ECONOMÍA-CUBA: El regreso del turismo

El crecimiento del turismo en Cuba en los primeros dos meses de este año renueva las expectativas sobre el papel de un sector otrora considerado la locomotora del desarrollo de esta isla, por su rápido ascenso en la década de los 90 y los efectos sobre las demás áreas de la economía.

La expansión de 5,2 por ciento en esta actividad hasta febrero, anunciado por el ministro de Turismo, Manuel Marrero, representa una muy buena noticia para Cuba, que intenta recuperarse de la devastación provocada por tres fuertes huracanes en 2008, en medio de una crisis económica global cuyas consecuencias aún no se calculan con exactitud.

"El turismo pudiera retomar el papel de locomotora si se levantan las restricciones de viajes de los estadounidenses a Cuba", afirmó el economista Pavel Vidal, en un artículo aparecido en la publicación Economics Press Service, de la oficina de IPS en La Habana.

La semana pasada, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que permitirá a la comunidad cubano-estadounidense visitar a sus familiares una vez al año, lo que se espera aumente el número de vuelos hacia este país caribeño, que cayó alrededor de 75 por ciento desde 2004 a causa de las restricciones establecidas por George W. Bush.

Se estima que al menos un millón de turistas provenientes de Estados Unidos llegarían a esta isla sólo el primer año, de eliminarse la prohibición que pesa sobre los ciudadanos de ese país desde los años 60, como parte de las reglas del embargo económico..

El economista Armando Nova afirmó en un artículo que el turismo tiene un efecto multiplicador que se ha manifestado en inversiones en otras ramas de la economía.

En los últimos tres lustros se han introducido transformaciones tecnológicas en la agricultura, la industria ligera, el ensamblaje y fabricación de elevadores y sistemas de climatización, las comunicaciones y la industria de materiales de construcción, entre otros sectores, lo que ha permitido cubrir 68 por ciento de la demanda generada por el turismo.

Sin embargo, apunta Nova, este impacto en otras áreas ha disminuido por la reducción de las inversiones, el retroceso en el proceso de integración con la industria y la agricultura, las dificultades para la importación de insumos que garantizan las producciones nacionales y el encarecimiento de éstas, y por la revalorización del peso convertible frente a otras divisas.

"Además de generar ingresos considerables, esta actividad de servicios encierra un encadenamiento hacia atrás y adelante, y se distingue por mejorar la estructura económica del país y su diversificación", señaló el experto en su artículo.

Antes de 1990, el gobierno cubano centró sus esfuerzos en el desarrollo de la industria azucarera, que le garantizaba un financiamiento estable proveniente de sus aliados socialistas de Europa del este. Hasta ese año, el número de visitantes extranjeros apenas alcanzaba los 300.000.

Pero la crisis económica obligó a las autoridades a apostar por una fuente de ingresos alternativa. Entre 1990 y 2006, el turismo acaparó la séptima parte de las inversiones totales, mientras que la cifra de viajeros se multiplicó hasta superar los dos millones.

Nova no es partidario de que exista una "locomotora" de la economía, sino varios sectores líderes. "Lo aceptable en economía es la diversidad de fuentes de ingresos, no una sola. Eso imprime más seguridad constancia y sostenibilidad a la economía", considera.

La exportación de servicios profesionales y técnicos, en particular la cobertura médica suministrada a Venezuela, ha desplazado al turismo en los últimos cinco años. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, este renglón reportó ingresos por unos 8.400 millones de dólares en 2008, más del triple de lo recibido por la actividad turística.

"Sin embargo, no se puede decir que esa sea la locomotora de la economía, puesto que tiene pocos encadenamientos y efecto multiplicador sobre el resto de los sectores", señaló Vidal.

"El turismo cubano dispone de una competitividad intrínseca que se apoya principalmente en la calidad de las playas, el clima, las condiciones sanitarias, la seguridad para el turista y la riqueza cultural", sostuvo el experto.

En 2008 arribaron a Cuba más de 2,3 millones de turistas, un aumento de 9,3 por ciento, al tiempo que los ingresos brutos crecieron 13,5 por ciento. Esa alza, luego de dos años de declive, constituyó un resultado excepcional en el Caribe.

Según un informe de la Organización de Turismo del Caribe (CTO, por sus siglas en inglés) sobre el desempeño comparativo 2007-2008, 11 de los 26 países registrados reportaron descensos o estancamiento en la llegada de visitantes extranjeros.

En diciembre las estadísticas confirmaron la caída en naciones que reciben más de un millón de turistas, como Bahamas y Puerto Rico, con bajas superiores a dos por ciento, al tiempo que República Dominicana mantenía un nivel idéntico a 2007. No obstante, Jamaica logró crecer en 3,9 por ciento.

La CTO considera que, a corto plazo, varios factores podrían influir sobre el desarrollo de este sector vital para la región, entre ellos la crisis financiera global y sus efectos en Estados Unidos, principal mercado emisor, la inestabilidad de los precios del petróleo y la debilidad del dólar frente a otras divisas.

En otro sentido, la percepción existente sobre el Caribe como una región relativamente segura y estable favorecería el desempeño del turismo.

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