SALUD-BRASIL: Educación, única arma contra el dengue

Después de haber tomado medidas de emergencia imprescindibles para atacar la epidemia de dengue en esta ciudad brasileña, las autoridades de salud se comprometen ahora a invertir en educación como única forma efectiva de evitar nuevos brotes de la enfermedad.

La afirmación fue hecha en entrevista con IPS por el superintendente de Vigilancia de Salud y Defensa Civil del gobierno del estado de Río de Janeiro, Victor Berbara, quien no ocultó su preocupación por el avance del dengue, un mal transmitido por el mosquito Aedes aegypti, que contrae el virus al absorber la sangre de una persona infectada y lo contagia cuando pica a otra sana.

En las últimas semanas se tomaron medidas de emergencia tales como aumentar la capacidad de internación de pacientes en hospitales, instalar tiendas de campaña para la atención callejera, requerir la participación de bomberos y hasta del ejército para combatir focos de multiplicación del mosquito, por ejemplo la eliminación de aguas estancadas.

Los casos de dengue en la ciudad de Río de Janeiro y alrededores sumaron 41.978 desde enero y hasta este viernes, se confirmó el fallecimiento de 54 de los afectados y otras 60 muertes todavía están en proceso de investigación para saber con certeza que las provocó.

Pero los números del actual brote de la enfermedad que el gobierno define claramente como epidemia, podrían aumentar por los casos registrados en municipios del interior del estado que demoran en hacer llegar sus notificaciones de casos, explicó Berbara.

Que en marzo se hayan registrado 10.292 cuando en febrero fueron 17.216 y en enero 14.470 "no quiere decir que la epidemia este en retroceso", admitió Berbara.

Por ahora la epidemia, que según el especialista es más grave que la de 2002 por su mayor letalidad, se concentra especialmente en la región oeste de la ciudad carioca.

El dengue mató a 91 personas en 2002 en el estado de Río de Janeiro, 64 en la capital estadual. Berbara no descarta que el motivo de la fuerza de la epidemia en esa región se deba a que allí existe un mayor número de personas "susceptibles", es decir que no tuvieron el virus tipo 3 de la enfermedad en la epidemia del 2002.

El dengue se manifiesta con fiebre alta, fuerte dolor de cabeza, pérdida del sentido del gusto y el apetito, erupciones en el pecho y miembros inferiores, náuseas y vómitos. La enfermedad es curable si se atiende a tiempo y se guarda reposo, aunque en su variante hemorrágica llega ser mortal.

"Las que tuvieron ese tipo de dengue en 2002 quedaron resistentes al contagio. Pero en la región oeste hubo una gran inmigración de otras regiones en los últimos años por la gran especulación inmobiliaria, explicó.

Pero el especialista en salud del gobierno de Río de Janeiro subrayó que el dengue es una enfermedad "de cuño social muy grande, vinculada a las condiciones de vida de la población, a la calidad de vivienda, de saneamiento básico, recolección de basura, al abastecimiento de agua potable".

Y en regiones donde esas condiciones no se dan es más fácil la propagación de la enfermedad, agregó el experto. También atribuye la mayor incidencia de casos en Río de Janeiro "al aumento de lluvias en esta época y por lo tanto de proliferación de criaderos de mosquitos en lugares de acumulación de agua como áreas inundadas o charcos".

El gobierno está preocupado por otro factor adicional que podría aumentar los casos de dengue en otras regiones como la zona sur de Río de Janeiro.

Se refiere al regreso del virus tipo 2, que proliferó en la década del 90, que "esta entrando nuevamente y podría afectar a más personas susceptibles también en la zona sur y otras", afirmó el sanitarista.

Un virus más agresivo que¬ también como hipótesis sería el causante de la mayor letalidad de la enfermedad.

Por eso "no diremos que la zona sur está libre de dengue", aclaró el funcionario de un gobierno que después de algunas semanas de titubeos ahora optó por hablar claramente de la enfermedad

El gobierno de Río de Janeiro también admite brotes de dengue en otros municipios de este estado, como Angra dos Reis, Campos dos Goytacazes, Natividade y Cantagalo.

Después de una polémica entre autoridades federales, municipales y estaduales sobre la responsabilidad del avance de la epidemia, el gobierno del estado de Río de Janeiro, dice que no es hora de buscar culpables.

Por ejemplo el ministro de Salud, Jose Gomes Temporao, atribuyó al modelo de asistencia hospitalaria del estado de Río de Janeiro como una de las principales causas para el aumento del número de muertes en este distrito, entre otras cosas por las fallas para detectar a tiempo los síntomas de la enfermedad y para tratarla.

Pero Berbara no descarta el aumento de las lluvias como uno de los factores del agravamiento de la situación, además, sobre todo, la falta de educación y de medidas preventivas.

"Evitar una epidemia es difícil y siempre habrá epidemias", porque en toda enfermedad viral existen ciclos naturales de retorno, consideró el especialista.

Eso es lo que muestra la historia de esta y otras enfermedades virales, agregó.

Pero a diferencia de otras enfermedades virales, como el sarampión y la viruela, "en el caso del dengue hay un vector en el medio que es un mosquito y las acciones de control del vector fallaron de alguna forma", destacó Berbara.

Explicó que los municipios donde no hay asistencia básica de salud y educación "son una puerta de entrada para la epidemia".

"La principal medida de control del vector es la educación", resaltó al referirse a medidas de concientización de la población para evitar la proliferación del mosquito, como el hecho de no dejar agua en recipientes como neumáticos, macetas, botellas ni en tanques con rajaduras o charcos.

El mosquito se desarrolla en promedio de seis a siete días para pasar a la etapa de adulto, pero el huevo puede mantenerse intacto un año y medio incluso en lugares secos.

En el pasado hubo diversas campañas en los medios de comunicación para orientar a la población a participar de tales medidas, que fueron dejándose de lado en la medida que descendían los brotes de dengue.

"Nuestra preocupación mayor ahora es la asistencia medica. Vemos a los médicos, bomberos y al ejército trabajando. Emitimos una ley para obligar a las personas a dejar entrar a los agentes a su casa", dijo Berbara.

"Pero el resto del año tenemos que mantener el vector controlado a través de la educación", subrayó.

"Sólo cuando la población tenga educación al respecto y entienda que la prevención debe ser una acción rutinaria veremos resultados. Ese es nuestro desafío y tenemos que invertir en eso", concluyó.

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