AZÚCAR-CUBA: Zafra en recta final

Estimulado con un régimen salarial que adecua el pago a la productividad, el personal involucrado en la actual zafra azucarera de Cuba espera que las lluvias no se adelanten y malogren las posibilidades de obtener una producción comparable a la de 2008, estimada en algo más de 1,4 millones de toneladas.

Pero, según especialistas, también se debe sortear los obstáculos que impone una maquinaria envejecida, causante de frecuentes interrupciones del proceso fabril. "Se ha estado trabajando con dificultades, pero es posible cumplir el plan, similar al del pasado año", comentó, a su vez, un funcionario del sector que no quiso ser identificado.

En la actual cosecha, que comenzó en diciembre, permanecen trabajando 52 centrales azucareros, de un total de 53 involucradas. La fuente oficial aseguró a IPS que las operaciones arrancaron con buen pie, pues en esta ocasión llegaron a tiempo todos los insumos importados, algo que en otras ocasiones no ha sucedido.

Esa circunstancia permitió prepararse mejor para la zafra, beneficiada también por favorables condiciones climáticas, con una temporada invernal fría y de pocas precipitaciones. "Sin embargo, han sido muchas las interrupciones por roturas en las centrales", admitió el funcionario.

En su opinión, la mayoría del personal "está contento" con el nuevo sistema salarial, que eleva dos o tres veces las remuneraciones si la "central muele (la caña) de manera estable y con buenos rendimientos". Añadió que también se están pagando estimulaciones en divisa libremente convertible en efectivo, no en "bonos".
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Abril está considerado entre los buenos meses para la zafra, bonanza que se puede acabar si mayo, con el inicio de la temporada lluviosa, llega con más agua que de costumbre.

"Hay caña suficiente y la zafra continuará mientras las lluvias lo permitan", aseguró el funcionario.

La fuente oficial evitó dar cifras precisas sobre la producción planificada, calculada por estudiosos del tema en 1,5 millones de toneladas. Un investigador consultado por IPS estimó que el resultado final podría ser de unas 100.000 toneladas menos de lo previsto y situarse en un total parecido al del pasado año, con poco más de 1,4 millones de toneladas.

Al enumerar los problemas que lastran un mejor desempeño, el académico mencionó el proceso de descapitalización que se arrastra desde hace varios años e impacta en la maquinaria agrícola, medios de transporte y en el equipamiento fabril. "La industria registra paros por roturas más allá de lo previsto", comentó.

Añadió que medios vinculados a esta industria, considerada antaño la locomotora de la economía cubana, consideran este año como azucarero, ya sea desde el punto de vista climático y por el rendimiento que pudiera obtenerse, pero las interrupciones y las bajas molidas han intervenido de forma desfavorable en la zafra.

"En esta temporada, las condiciones climáticas han sido y continúan siendo muy favorables, con frentes fríos sin lluvia o muy poca, temperaturas bajas, fundamentalmente por las noches, lo cual favorece el contenido de azúcar en la caña", consideró.

En opinión de este experto, el incumplimiento de lo planificado provoca menor disponibilidad de azúcar, lo cual puede implicar disponer de menores volúmenes para la exportación y el país se podría ver obligado, nuevamente, a importar el producto para el consumo interno.

Sin embargo, la fuente oficial aseguró a IPS que, si en anteriores temporadas se importaron determinadas cantidades de azúcar refinada para satisfacer la demanda nacional de unas 700.000 toneladas, fue porque el alto precio del combustible así lo aconsejaba. "Ahora es más conveniente producirla en el país", dijo.

Una zafra de 1,4 millones de toneladas es suficiente para cumplir el compromiso con China de 400.000 y satisfacer el consumo nacional, aunque deja muy poco margen para colocar en el mercado internacional, donde los precios se mueven entre 12 y 13 centavos la libra, según economistas.

Cuba decidió en 2002 reestructurar su industria azucarera, mediante el cierre de alrededor de la mitad de sus fábricas y la reducción de las áreas dedicadas al cultivo de caña, con el fin declarado de elevar la eficiencia para enfrentar la caída constante de los precios en el mercado internacional.

De los 156 ingenios existentes hasta comienzos de este siglo, actualmente operan sólo 61. Las cotizaciones comenzaron a mejorar a fines de 2005, en un repunte que llevó al gobierno a dedicar recursos a la reactivación del sector y aumentar la siembra de caña.

A la vez, el gobierno comenzó a reactivar la industria de subproductos de la caña de azúcar, tras convencerse de que el sector es incosteable si sólo produce azúcar, aún teniendo en cuenta las mejores condiciones que podría ofrecer el mercado mundial.

Este proceso incluye la transferencia de tecnología a Venezuela, como parte de un proyecto de colaboración bilateral que incluye la modernización e instalación en ese país de 11 de los ingenios cubanos desactivados y el desarrollo de alcoholes para sustituir el plomo y los elementos contaminantes de la gasolina, entre otros derivados.

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