AMBIENTE: Víctimas tienen voz en tribunal climático

Shorbanu Khatun llegó a la capital de Tailandia para relatar el sufrimiento causado a su comunidad por el ciclón Aila, que en mayo arrasó la costa de Bangladesh.

"No tenemos comida ni agua potable", dijo Khatun, de 36 años y madre de cuatro hijos, tratando de contener las lágrimas. "Vine aquí a contarles que no quedó nada de nuestra aldea después del ciclón".

A raíz del tifón, su familia se vio obligada a permanecer a la intemperie en un terraplén durante casi cinco meses. "Nuestra aldea sigue sumergida", añadió al relatar las consecuencias del ciclón que mató a más de 200 personas y dejó más de 500.000 personas sin hogar en India y Bangladesh.

Khatun fue sólo una de las numerosas víctimas de desastres naturales que prestaron testimonio en un original simulacro de juicio, creado para comprender las consecuencias que tiene el rápido recalentamiento del planeta en la vida de millones de personas pobres en Asia.

El pescador filipino Pablo Rosales también testimonió ante el tribunal internacional que trató de "analizar la responsabilidad de las naciones industrializadas en el recalentamiento global y las consecuencias" de ese fenómeno.
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El Tribunal Climático de la Población Asiática sesionó en el salón de banquetes de un hotel cercano al sitio donde representantes de países ricos y pobres sostienen las penúltimas negociaciones antes de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, a celebrarse del 7 al 18 de diciembre en Copenhague.

La última instancia de debate antes de la conferencia de diciembre será en Barcelona del 2 al 6 de noviembre.

La reunión en la capital danesa es para llegar a un nuevo acuerdo obligatorio sobre la reducción de emisiones contaminantes que debe suceder al Protocolo de Kyoto, acordado en 1997 y en vigor desde 2005.

El Protocolo obliga a 37 países industrializados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a volúmenes 5,2 por ciento inferiores a los de 1990, en un plazo que se cumplirá en 2012.

"La elevación del nivel del mar nos causa mucho sufrimiento", dijo Rosales, de 50 años, frente a unos 500 activistas y víctimas de desastres naturales que participaron en la sesión del tribunal el martes.

Por esa razón "tenemos menos pesca. Nuestras fuentes de agua potable se contaminan y se vuelven saladas", añadió.

El proceso, que llevó medio día bajo la conducción de tres jueces, un fiscal y un abogado defensor, forma parte de una iniciativa promovida por organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales y agencias humanitarias para dar voz a las personas más pobres antes de la conferencia de Copenhague.

Se están celebrando más de 100 audiencias en las que "participan más de medio millón de personas en 17 países", según la organización humanitaria Oxfam, con sede en Gran Bretaña, una de las principales promotoras de esta iniciativa.

"Esperamos que las audiencias sirvan para que Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda entiendan que el cambio climático afecta a personas de carne y hueso", señaló Shailendra Yashwant, director de campaña para Asia sudoriental de la organización ambientalista Greenpeace.

Se acerca el vencimiento del Protocolo de Kyoto y muchos países industriales todavía no han cumplido con los objetivos de reducción de emisiones fijados para 2012. Además, Estados Unidos se negó a ratificar el convenio.

Relatos como los de Khatun y Rosales son importantes para encauzar el debate climático, dijo Yashwant a IPS. "En el actual marco de las negociaciones no hay un espacio para los damnificados. Sólo hay lugar para los burócratas".

"El recalentamiento global es un hecho y una injusticia para los pobres y los habitantes del Sur en desarrollo", señaló Ahsam bin Ahmed, en su papel de testigo especialista del tribunal, refiriéndose a la vulnerabilidad de esos sectores frente al fenómeno. "Se multiplicará la cantidad de desastres naturales y sus consecuencias".

"Habrá escasez de agua potable y la seguridad alimentaria se verá amenazada", añadió el científico bangladesí que investigó sobre vulnerabilidad climática para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), el mayor esfuerzo científico dedicado a determinar los fundamentos de este fenómeno ambiental y sus perspectivas a mediano y largo plazo.

El cuarto informe de evaluación del IPCC, "Cambio Climático 2007: Impactos, adaptación y vulnerabilidad", advirtió de la gravedad de eventos meteorológicos extremos, como tormentas, inundaciones y sequías, hasta el aumento del nivel del mar, de mantenerse las emisiones de gases invernadero actuales.

Los riesgos se ciernen sobre el crecimiento económico y "la supervivencia misma de las poblaciones más vulnerables", señala el documento del IPCC, establecido por la Organización de las Naciones Unidas.

Para millones de personas pobres del mundo, un aumento de dos grados en la temperatura global del planeta puede traducirse en un desplazamiento continuo, señala la secretaría ejecutiva de la Convención sobre Cambio Climático.

"Sólo en 2008, más de 20 millones de personas debieron abandonar sus hogares a causa de repentinos desastres climáticos. Se estima que unas 200 millones más estarán en la misma situación en 2050", agrega.

Pero lograr que los países industrializados, y mayores emisores de gases invernadero, escuchen y encuentren soluciones, sigue siendo una tarea titánica para los negociadores reunidos desde el 28 de septiembre hasta este viernes en Bangkok.

La discusión a puertas cerradas del documento de 200 páginas refleja esa situación, según fuentes cercanas al proceso.

"Los países ricos no escucharán esas voces porque deberían asumir su responsabilidad y tomar medidas para evitar otros desastres", dijo IPS el bangladesí Saleemul Huq, uno de los autores del informe del IPCC. "Las naciones pobres llevan un buen mensaje, pero sus voces no son lo suficientemente fuertes en estas sesiones".

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