SALUD-PAKISTÁN: Pagar para defecar

«Trabajo acá… ¿Por qué tengo que pagar?», alegó Rustom Ali. El conserje del baño público del Hospital Civil de esta ciudad portuaria pakistaní lo dejó pasar. «Nadie quiere pagar», protestó Hari Ram, de 60 años.

El retrete de cuatro compartimentos, dos para hombres y dos para mujeres, fue construido en 2003 cerca de la clínica de pacientes externos del hospital, lejos del área de internación.

La obra correspondió al Comité de Contacto entre Policías y Ciudadanos, organización creada para hacer frente a la delincuencia. Pero luego se dedicó a instalar baños públicos para los habitantes de Karachi.

Más de 100 personas usan el baño cada día, según Ram. Hay baños más cerca de la sala de consultas y del área de internaciones, que son gratuitos, pero están muy sucios. Por eso, tanto pacientes como empleados del hospital usan el servicio.

Mohammad Arshad se ve obligado a llevar a su esposa enferma desde el segundo piso del sector de ginecología hasta el baño custodiado por Ram, en una caminata de unos 10 minutos.
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"No la culpo, los otros están en un estado lamentable", relató Arshad, a quien no le importa pagar el equivalente a 32 centavos de dólar exigido para usar instalaciones más limpias. Hace 15 días que su esposa y él están en el hospital.

Pero la actitud del chofer de un médico es más representativa de lo que suele suceder. "Es un centro estatal, debería ser gratis", sostiene. "Los otros retretes están mugrientos."

Sin embargo, reconoce que los baños externos están limpios y secos gracias a que se cobra una pequeña tarifa por el uso.

Cerca del baño, tres hombres de una aldea de Sanghar, un distrito a 250 kilómetros de Karachi, instalaron una residencia improvisada.

"Hace tres días que llegamos porque el jefe de la aldea está enfermo y quizá necesite una transfusión", relató uno de ellos.

Pero sólo usan el baño para "hacer número dos" y recortar gastos. "De todas maneras, nos da claustrofobia, preferimos hacer nuestras necesidades al aire libre", añadió.

Los hombres pueden orinar contra una pared o donde sea, pero para las mujeres los baños pagos son realmente útiles.

"La idea de construir retretes surgió después de que se descubrió que unas comerciantes de Saddar, el área comercial más vieja de Karachi, frecuentaban dos laboratorios de la zona", relató Rehan Shaikh, a cargo del proyecto de servicios higiénicos públicos

"Usaban el baño por 16 centavos de dólar con el pretexto de que tenían que hacer un análisis clínico de orina", explicó.

Un simple vistazo a otros baños instalados por el Comité en la puerta de emergencia del hospital, cerca de un basural, basta para advertir que es un lugar limpio, seco y sin olor. Pero el portón que lo rodea revela otra tendencia desagradable: el vandalismo.

Su conserje, Riaz Masih, explicó que se instaló el portal después de que desapareció la bomba que llevaba agua a la cisterna.

Imran Faiz, quien integra el proyecto desde hace siete años, no cree que "se haya avanzado en la mejora de los hábitos higiénicos de la población". La gente no parece preparada.

"El uso adecuado de los servicios higiénicos sólo será posible con un cambio de comportamiento y eso sólo es posible gracias a la educación", resumió.

"La gente suele quejarse de que no hay baños y de que se ven obligados a hacer sus necesidades al costado del camino, contra la pared, detrás de arbustos o en terrenos baldíos. Pero cuando tienen uno a disposición, ¡no están dispuestos a pagar por usarlo!", exclamó.

Faiz se lamenta de la total indiferencia hacia los baños públicos.

"La negativa a pagar o el uso inadecuado es sólo uno de los problemas. Además, suelen destruir las instalaciones", señaló. Sólo para reemplazar las canillas robadas, el Comité gasta 50 dólares al mes, dijo con una mueca.

La limpiadora Jeevi Ama, de unos 60 años, trabaja en el hospital desde hace dos décadas. Después de limpiar los baños de la sala de mujeres señala: "Me suelo preguntar de donde viene las pacientes. No saben cómo usarlos. Muchas viven en aldeas y nunca vieron un retrete ni cómo funciona."

Muchas mujeres defecan u orinan fuera de la taza, explica Ama.

"A veces obstruyen los inodoros con los apósitos de la menstruación. Suelo encontrar restos de alimentos. Lavan la ropa en el mismo lugar donde hacen sus necesidades. ¡Qué gente incivilizada!", exclamó.

Otras pacientes no se complican. De noche, orinan o defecan contra la pared.

El Comité comenzó a construir los baños públicos en 2000 con apoyo de la municipalidad de la ciudad, tras una encuesta del año anterior que reveló la grave carencia de servicios higiénicos.

Sólo había 38 retretes y no todos estaban en buenas condiciones. Otros más se habían convertido refugios de drogadictos o personas sin hogar.

Pero desde ese año, sólo se construyeron 31 nuevos baños, lo que muestra las graves fallas del gobierno local.

"Desde que asumió el nuevo alcalde hace tres años, no se construyen nuevas instalaciones. Nos cansamos de mandarle cartas explicando el proyecto, pero no obtuvimos ni una sola respuesta", explicó Faiz.

"Contamos con donantes que están dispuestos a cooperar económicamente para construir 200 baños", reveló Shaikh. "Pero también necesitamos que el gobierno se sume a la iniciativa. Hay cuestiones relativas al terreno, el agua y la electricidad que sólo se pueden resolver con su cooperación."

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