EDUCACIÓN-KENIA: Profesión docente en vías de extinción

En los últimos seis meses, 600 educadores y educadoras abandonaron las aulas de Kenia en busca de un empleo con mejor remuneración, según la Asociación de Educadores y el Sindicato Nacional de Educadores.

Cada día, uno de cada tres integrantes del personal docente deja de dar clases.

En los centros de enseñanza de Kenia hay una grave escasez de personal tras la instauración, hace seis años, de la educación primaria libre y obligatoria y de la gratuidad de la enseñanza secundaria.

Pero desde que se congeló la contratación de personal docente, hace 11 años, la Comisión de Enseñanza sólo puede efectuar nuevos contratos cuando debe cubrir cargos vacantes.

Lo ideal es una maestra o maestro cada 45 alumnos, pero muchos tienen clases de más de 60. Eso impide la atención individual y lleva a la falta de motivación del personal docente que trabaja demasiado y está mal pago.
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Los dirigentes sindicales atribuyen el éxodo a los bajos salarios, que tienen un mínimo inicial de 274 dólares. A los dos años, se cambia de categoría de forma automática, pero se reciben unos pocos dólares más.

Para pasar al siguiente grado, el profesional debe convertirse en jefe de departamento, pero si en su centro de enseñanza, el cargo está ocupado, debe pedir traslado a otra dependencia donde el puesto esté vacante.

El proceso lleva tiempo y requiere de la benevolencia de la dirección de la institución, que suele ser renuente a avalar el traslado porque no sabe cuándo le llegará un reemplazo o simplemente porque no quiere perder a un buen profesional.

Algunos maestros y profesores quieren mejorar sus posibilidades de ascenso social. El agente de bolsa Michael Kamau dejó de dar clases hace tres años para hacer un posgrado en economía. A los seis meses, recibió otra oferta laboral.

"Me dediqué medio tiempo a trabajar como corredor en una gran compañía. Había muchos universitarios que querían invertir en la bolsa de valores y me pidieron asesoramiento", relató Kamau.

"Enseguida me metí en el negocio y las comisiones que recibía cada vez que conseguía un nuevo cliente eran fabulosas", apuntó, y añadió que no volverá a dar clases porque el nuevo trabajo le divierte más.

"De todas formas, di clases porque era el único trabajo disponible. Sólo aproveché el tiempo con la esperanza de encontrar un empleo mejor. Me resulta muy aburrido porque todos los años hay que hacer lo mismo", apuntó.

Lo profesión docente es menospreciada por todo el mundo, incluidos los estudiantes, lo que la hace menos atractiva como opción laboral.

Maestros y profesores abandonan las aulas por empleos en diversas áreas como prensa, instituciones financieras, academias privadas, organizaciones no gubernamentales y compañías de seguros.

Lo irónico es que muchos de ellos se van al Ministerio de Educación.

Un alto funcionario de esa cartera, que prefirió mantenerse en el anonimato, dijo a IPS que los salarios suelen ser mejores que los de la Comisión de Enseñanza.

Antes, el Ministerio de Educación contrataba personal docente para desempeñarse como inspectores con un salario similar al de los centros de enseñanza, pero una reforma de 2005 fijó el de los funcionarios en unos 516 dólares al mes.

"El Ministerio paga un salario más alto por la misma categoría que la de maestros y profesores. El sueldo de la categoría M, por ejemplo, es de unos 424 dólares al mes en los centros de enseñanza y de alrededor de 543 dólares en el Estado. Creo que ahí está la clave", indicó.

También señaló que es más fácil conseguir un ascenso en la función pública que en la Comisión de Enseñanza, añadió.

La falta de oportunidades es un elemento crucial.

"Por desgracia la Comisión de Enseñanza no tiene un esquema que contemple mejoras salariales para los profesionales con posgrados, sólo reciben tres aumentos anuales", señaló Ruth Barongo, profesora desde hace 15 años.

"Pero una vez que la persona alcanza el salario más alto de su categoría no recibe más aumentos. Sólo le queda esperar ascender de grado, lo que no es automático", lamentó Barongo.

"Lo más molesto es que algunos compañeros que ingresaron al Estado ganan mucho más que yo. Además, reciben becas para estudiar en el extranjero. En cambio, si yo quisiera estudiar algo, lo tendría que pagar de mi bolsillo", apuntó Barongo.

"Ganaba muy poco y me gastaba casi la mitad de mi salario en ir y venir al trabajo. No tenía sentido. Después de seis meses, renuncié y empecé un negocio que anda muy bien", añadió.

Barongo se dedica a importar artefactos eléctricos y ropa de Dubai, uno de los Emiratos Árabes Unidos, y de Tailandia. "Cuando pienso en mi salario, me río. Ese monto lo gano en un buen día", indicó.

Hay una cantidad significativa de maestros y profesores que están por jubilarse. Algunos distritos pueden llegar a perder alrededor de 60 por ciento de su personal docente en los próximos cinco años.

Eso, sumado a los jóvenes que abandonan la profesión, hace necesario tomar medidas urgentes.

El secretario de la Comisión de Enseñanza, Gabriel Lengoiboni, pidió al parlamento más fondos para contratar unos 45.000 maestros y unos 13.000 profesores.

Si no hay una reforma urgente, la meta número dos de los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio, lograr la educación primaria universal para 2015, será un sueño.

La Cumbre del Milenio, como se conoce a las instancias inaugurales de la Asamblea General realizada en septiembre de 2000, definió las metas en presencia de numerosos jefes de Estado y de gobierno, que se comprometieron a cumplirlas.

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