RUMANIA: Drácula de fiesta

Sibiu, una de las ciudades más dinámicas de la central región rumana de Transilvania, ya es escenario de variadas actividades como Capital Europea de la Cultura 2007. Pero su auge no refleja la situación general en el resto de este país.

El compositor bosnio Goran Bregovic y la Orquesta Bodas y Funerales actuaron el 2 de este mes en la plaza central de Sibiu frente a unas 35.000 personas. El concierto fue uno de los más de 1.000 espectáculos que se celebrarán este año en esa ciudad, en el distrito central de mismo nombre.

Sibiu se sitúa 280 kilómetros al noroeste de Bucarest.

La iniciativa de designar año a año una Ciudad Europea de la Cultura fue lanzada en 1985 a instancias de la entonces ministra de Cultura griega Melina Mercour, con el fin de impulsar a aquellas urbes que ostentan un rico patrimonio cultural y una agitada vida artística.

Acontecimientos como el Festival de Jazz de Sibiu, el ASTRA Film Fest o el Festival Internacional de Arte Lírico se llevan a cabo en esa ciudad desde hace años.

También llegaron a Sibiu los elencos estables del Teatro alla Scala de Milán, la Vienna Art Orchestra, Bregovic y muchas otras compañías de teatro y danza del mundo.

Sibiu se convirtió en Capital Europea de la Cultura el 1 de enero de este año, el mismo día en que Rumania pasó a ser miembro de la Unión Europea (UE). La localidad rumana comparte el título con Luxemburgo.

Sibiu, de 150.000 habitantes, fue fundada en el siglo XII cuando los gobernantes locales trasladaron pobladores alemanes desde el valle de Moselle, al noreste de Francia, sudoeste de Alemania y este de Luxemburgo, para construir ciudades fortificadas y defender la zona de turcos y tártaros.

La designación de Capital Europea de la Cultura 2007 le permite a Sibiu disfrutar de un gran prestigio, explicó Sergiu Olteanu, uno de los organizadores de los espectáculos de este año.

Sus habitantes ya no sienten que viven en una ciudad provincial, indicó Olteanu.

Los organizadores confían en que, si los espectáculos de este año son un éxito, podrán convencer a los promotores culturales de seguir montando funciones en Sibiu después de 2007.

"Cuando se logra organizar con éxito más de 1.000 espectáculos, se cosecha una experiencia considerable. Será nuestra 'tarjeta de presentación' con la que esperamos impresionar a varios operadores culturales de Rumania y del extranjero", dijo a IPS Olteanu.

Se estima en 10,5 millones de euros (unos 14.500 millones de dólares) el costo total de los espectáculos organizados este año.

El Ministerio de Cultura y los gobiernos locales se reparten los gastos por igual.

También se espera que la UE contribuya con 500.000 euros (unos 680.000 dólares), pero esa cantidad se pagará recién a fin de año.

Además, hay costos adicionales a las actividades propiamente culturales.

"Un programa de dimensiones europeas no podría haberse organizado en una ciudad sin la infraestructura adecuada", señaló Olteanu.

"Desde que Sibiu aspiró al título en 2004, se invirtieron unos 100 millones de euros (más de 137.500 millones de dólares) en infraestructura", añadió.

La mayor parte de esa cantidad se utilizó para reformar el centro histórico de la ciudad, arreglar tres plazas importantes, mejorar el sistema de saneamiento y de alumbrado público, reparar más de 40 calles, y modernizar la estación de trenes y el aeropuerto internacional.

El dinero para todo eso se sacó del presupuesto local y nacional.

Una pequeña parte de esas inversiones se recupera a lo largo de este año.

Alrededor de un millón de turistas llegarán a Sibiu en 2007, según la Asociación Nacional de Agencias de Turismo.

La mitad se albergarán en hoteles locales y la otra pasarán el día o se quedarán a acampar.

Dado que unos 150.000 turistas visitan Sibiu en un año normal, se puede decir que ser Capital Europea de la Cultura le inyectará fondos adicionales al presupuesto local y a las empresas privadas de la zona.

Sin embargo, la mayoría de las inversiones son a largo plazo, y representan apenas una etapa en una mayor estrategia de desarrollo para Sibiu. Desde 2000, las autoridades locales han adoptado políticas específicas para atraer inversiones

Casi 90 por ciento del capital invertido en la localidad es privado. El desempleo afecta a apenas tres por ciento de la población. El presupuesto local se multiplicó por 10 en los últimos seis años.

La exitosa historia de Sibiu podría sugerir que el resto de Rumania goza de los mismos beneficios, pero no es así.

"Cruzando Transilvania desde el sur, me asombré de cuán rápido la infraestructura y el humor de la población cambia. Se ve la diferencia a cualquier lugar donde miras. Es obvio que la región tiene otra fuente histórica y cultural", dijo Etienne Jaboeuf, una turista francesa que recorre Rumania.

"Estoy sorprendida de que no piden pasaporte cuando quieres entrar a Sibiu", dijo Bogdan Vasilescu, un periodista de Bucarest.

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