LÍBANO: Red de espionaje israelí complica el panorama

El Consejo de Seguridad de la ONU advirtió que las operaciones de una red de espionaje israelí en Líbano amenaza la frágil paz entre los países tras la guerra que los enfrentó en 2006.

La ciudadanía de Líbano y sus agencias de seguridad están conmocionadas por el arresto de más de 30 militares y policías, algunos de ellos de alto rango, supuestos integrantes de una red israelí operativa en este país desde comienzos de los años 90.

Veinte personas han sido acusadas hasta ahora, algunas en ausencia, y otras 10 están bajo investigación.

Entre los dos países rige un cese del fuego ordenado por el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), pero Líbano aun se considera en guerra y sus leyes castigan la traición con la pena de muerte.

La lista de dobles agentes expuestos por las autoridades no ha dejado de crecer mientras se desarrollaba la operación denominada bajo el código Sorpresa al Amanecer, iniciada en junio de 2006 tras el estallido de la guerra concluida en agosto.
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El miércoles 8, el Consejo de Seguridad de la ONU divulgó un informe al respecto, luego de una reunión a puertas cerradas para discutir la precaria tregua.

El secretario general del foro mundial, Ban Ki-moon, sostuvo entonces que la paz estaba amenazada por las células de espionaje israelí y por las operaciones del Partido de Dios (Hezbolá) prochiita y prosirio fuera del control del Estado.

Desde la tregua, la tensión a lo largo de la "línea azul" que separa las fuerzas en el sur de Líbano de las apostadas en el norte de Israel no deja de aumentar debido a los asesinatos, los atentados con explosivos, los vuelos israelíes sobre territorio libanés y el tráfico de armas.

Ban pidió a Líbano sellar su frontera con Siria para impedir ese tráfico, y reclamó a Israel la retirada de sus fuerzas hacia el sur de la línea azul.

El funcionario reconoció que Israel había cumplido con los pedidos de información sobre bombas de racimo "plantadas" en el sur de Líbano durante la guerra, y solicitó que se pasara del cese de hostilidades al cese del fuego permanente con miras a una "solución de largo plazo".

El mismo día, el coordinador especial de la Secretaría General de la ONU para Líbano, Michael Williams, consideró que los avances son posibles, aunque acotó que los sobrevuelos israelíes sobre el país vecino eran problemáticos.

Danny Carmon, miembro de la delegación de Israel en la ONU, atribuyó las dificultades a la negativa de Hezbolá a desarmarse y a su insistencia en mantenerse en el sur de Líbano, en violación a la resolución de tregua.

Israel también acusó a Hezbolá de traficar armas de Siria a Líbano, lo cual también fue admitido por la ONU.

Pero el mayor punto de fricción —y posible factor de desestabilización de esta inestable paz y del frágil gobierno libanés— es la actividad de la red de espionaje israelí.

"Si las acusaciones se confirman en los tribunales, esto sería una violación muy seria de la soberanía libanesa y socavaría la seguridad" de la región, consideró Williams.

El primer ministro libanés Saad Hariri —cuyo padre y antecesor en el cargo, Rafia Hariri, fue asesinado en 2005— encabeza una frágil coalición que integra tanto a su Movimiento 14 de Marzo, prooccidenta, como a la oposición liderada por Hezbolá.

La operación Sorpresa al Amanecer fue lanzada tras el asesinato del secretario general del movimiento Yihad Islámica en Líbano, Mahmoud Al-Majdoub, y su hermano, Nidal, en un atentado con coche bomba.

Uno de los primeros agentes que espiaba para Israel en ser arrestado fue Ali Jarrah, miembro del movimiento palestino prosirio Fatah Intifada separado del secular partido Fatah en los años 80.

Jarrah fue detenido por agentes de Hezbolá y entregado a las autoridades, que sospechan que espía para Israel desde que su agrupación se divorció de Fatah, partido que hoy controla Cisjordania.

Entre los supuestamente arrestados figuran dos coroneles libaneses, y otro alto funcionario habría huido a territorio israelí, según informó su propia familia.

Mientras, el gobierno de Benjamín Netanyahu se niega a comentar las acusaciones. Pero funcionarios filtraron la información de que, sin los datos procedentes de la red de espionaje, la Fuerza Aérea no habría podido desactivar las lanzaderas de misiles con que Hezbolá atacaba su territorio en 2006.

Al parecer, esos datos también sirvieron para facilitar el asesinato de miembros de Hezbolá por parte de agentes del servicio secreto israelí Mossad, como Imad Mughniyeh, muerto en un atentado con coche bomba en Damasco el año pasado.

Según las versiones que circulan en Líbano, la misión de los dobles agentes era vigilar tanto a organizaciones palestinas como a Hezbolá.

La detección de la red es un éxito atribuido, en parte, a los equipamientos de vigilancia suministrados al gobierno libanés por Estados Unidos, que apoya al Movimiento 14 de Marzo.

Desde la guerra de 2006, Washington brindó a Beirut asistencia en entrenamiento y tecnología por un valor de 1.000 millones de dólares, incluidos 410 millones para fortalecer sus servicios de policía e inteligencia.

El general español que la comanda la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (Unifil), José María Prieto Martínez, afirmó que el contingente también ayudó a desvelar la red, pero fue desmentido por el Ministerio de Defensa de España.

El teniente Daher Jarjoui, quien habría huido a Israel, era el oficial de contacto de las Fuerzas Armadas libanesas con el contingente español de Unifil.

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