra", explicó.

Según Motsepe Matlala, cultivador de la nororiental provincia de Mpumalanga, los programas de irrigación existentes no han afirmado los derechos sobre el agua.

Matlala, ex presidente de la Unión Nacional de Agricultores Africanos, dijo que solamente en Limpopo, en unas 48.000 hectáreas, hay 126 programas de irrigación que operan sin licencias.

"Los consejos hídricos están dominados por industria, cultivadores organizados y minas. La población negra tiene una participación débil", señaló.

Esto debilita todos los esfuerzos de transformación, agregó.

Además, Sihadi dijo que el sector agrícola enfrenta otro desafío: el declive, cada vez mayor, de la cantidad y la calidad del agua.

Un estudio de la Comisión de Investigación Hídrica señala que estos recursos han disminuido en este país, que ahora tiene cuatro por ciento menos de lo estimado en el informe de 1995.

La investigación también mostró que la calidad del agua de los ríos sudafricanos se estaba deteriorando debido a contaminantes.

Todos estos problemas, sumados al aumento de la demanda de agua, crean inmensos desafíos para la mayoría de los sectores, y no sólo para la agricultura, reconoció el Departamento de Asuntos Hídricos y Silvicultura.

"Comprendemos la preocupación de los pequeños agricultores, pero también de otros sectores, como la electricidad, que es un importante usuario de agua, y también está comprometida", agregó Sonjica.

La iniciativa Agua para el Crecimiento y el Desarrollo, entre otras cosas, se propone distribuir agua potable y brindar sistemas seguros de tratamiento de aguas residuales, cada vez a más población.

La ministra señaló que una parte muy importante de la seguridad hídrica es el desarrollo de infraestructura.

Su Departamento aspira a gastar unos 4.000 millones de dólares en los próximos cinco a ocho años, en la construcción y establecimiento de 15 proyectos de infraestructura para recursos hídricos.

"Esto aumentará la capacidad de la infraestructura existente para suministrar agua a instalaciones estratégicas como las de (las firmas energéticas) Eskom y Sasol y el sector minero, así como para las necesidades domésticas", dijo Sonjica.

Otros programas en los que se embarcará el gobierno para garantizar que los recursos hídricos se manejen de modo sostenible para satisfacer futuras necesidades incluyen crear más conciencia pública sobre el valor del agua, así como reducir por lo menos 20 por ciento las pérdidas del líquido en 2014.

En el interior del país, los pequeños agricultores se enfrentan a obstáculos como una menor disponibilidad y calidad del agua, así como una mayor demanda.

"Esto está creando inmensos desafíos para nuestros negocios e inversores, que históricamente han dado por sentado que el agua es limpia, confiable y barata. Estas tendencias están haciendo que dependamos del agua de lluvia, y es responsabilidad del gobierno abordar esto", dijo Sihadi.

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