INFANCIA: Mueren menos, pero aún son demasiados

Aunque la marcada reducción en la mortalidad infantil en el mundo es uno de los «grandes éxitos en la historia de la salud pública en el último siglo», la prevalencia de fallecimientos de niños todavía es «inaceptable», señaló este martes el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El número de muertes de menores por año se redujo prácticamente a la mitad desde 1960, cuando se registraron 20 millones.

Pero una mirada más atenta a las estadísticas revela que los avances han sido desigualmente distribuidos, advierte el estudio. "No hay espacio para la complacencia. La muerte de 9,7 millones de niños en 2006 es intolerable", dijo la directora ejecutiva de Unicef, Ann Veneman.

A pesar de los progresos, el mundo no está en la senda para alcanzar la reducción de dos tercios en la tasa de mortalidad infantil, como establece uno de los compromisos que los gobernantes aprobaron en 2000 en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el marco de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, que tiene plazo en 2015.

De los 62 países que no muestran un avance suficiente hacia ese objetivo, casi 75 por ciento de ellos son de África.
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Además, entre las 46 naciones de África subsahariana, apenas tres aparecen en condiciones de llegar a la meta: Cabo Verde, Eritrea e Islas Seychelles.

En África austral se ha incrementado la mortalidad infantil, en especial la de niños y niñas menores de cinco años. La pandemia del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) reduce la expectativa de vida y eleva el número de decesos a causa de infecciones, tuberculosis, paludismo y desnutrición, destaca el estudio de Unicef.

Asimismo, la mortalidad de mujeres durante el parto "se mantiene inaceptablemente alta", tanto en África como en el sur de Asia, donde se han registrado muy pocos progresos en las últimas décadas.

En promedio, señala Unicdef, más de 27.000 niños menores de cinco años mueren cada día, la mayoría de ellos por causas que podrían prevenirse. Más de 80 por ciento de esos fallecimientos se produjeron en 2006 en África subsahariana y en el sur de Asia.

"¿Cuánto vale una vida? La mayoría de nosotros sacrificaría mucho para salvar a un solo niño. Sin embargo, a escala global, nuestras prioridades aparecen neblinosas", advirtió el estudio de esta agencia especializada de la ONU.

Prácticamente los 27.000 niños que mueren diariamente viven en los países pobres o en vías de desarrollo. Más de un tercio fallecen durante su primer mes de vida, usualmente en sus hogares y sin tener acceso a servicios básicos de salud que podrían haber garantizado su supervivencia.

Las principales causas de mortalidad para los niños y niñas menores de cinco años son las complicaciones neonatales (36 por ciento del total), neumonía (19 por ciento), diarrea (17 por ciento), paludismo (ocho), sarampión (cuatro) y sida (tres por ciento).

En los 11 países donde muere 20 por ciento o más de los niños menores de cinco años, más de la mitad han sufrido conflictos armados internos desde 1989: Afganistán, Angola, Burkina Faso, Chad, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Liberia, Mali, Níger, República Democrática de Congo y Sierra Leona.

Según Unicef, Estados fallidos, caracterizados por instituciones débiles, altos niveles de corrupción, inestabilidad política y un débil respeto de las leyes son, frecuentemente, incapaces de brindar servicios básicos a sus habitantes.

Los factores institucionales y ambientales son a veces la clave para garantizar la supervivencia de un niño, señala el informe.

"En los países donde el sida se ha convertido en epidemia, combatir esta enfermedad es el mayor desafío para evitar la mortalidad", destacó Unicef.

La naturaleza y difusión del sida es de tal magnitud que cualquier acción será inefectiva si no se trata primero la epidemia, advirtió.

El estudio también destaca que los países que sufren de inseguridad alimentaria, o son "candidatos" a temporadas de sequía, enfrentan el riesgo de una mayor tasa de mortalidad infantil. La imposibilidad de diversificar la dieta lleva a la desnutrición crónica de los niños, que los expone a la enfermedad y, en última instancia, la muerte.

La directora general de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, afirmó que un aumento en el gasto de salud será la clave para cumplir los Objetivos de Desarrollo para el Milenio en esta materia.

De todas formas, advirtió que incluso en naciones con sistemas de salud débiles se pueden realizar avances.

"Programas innovadores muestran que un enfoque integrado, bajo el cual cada niño recibe un 'paquete' de intervenciones, puede proporcionar beneficios inmediatos", dijo.

Según Veneman, se pueden salvar vidas cuando los infantes tienen acceso a servicios de salud comunitarios, respaldados por un sólido sistema de derivaciones a especialistas.

La adopción de programas primarios de salud, que incluyan el amamantamiento, la inmunización, suplementos de vitamina A, y el uso de redes contra mosquitos, tratadas con insecticidas, para prevenir la malaria, son esenciales para lograr progresos, especialmente en África subsahariana, afirmó.

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