ECONOMÍA: El FMI se defiende

El FMI está a la defensiva, ante acusaciones de que buena parte de los países que recibieron dinero de la institución se vieron obligados a implementar políticas fiscales y monetarias procíclicas y dañinas durante la actual crisis mundial.

Según estas críticas, las condiciones del FMI (Fondo Monetario Internacional) a sus créditos exacerbaron los efectos de la recesión y perjudicaron a algunos de los países más pobres del mundo.

La institución se vio obligada esta semana a contestar, mediante un extenso comunicado, al más reciente informe al respecto del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR, por sus siglas en inglés), institución académica con sede en Washington.

Según esta respuesta, el estudio del CEPR "llega a conclusiones seriamente erróneas sobre la prociclidad de las políticas en los programas apoyados por el FMI, basándose sobre análisis defectuosos e información frecuentemente inexacta".

"La principal conclusión del informe es que los pronósticos de crecimiento fueron demasiado optimistas (…), lo cual condujo a políticas fiscales y monetarias excesivamente estrictas. En realidad, sucedió totalmente lo contrario", añade.
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El informe del CEPR, publicado la semana pasada, estimó que 31 de 41 naciones analizadas por sus expertos resultaron perjudicadas por los acuerdos que alcanzaron con el Fondo, los cuales recomendaban políticas monetarias y fiscales procíclicas.

"Más de un decenio después de que la crisis económica asiática dejara en evidencia grandes errores políticos del FMI, la institución está cometiendo otros similares en muchos países", según el codirector del Centro, Mark Weisbrot.

"El Fondo apoya los estímulos fiscales y políticas expansivas de los países ricos, pero tiene una actitud muy diferente hacia los países de bajo y mediano ingreso", consideró el experto.

La institución multilateral "está prestando dinero que aportan contribuyentes de todo el mundo", y debería "ser capaz de ayudar realmente a los países a mejorar su situación económica, con paquetes de estímulo que funcionen", dijo Weisbrot a IPS.

"Nuestro informe es objetivo. Nos preguntábamos si el FMI, en los últimos dos años, ha firmado acuerdos con políticas que empeoraran la crisis en los países acreedores. La respuesta fue que en 31 de 41 países (empeoró la situación), incluso con una definición muy conservadora (de empeoramiento), que favorecía (la postura) del Fondo", agregó en una entrevista.

"No los acusaría de llegar a pronósticos equivocados, pero cuando se tiene una burbuja de este tamaño, especialmente una vez que ésta estalla en 2007 y 2008, creo que es un gran fracaso", sostuvo el experto.

El informe del CEPR concluyó que las políticas procíclicas recomendadas por el FMI eran, con frecuencia, resultado de mala información y de presunciones demasiado optimistas sobre crecimiento económico y recuperación.

Para los expertos de este instituto, el pronóstico de crecimiento del producto interno bruto fue particularmente malo, lo cual obligó al Fondo a revisar a la baja sus números para varios países.

"El FMI debe responder que no puede anticiparse la profundidad de la recesión mundial y su impacto en las exportaciones, el ingreso de capitales, las remesas y el acceso a créditos comerciales de los países en desarrollo", indica el estudio del CEPR.

"El Fondo debió haber sido más cuidadoso en sus producciones y anticipado una severa caída que podría tener efectos serios en los países de ingresos bajos o medios", agrega.

El FMI replicó que el estudio incluye varias inexactitudes en casos específicos, en particular los de Hungría, Letonia y Ucrania.

"En virtualmente todos los programas, los objetivos fiscales fueron rápida y sustancialmente aliviados una vez que fue evidente el alcance de la crisis", aseguró el Fondo en su comunicado. "Las políticas monetarias y fiscales (recomendadas) procuraban, deliberadamente, compensar la caída de la demanda mundial."

"El estudio del CEPR no admite que grandes financiamientos por adelantado, sumados a una política macroeconómica combinada de apoyo, permitieron a los mercados de la mayoría de los países emergentes evitar, bajo los programas alentados por el FMI, los costosos excesos monetarios y problemas bancarios que caracterizaron a crisis anteriores", se congratuló la institución.

El estudio del CEPR examinó los acuerdos del FMI con Afganistán, Armenia, Belarús, Bosnia-Herzegovina, Burkina Faso, Burundi, Congo, Costa Rica, Costa de Marfil, Djibouti, El Salvador, Gabón, Gambia, Georgia, Ghana, Granada, Guatemala, Haití, Hungría, Islandia, Kirguistán, Letonia, Liberia, Malawi, Malí, Mozambique, Mongolia, Níger, Pakistán, República Centroafricana, Rumania, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Serbia, Seychelles, Sierra Leona, Tayikistán, Tanzania, Togo, Ucrania y Zambia.

El informe sostiene que la política fiscal recomendada por el FMI al mundo en desarrollo debería cambiar para alentar un crecimiento estable y a largo plazo. Pero la institución se ha concentrado en facilitar fondos operativos de corto plazo a los estados, agrega.

Los términos de los créditos del FMI no toman en cuenta la dura debacle fiscal global constatada en 2007 y que ya era previsible en 2002, indica el estudio.

Además de sufrir la merma de ingresos, muchas naciones siguen aquejadas por el aumento en 2008 de los precios de productos básicos, en especial el petróleo, según el informe. Mientras, el FMI no ajustó los términos de sus créditos a este encarecimiento, añade.

Luego de acordar esos préstamos, el Fondo revisó los términos en 26 casos: constató que había sobrestimado el producto interno bruto de 11 países en tres puntos porcentuales, un error de gran calibre. En tres de esas 11 naciones, la sobrestimación fue de siete puntos, indicó el CEPR.

Como consecuencia, el servicio de la deuda de algunos de esos países es muy elevado, lo cual, sumado a las severas condiciones de austeridad impuestas por los préstamos, puede ocasionar disturbios sociales.

A Rumania, que pidió recientemente prestados 20.000 millones de euros al FMI y otras instituciones, se le exigió recortar gastos para equilibrar sus cuentas fiscales. El gobierno debió reducir salarios y programas, lo que originó protestas y conflictos.

Los disturbios en Haití, Hungría, Letonia y Congo llevaron al FMI a aliviar los términos de los créditos concedidos.

"Es hora de que el FMI reexamine los criterios, presunciones y análisis económicos que aplica para prescribir políticas macroeconómicas en el mundo en desarrollo", concluyó el CEPR.

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