TURQUÍA: Incómoda convivencia entre gobierno y FFAA

Las fuerzas armadas de Turquía no cambiarán, al parecer, su tradicional secularismo tras las elecciones que este años determinaron el control de un partido de raíces islamistas sobre el parlamento, el gobierno y la presidencia.

Los militares parecen preferir, por el momento, una incómoda cohabitación.

Los tanques están en los cuarteles y los aviones en tierra, pero las poderosas y vigilantes fuerzas armadas aún debe manifestar su dependencia plena del presidente Abdullah Gul, su comandante en jefe desde que fue elegido en el parlamento el 28 de agosto.

Los comandantes del Estado Mayor Conjunto, en una repentina irrupción política, se opusieron a la candidatura a la presidencia del ex canciller Gul por el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP), en un comunicado publicado a la medianoche en el sitio web de las fuerzas armadas.

Pero las elecciones nacionales ratificaron al AKP en el poder, y el nuevo parlamento eligió a Gul como presidente, quien debió prestar juramento a los valores seculares en su ceremonia de investidura. Su partido se declara ahora conservador y no religioso.

Los comandantes se abstuvieron de asistir a la ceremonia y a la primera recepción oficial de Gul en el Palacio Presidencial en Ankara.

Para colmo, la invitación al presidente a la ceremonia militar de la fiesta nacional, el 30 de agosto, no se extendió a su esposa, Hayrunnisa, quien suele lucir el velo musulmán, en los que muchos perciben como un gesto de resistencia a los valores seculares.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Yasar Buyukanit, visitó una sola vez a Gul en el Palacio Presidencial. El comandante cargaba un portafolios con exigencias de mantener el secularismo que incluían no ceder a los principios islámicos en la política y en la vida pública.

Hasta ahora, ningún comandante siguió la costumbre turca de dirigirse a Gul como "mi presidente". Como consecuencia, a pesar de que la actividad política no está paralizada, la tensión está en el aire.

"La falta de diálogo" entre autoridades militares y civiles "comienza a lastimar el país", en tiempos en que Turquía afronta conflictos con Iraq y con sus propios insurgentes kurdos, sostuvo el periodista Mehmet Ali Birand, columnista del diario Posta, el más leído del país.

"En Turquía, esimposible establecer cualquier política común debido a la desafortunada ruptura del diálogo entre civiles y militares", observó.

"Ya es suficiente", agregó Birand, quien pidió a ambas partes que "se unan para planificar nuevas políticas, formar una nueva visión y tomar precauciones ante todas las posibilidades".

En una "carta abierta a los militares turcos" dirigida a los "queridos generales" y publicada en el diario en inglés Daily News, otro periodista, Mustafa Akyol, se congratuló de "tener militares fuertes que apoyen a la nación contra amenazas potenciales".

Pero Akyol cuestionó el rol de las fuerzas armadas en la política interna. "El único modo de evitar conflictos internos es apreciar nuestra diversidad", afirmó. "Algunas ciudadanas lucen velo, otras prefieren la minifalda…"

"Espero gestos que demuestren vuestra genuina aceptación y respeto hacia nuestro nuevo presidente y hacia la primera dama", concluyó.

"Los militares son todavía los guardianes de nuestra constitución secular", dijo a IPS el columnista y novelista Nermin Bezmen. "Pero su rol está cambiando. Nos guste o no, deben tratar con un gobierno civil que obtuvieron cerca de 50 por ciento de los votos. No pueden ser tan extravertidos como antes."

"Hoy, militares y civiles apenas se muestran cortesía mutua. La cruz de los caminos será el momento en que el parlamento trate de enmendar la constitución", advirtió Bezmen.

La constitución, que faculta a las fuerzas armadas con funciones que van más allá de la defensa nacional, fue elaborada en 1982, al cabo de una de los cuatro regímenes miltiares que pusieron fin a gobiernos militares desde 1960.

Identificada con el nombre del cabecilla del último golpe de Estado, general Kenan Evren, la constitución fue revisada 13 veces en 25 años, y 74 de sus artículos fueron enmendados o revocados.

Abogados constitucionalistas la califican de colcha de retazos que no satisface las demandas de una democracia moderna. Durante la crisis presidencial de este año, el AKP comenzó a trabajar en un texto que será debatido por la Asamblea Nacional (parlamento) en las próximas semanas.

La aspiración es alinear la carta política de Turquía con la de las democracias europeas y facilitar la armonización de las leyes nacionales con las de la Unión Europea (UE).

Las principales áreas abordadas son derechos humanos, libertad de pensamiento y de expresión, derechos de las mujeres y los niños, reducción de poderes presidenciales en varias áreas, la revisión judicial de los actos del jefe de Estado y el control parlamentario de medidas gubernamentales.

Tal vez la disposición más radical es la exclusión de la Constitución del Consejo de Seguridad (MGK), que reúne a los máximos líderes militares y políticos y define la dirección general del país, especialmente en periodos de desafíos internos o externos.

El MGK es la autoridad que controla a los gobiernos civiles. Es improbable que el texto en preparación proponga su abolición, pero es posible que sus funciones sean reducidas a las de un organismo consultivo, cuyas recomendaciones no serán de carácter obligatorio para el gobierno.

La redacción de una nueva constitución está en sus etapas preliminares, pero la oposición ya está alerta ante cualquier intento de imponer valores religiosos a expensas del secularismo.

Onur Oymen, segundo del opositor Partido Republicano Popular, acusó al AKP de tratar de imponer "un cambio de régimen" al amparo de su abrumadora mayoría parlamentaria (340 de los 550 escaños).

Los militares tienen un prestigio especial en la sociedad. Rara vez recibe críticas directas, como sí le sucede, por ejemplo, a la policía. Uno de los primeros cantos que entonan al unísono cuando marchan en los cuarteles es: "Todo turco nace soldado. Sacrifico mi vida por la nación."

Las fuerzas armadas, además, fijan su propio presupuesto, aunque están, al menos en los papeles, bajo la autoridad de un ministro de Defensa civil. Pero las autoridades políticas tienen escasa intervención en los ascensos militares, incluido el del jefe del Estado Mayor.

La incómoda tregua continúa, pues, hasta ahora, el primer ministro Recep Tayyip Erdogan y su AKP se han abstenido de criticar a las fuerzas armadas por su desdén hacia las autoridades civiles.

El presidente Gul es economista, pero en su gestión como canciller demostró ser un avezado diplomático.

La primera visita al interior del país tras su consagración como jefe de Estado fue al este y el sudeste, zonas de mayoría kurda. En los cuarteles de la región, habló de unidad nacional. Al cabo de la jornada, puso fin al ayuno diario del mes de Ramadán cenando en una base militar.

Su esposa aún no apareció en actos oficiales, en los que ninguna de sus antecesoras apareció con velo.

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