EGIPTO: Hermandad Musulmana se expone a la luz

Todo el espectro político de Egipto recibió con críticas el primer borrador de programa partidario de la proscripta Hermandad Musulmana, que intenta aclarar sus posiciones sobre una amplia gama de asuntos.

Muchos dirigentes egipcios aguardaban la difusión del documento desde hace varios meses.

"El programa pretende explicar el proyecto reformista de la Hermandad", declaró Saad al-Din al-Kitatni, líder del grupo parlamentario del movimiento. "Servirá para aclarar la base islámica sobre la que esperamos, en algún momento, crear un partido político oficial."

La Hermandad Musulmana fue creada en los años 20, pero permanece proscripta desde 1954. A pesar de su ilegalidad, sus miembros pueden presentarse como candidatos a elecciones parlamentarias como independientes.

El movimiento registró una excelente votación en los polémicos comicios de fines de 2005.

El flagrante fraude electoral del Partido Nacional Democrático (PND), el sector que lidera el presidente Hosni Mubarak, no impidió que la Hermandad Musulmana obtuviera 88 escaños, casi la quinta parte de un parlamento dominado por el oficialismo.

Pero el año pasado, miembros el grupo islamista fueron víctimas de una campaña de detenciones y de vilipendios proferidos desde medios de comunicación oficiales.

Una pequeña manifestación de estudiantes afiliados a la Hermandad, realizada en diciembre de 2006, fue calificada por la prensa estatal como el advenimiento de una "milicia islámica". Desde entonces, más de 300 integrantes fueron detenidos por varios cargos.

A principios de este año, por orden del presidente Mubarak, 40 de sus dirigentes fueron conducidos a un tribunal militar que los juzga por "financiar actividades de un grupo proscripto".

La medida coincidió con una reforma constitucional que le confirió al presidente amplias facultades para ordenar detenciones, incluida la autoridad de trasladar casos judiciales por supuesto terrorismo a la justicia militar.

La Hermandad Musulmana también recibe críticas de la sociedad civil y de figuras opositoras seculares, porque, a pesar de su participación en la actividad parlamentaria, se desconoce, en términos generales, su agenda política.

Presionados para revelar sus orientaciones, dirigentes de la Hermandad distribuyeron en agosto, de manera reservada, un borrador del programa.

Con el objetivo de evitar polémicas que consideraban innecesarias, sólo un pequeño grupo selecto de académicos y figuras de la sociedad civil recibieron una copia del documento.

A pesa de las precauciones, parte de su contenido pronto se filtró a la prensa egipcia. El debate que se suscitó a continuación se concentró en dos aspectos del documento que, según los críticos de la Hermandad, confirma la naturaleza "no democrática" del movimiento islamista.

Primero, el borrador establece que las mujeres y los hombres que no profesan el Islam no podrían aspirar a la Presidencia egipcia. En segundo lugar, propone la creación de un consejo de eruditos musulmanes a cargo de supervisar la legislación.

Organizaciones de derechos humanos se apresuraron a rechazar el documento y a calificarlo de "discriminatorio".

Impedir a no musulmanes y a mujeres el ejercicioi de la Presidencia "contradice convenciones internacionales firmadas por Egipto", dijo a IPS Hafez Abu-Saeda, secretario general de la Organización de Derechos Humanos, con sede en El Cairo.

Abu Saeda también condenó la posibilidad de asignar a un consejo religioso autoridad sobre el parlamento.

"La idea de un consejo de ese tipo niega el concepto de Estado moderno", señaló. "Como sucede en Irán, ese tipo de sistema ubica a la autoridad religiosa por encima de la del pueblo."

Abu-Saeda señaló, incluso, que el borrador de programa no consideró de forma adecuada aspectos económicos acuciantes.

"A diferencia del exitoso Partido por la Justicia y el Desarrollo, gobernante en Turquía y con raigambre islamista, el programa de la Hermandad Musulmana se concentra en cuestiones religiosas sin referencias sustanciales a la economía", indicó.

Diaa Rashwan, experto del Centro Al-Ahram de Estudios Estratégicos y Políticos que recibió anticipadamente de la Hermandad una copia del proyecto de plataforma, no fue menos crítico.

"Ese programa pretende, esencialmente, cambiar la forma de organización de la sociedad", sostuvo Rashwan. "Ningún movimiento político puede cambiar de forma unilateral las normas que rigen el proceso político.."

También criticó la relativa falta de detalles acerca del consejo de eruditos propuesto en el programa.

"Hasta ahora no está definido el papel preciso del consejo. Todavía hay ambigüedades respecto de su rango de autoridad y su conformación precisa", indicó.

Mientras, los dirigentes de la Hermandad subrayaron en reiteradas oportunidades que el borrador estaba sujeto a cambios antes de que se lo consagre como programa.

El guía supremo de la Hermandad Musulmana, Mohamed Mehdi Akef, trató de aclarar algunas posiciones del movimiento entrevistado en noviembre por el diario independiente Al-Masri Al-Youm.

En un aspecto se mostró firme: impedir que no musulmanes y mujeres fueran consagrados jefes de Estado, dijo, era una "decisión definitiva" de la Hermandad.

"Algunos eruditos religiosos asumen posturas diferentes al respecto, pero ésa es nuestra posición", señaló.

Akef consideró que muchos de los que se apresuraron a condenar la creación del consejo religioso "no entendieron su premisa básica".

"El consejo sería un órgano consultivo que presentaría sus opiniones a las instituciones estatales", explicó Akef. "Esas apreciaciones se someterían al parlamento para su aprobación."

Consultado sobre la falta de contemplación hacia la minoría cristiana, que tiene gran presencia en Egipto, Akef insistió en que el programa era "inequívoco en lo que respecta al trato dispensado a los cristianos".

"El Islam dispone que se trate de forma justa a los cristianos", señaló. "Gran parte del temor de los cristianos hacia la Hermandad Musulmana responde a una exaltada e imprecisa cobertura de prensa".

Mientras, el movimiento siguió reuniéndose con personalidades del ámbito académico y de la sociedad civil para considerar los pasajes más conflictivos del proyecto de programa.

El borrador final y completo del programa sería difundido en su totalidad en los próximos meses, aseguraron portavoces de la Hermandad.

A pesar de las críticas, Rashwan aplaudió la disposición de la Hermandad Musulmana a divulgar su programa entre personalidades de todo el espectro político antes de elaborar una versión definitiva.

"Espero que tomen en cuenta algunas de las críticas generales", añadió. "Son libres de formular su programa como les parezca. En definitiva, será la gente la que decida en las urnas si lo acepta o no."

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