AMBIENTE: Millones viven en las áreas más sucias

Cuatro de los 10 lugares más contaminados del planeta se encuentran en China e India, según un informe de grupos ambientalistas estadounidenses y europeos.

Es la primera vez que ambas naciones asiáticas, que se encuentran en una etapa de rápida industrialización, contribuyen con dos áreas cada una a la lista de las 10 más contaminadas.

En 2006, Rusia encabezó esa nómina con tres menciones, pero este año dos sitios altamente contaminados en China e India, que afectan a cientos de miles de personas, fueron incluidos en el informe tras haber sido pasados por alto en el estudio previo.

"Nos sorprendió que estos lugares no hayan sido incorporados antes", dijo a IPS Richard Fuller, director del Instituto Blacksmith, un grupo ambientalista independiente con sede en Nueva York, que difundió el informe global junto con la Cruz Verde de Suiza.

Uno de esos sitios es Tianjin, en la provincia china de Anhui, donde se produce alrededor de 50 por ciento del plomo que se elabora en esa nación. La no aplicación de la legislación ambiental provocó una severa contaminación con ese metal tanto en el suelo como en las viviendas, que registran niveles entre 10 y 24 veces superiores a los permitidos por las regulaciones de China.
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Podrían resultar afectadas hasta 140.000 personas, quienes corren el riesgo de sufrir daño cerebral y retardo mental.

"El gobierno chino admitió que es uno de los lugares más contaminados del país", comentó el director de Operaciones Globales de Blacksmith, David Hanrahan.

La otra "comunidad tóxica" descubierta este año se encuentra en el valle Sukinda, en el estado indio de Orissa, en el que viven 2,6 millones de personas. Doce minas de cromo funcionan sin ninguna clase de manejo ambiental, más de 30 millones de toneladas de rocas están esparcidas por el área vecina y agua sin ningún tipo de tratamiento se vuelca en el río.

El mineral es extraído y refinado para ser utilizado en los objetos cromados que tienen gran aceptación en América del Norte y Europa, indicó Hanrahan.

Aproximadamente 70 por ciento del agua de superficie y 60 por ciento del agua potable contiene cromo en una proporción que duplica el máximo aceptado por las normas nacionales e internacionales y en algunos casos hasta 20 veces esa cantidad.

En aldeas que se encuentran a menos de un kilómetro del lugar, 24,47 por ciento de sus habitantes sufren enfermedades provocadas por la contaminación.

"El hecho es que hay niños enfermos y que están muriendo en estos lugares y no se necesita a un científico espacial para solucionar el problema", dijo Fuller.

El informe "Los Sitios Más Contaminados del Mundo 2007" difundido el miércoles contiene la nómina de los 10 lugares, que se encuentran en siete naciones y afectan a una población de 12 millones de personas.

En orden alfabético, y ordenados por país, son Sumgayit, en Azerbaiján, Linfen y Tianjin, en China, Sukinda y Vapi, en India, La Oroya, en Perú, Dzerzhinsk y Norilsk, en Rusia, Chernobyl, en Ucrania, y Kabwe, en Zambia.

Los expertos señalan que es sencillo y frecuentemente barato realizar la limpieza. El Instituto Blacksmith está ayudando a grupos locales a enfrentar el problema. La mayoría de los sitios son viejas plantas industriales que operaban sin ningún tipo de control de contaminación y donde no hubo un intento serio de limpiarlos antes de ser abandonados.

Planes que pueden demandar una década o más aparecen como algo demasiado caro y complicado para las autoridades locales. "Se hizo muy poco en términos de nuevos programas o financiamiento. Tenemos que intervenir y empezar a actuar", afirmó Fuller.

Las autoridades rusas continúan negando que existan problemas de salud en Dzerzhinsk, donde armas químicas como los gases sarín y mostaza, entre otras, fueron producidas durante 50 años. Al menos 300.000 toneladas de desechos fueron volcadas en las napas de agua.

Las malformaciones en recién nacidos son muy comunes y la expectativa de vida de los residentes se redujo a poco más de 40 años, en una ciudad donde la industria química es aún la principal fuente de empleos.

"Se ha registrado un impacto absolutamente atemorizador en la gente a causa de la enorme cantidad de tóxicos en el área", comentó Hanrahan.

Dzerzhinsk y otra ciudad rusa, Norilsk, donde funcionaba la fundición de metales más grande del mundo, ya habían figurado en la lista de 2006 de los 10 lugares más contaminados del mundo.

La nómina está basada en un sistema de puntaje elaborado por un grupo de expertos internacionales, que incluye investigadores de las universidades de Harvard, Hunter College, Idazo, IIT de Nueva Delhi, Johns Hopkins, el hospital Monte Sinaí de Estados Unidos y líderes de las mayores compañías internacionales de reparación de daño ambiental.

Especialistas de la Cruz Verde de Suiza también participaron en el informe 2007.

Este año, la metodología del estudio fue perfeccionada para otorgar más peso a la extensión y toxicidad de la contaminación, así como al número de personas en riesgo.

Otra novedad fue la inclusión de la lista de los 30 "más sucios", que incluye a los 10 mencionados al tope de la nómina. La mayoría de esos 30 sitios se encuentra en Asia. China, India y Rusia son los países que albergan el mayor número.

Más de 400 lugares fueron analizados para su posible inclusión en el estudio y éstos sólo representan quizás un tercio o dos tercios de las mayores áreas tóxicas del planeta, estimó Fuller.

"No tenemos mucha información de América Latina o Asia Central", agregó.

Sin embargo, la ciudad peruana de La Oroya permanece en la lista desde 2006. Allí funciona una fundición de metales de la compañía estadounidense Doe Run, que ha sido en gran parte responsable por los altos niveles de plomo detectados a través de análisis de sangre realizados a niños.

El problema está bien documentado, pero las acciones para reducir la contaminación han sido postergadas en esa zona habitada por 35.000 personas, indica el informe.

"Los gobiernos parecen no asumir que la contaminación tiene un impacto enorme en la economía", dijo Stephan Robinson de la no gubernamental Cruz Verde suiza, que se dedica a atender los daños provocados por desastres industriales y militares.

Las personas que mueren prematuramente o se enferman en la etapa más productiva de su vida representan un perjuicio económico significativo para los países, agregó.

"Un ambiente sano y ciudadanos saludables son la clave para el futuro de cualquier país", concluyó Robinson.

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