EDUCACIÓN-PARAGUAY: Universidad abre sus puertas a indígenas

Filmadora en mano, Isidro Romero, de la comunidad Mby’a Guaraní, se apresta a iniciar en la capital paraguaya otra jornada de estudios de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Es parte de un programa que busca romper la barrera de acceso de los nativos a estudios universitarios.

Un convenio firmado por la estatal Universidad Nacional de Asunción (UNA) y el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) fue el puntapié inicial para que se abrieran las puertas de esa casa de estudios a los pueblos indígenas. Comenzó con Romero y otros nueves jóvenes de distintas etnias aborígenes.

"Se trata de un principio de apertura, porque una real exigirá un largo proceso que implica desestructurar toda una cultura interna que se tiene en la universidad pública, con relación a los contactos interétnicos, como en este caso", explicó a IPS Miguel López, coordinador de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Filosofía.

La UNA fue la primera en poner en marcha el programa este año, con dos plazas en cada una de sus cinco carreras: Trabajo Social, Ciencias de la Comunicación, Historia, Ciencias de la Educación y Psicología.

"No tenía la posibilidad económica de seguir una carrera profesional y hacía tiempo que lo deseaba. Por fin me tocó la oportunidad", dijo a IPS Romero, quien a sus 40 años forma parte del alumnado del primer curso de Ciencias de la Comunicación.

Los estudiantes indígenas no rinden el examen de ingreso, una de las exigencias del acceso a las facultades de la universidad pública en Paraguay, pero sí asisten a los cursos previstos para tal efecto. "Por disposición interna de la Facultad, los nativos tienen que asistir a los cursillos para nivelar conocimientos. Sabemos que en las escuelas rurales e indígenas el nivel de formación es sumamente precario", resaltó López.

El origen étnico determina una de las más importantes formas de desigualdades en Paraguay, situación que se vislumbra en los diferentes aspectos: salud, educación, empleo y acceso a servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, entre otros. Así, seis de cada 10 indígenas viven en condiciones de pobreza.

En el país existen cinco familias lingüísticas: guaraní, lengua maskoy, mataco mataguayo, zamuco y guaikuru, que se encuentran distribuidas en 20 etnias.

Según la Encuesta de Hogares Indígenas 2008, elaborado por la Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos (DGEEC), en Paraguay viven 108.308 indígenas, que equivalen a dos por ciento de la población del país.

De ellos, 52,5 por ciento reside en la región Oriental y el resto en la Occidental, y poco más de la mitad del total tiene menos de 18 años. Además, 39 por ciento de los mayores de 15 años son analfabetos, un indicador que en lo que hace a la población en general es de sólo cinco por ciento.

Mientras que la población paraguaya mayor de 15 años llega a ocho años de escolarización en promedio, en el caso de los indígenas sólo llegan a tres años. En cuanto al nivel universitario, simplemente no se registran datos.

En el marco del programa impulsado en la Facultad de Filosofía de la UNA, al acceso directo se añade la exoneración de aranceles. Los estudiantes nativos no abonan matrículas, derecho a exámenes y uso de biblioteca, entre otras ventajas.

Sin embargo, queda a cuenta de cada uno de ellos y ellas solventar sus gastos de hospedaje y manutención en Asunción, distante de sus comunidades de origen.

"El obstáculo principal es el económico. Las comunidades quedan lejos de los centros donde hay instituciones de nivel universitario. Entonces, si ellos van a acceder a la educación superior, necesitan hospedaje y acompañamiento pedagógico más cercano", dijo a IPS, Lorenza Benítez, responsable de políticas públicas de la Coordinación Nacional de la Pastoral Indígena (Conapi). En el marco del convenio UNA/INDI, firmado en noviembre, el instituto indigenista debía asegurar el alojamiento y cubrir los gastos que demandaba la permanencia de los estudiantes en la capital paraguaya. Pero los inconvenientes constantes en la administración de la citada repartición, dependiente del gobierno nacional, dejaron a un lado las posibilidades de sustento.

Según Benítez, en un principio el actual gobierno de Fernando Lugo, quien asumió en agosto de 2008, había trazado buenos proyectos para ser ejecutados desde el INDI, en cuanto a educación superior.

"Se habló de otorgar becas para estudiantes indígenas, pero todo quedó en papeles", subrayó. Entre sus acciones, la Conapi cubre los gastos de estudios de jóvenes nativos, especialmente para los que cursan formación docente, porque estas instituciones de nivel terciario quedan más próximas a sus comunidades.

Y fue el conocimiento previo de la existencia de bachilleres indígenas que llegan a cursar estudios de profesorado lo que motivó a las autoridades de la facultad de Filosofía emprender el programa de apertura a sus carreras universitarias.

"Resolvimos la aplicación de una resolución interna este año, para evitar que fracasara la iniciativa. No sabemos si esto se mantendrá, pero por lo menos sentamos las bases formales. Depende del INDI que el proceso pueda evolucionar", indicó López.

En Paraguay existe una fuerte discriminación por la identidad étnica-cultural. Por ello, uno de los desafíos planteados a través del programa fue el acompañamiento especial a los nativos ante los prejuicios y los posibles choques interculturales en el seno de la comunidad educativa.

No obstante, Romero asegura no haber tenido inconvenientes en el trato con sus profesores y compañeros, con quienes está abocado en la organización de una visita a su comunidad nativa, con el fin de realizar un intercambio cultural.

Su inclinación por la carrera de Comunicación se dio a partir de su participación en unos talleres de capacitación sobre audiovisuales.

"Indígenas bolivianos vinieron a dictar talleres sobre audiovisuales y luego me tocó realizar una pasantía en un instituto cinematográfico en Bolivia", comentó Romero, quién accedió a la posibilidad de viajar al vecino país, por intermedio de la Federación de Asociaciones de Comunidades Indígenas de la cual forma parte. Nuevamente enciende la pequeña cámara y, mientras captura imágenes, comenta orgulloso: "Tengo un proyecto, un video documental sobre mi paso por la universidad".

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