COMERCIO: Ronda de Doha con pronóstico reservado

La atribulada Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) podría o bien completarse en los próximos dos o tres meses o bien volver a estancarse.

En Ginebra hay una enorme incertidumbre sobre cómo resultarán las conversaciones este año.

Algunos países insisten en que, pese al actual frenesí negociador, ningún avance será posible. A otros les preocupa que el inminente proceso de la "sala verde" sea usado para pergeñar un resultado indeseable para la mayoría.

Se conoce como "sala verde" a las negociaciones a puertas cerradas efectuadas entre un número limitado de delegaciones en la OMC.

Los textos revisados de las negociaciones fueron difundidos el 8 de febrero. Desde entonces, las conversaciones han sido meramente "exploratorias", como definió un negociador africano. "Todo es muy impredecible", dijo.

Un plan inicial para una reunión a puertas cerradas este mes entre un pequeño grupo de ministros fue reprogramado para abril. Sin embargo, ese encuentro aún podría no realizarse.

"Todavía pienso que puede ocurrir, pero cada vez que hago cuentas no llego al resultado", expresó un negociador de un importante país industrializado.

"Se nos acaba el tiempo y Estados Unidos no parece moverse mucho", agregó, refiriéndose a la falta de interés de ese país en el contexto de sus elecciones presidenciales de noviembre de este año y a la reciente declaración de Francia en cuanto a que 20 estados de la Unión Europea (UE) rechazan el texto revisado sobre agricultura.

"La UE, que fue la que presionó para que concluyeran las conversaciones, parece estar haciendo cosas que no ayudarán. Está siendo intransigente, probablemente por razones políticas internas", señaló.

Aunque las perspectivas de una conclusión de la Ronda de Doha distan de ser brillantes, el negociador dijo que todavía había una posibilidad. "Estados Unidos y la UE pueden cambiar sus posiciones", sostuvo.

Quienes presionan en Ginebra para que concluya la Ronda —la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, y Brasil— parecen estar dándose a sí mismos un plazo hasta mayo para hacerlo. Trabajan bajo la premisa de que el gobierno de George W. Bush todavía puede llegar a convencer al Congreso legislativo de Estados Unidos de despedirse de un paquete de Doha.

Sin embargo, algunos analistas en Washington piensan que la ventana de oportunidades se cerró hace tiempo.

La Comisión Europea también quiere que un paquete quede sellado antes de que Francia asuma la presidencia de la UE, en julio. También aspira a concluir la Ronda a fin de que se le "paguen" las reformas que hizo a su política agrícola común.

Brasil quiere que la Ronda concluya para avanzar en sus exportaciones agrícolas, aunque no a cualquier costo. Hace poco, en Ginebra se hablaba de que el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, quien fue embajador de Brasil ante la OMC, tiene la mira puesta en la posición general del director de esa organización. Tal vez esto también contribuye con el entusiasmo de Brasil en presionar para obtener un resultado "exitoso".

Sin embargo, parece poco probable que se llegue a una conclusión. El texto sobre agricultura revisado el 8 de febrero contiene varios paréntesis, lo que significa que muchos asuntos siguen sin resolverse. Uno de ellos es el mecanismo especial de salvaguardas (SSM, por sus siglas en inglés), que afecta a la mayoría de los países en desarrollo.

El SSM debería permitir a las naciones pobres elevar sus aranceles, en caso de verse perjudicadas por aumentos de importaciones de alimentos.

Ese mecanismo "es un gran problema. No nos gusta lo que está en el texto" del presidente de las conversaciones agrícolas", declaró un negociador africano.

Las propuestas del presidente son mucho más restrictivas que lo que viene pidiendo el Grupo de los 33 (que ahora incluye a 46 países en desarrollo).

El 22 de febrero, el presidente de las negociaciones agrícolas, el embajador de Nueva Zelanda Crawford Falconer, dijo a los miembros que los debates de las últimas dos semanas sobre el boceto revisado no habían dado sus frutos. No hubo logros sustanciales.

Si las posiciones siguen afianzadas en marzo, Falconer dijo que no podría prometer a los integrantes que lograría emitir otra versión del documento agrícola.

Sin embargo, las quejas más estridentes fueron en reacción al acceso a los mercados no agrícolas, lo que tiene que ver con la liberalización de productos industriales. La última versión no mostró diferencias significativas en relación a la versión previa, de julio, que la mayoría de los miembros de países pobres habían rechazado.

Dadas las importantes brechas que todavía existen, a algunos negociadores en Ginebra les preocupa el proceso que el director general de la OMC, Pascal Lamy, se dispone a planificar en las próximas semanas.

Para este mes se espera el inicio del proceso "horizontal", que se refiere a los debates a puertas cerradas lideradas por Lamy y en las que participan apenas unas 30 delegaciones.

Estas conversaciones se realizarán entre altos funcionarios y embajadores. Muchos miembros consideran que los técnicos de Ginebra tienen más sentido común que los altos funcionarios en su comprensión de los detalles de la negociación.

Las negociaciones sobre agricultura y las relativas a los mercados no agrícolas ocurrirán simultáneamente. La UE e India también presionan para que se incluyan servicios.

Lamy espera que mediante este proceso horizontal se aborde la mayoría de las brechas existentes. Esto culminará en una "mini reunión ministerial" en abril.

La UE también quiere que se realice una conferencia sobre servicios al mismo tiempo que esa reunión ministerial, donde estos alrededor de 30 países efectúen compromisos sobre cuán lejos irían en liberalizar más a sus sectores de servicios.

Este proceso horizontal preocupa a algunas de las delegaciones de los países pobres más pequeños. En el pasado, estos procesos a puertas cerradas fueron utilizados para eliminar uno por uno a los países en desarrollo, y presionarlos para que se comporten de modo sumiso.

"Los miembros no deberían continuar discutiendo el texto hasta que la sustancia esté pronta para las decisiones políticas. No nos deberían forzar al proceso horizontal ni a la mini reunión ministerial antes que la sustancia esté pronta. Éste debería ser un proceso guiado por la sustancia y no un intento de cumplir algún objetivo, como la Pascua", dijo un negociador africano.

No obstante, "no creo que lo hagamos este año, aunque estamos muy cerca. Los asuntos que quedan en la agricultura pueden ser resueltos. Sería posible si la situación política estuviera madura", agregó.

Otro negociador bromeó: "Si no puede concluirse en marzo, no veo cómo puede concluirse en abril". El peligro es que un texto tendencioso contra los intereses de los países pobres pequeños pueda sellarse y luego ser recogido cuando la Ronda resucite.

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