MIGRACIONES-ITALIA: Morir en el mar cualquier día de éstos

En una semana como cualquier otra, llegaron a Lampedusa, pequeña isla italiana del mar Mediterráneo, 439 inmigrantes indocumentados, incluido un bebé de 15 días, en viejas lanchas a motor. También aparecieron 20 cuerpos flotando, víctimas de naufragio.

El verano boreal es una temporada "caliente" de flujo de inmigrantes a Italia. Unos 2.300 llegaron entre julio y agosto, según la rama de la organización Médicos Sin Fronteras en este país, que brinda primeros auxilios en el puerto de Lampedusa.

Sólo 113 kilómetros separan la costa tunecina de Lampedusa, ahora puerta de entrada a Italia y Europa para miles de personas que huyen de la guerra y de la pobreza.

"La gente llega trastornada", dijo a IPS Antonio Virgilio, de Médicos sin Fronteras. "Suelen viajar varios días sin comida ni agua. Es un cruce trágico, sobre todo para las mujeres y los niños."

Los inmigrantes proceden de África subsahariana, África occidental, Eritrea, Etiopía, Nigeria o Sudán. La mayoría comienza su travesía en Libia y Marruecos.

Lampedusa, una isla de 20 kilómetros cuadrados que cuenta con 12 playas, tiene 5.500 residentes permanentes, pero recibe más de 50.000 turistas en verano.

Los inmigrantes indocumentados son llevados a un centro de detención cerca del aeropuerto para que no tengan contacto con nadie.

El centro puede albergar unas 190 personas. En julio hubo más de 1.000 al mismo tiempo y estalló una epidemia de diarrea, con fiebres altísimas.

Médicos sin Fronteras advirtió ya en 2004 las violaciones de derechos humanos contra los solicitantes de asilo en Lampedusa y las condiciones inadecuadas de la infraestructura que los alberga.

A raíz de aquel informe, la organización no tuvo más permiso de las autoridades para visitar el centro de detención, pero sus médicos voluntarios siguieron brindando servicios en el muelle.

Luego, el centro se convirtió en un complejo de "recepción y de primeros auxilios".

Ahora los inmigrantes permanecen de 48 a 72 horas allí, antes de ser transferidos a territorio continental italiano, y no entre 30 y 60 días como antes.

Pero las condiciones para quienes llegan en lanchas y sin documentos siguen siendo difíciles.

La presión ejercida por Médicos sin Fronteras y otras organizaciones motivó la decisión de clausurar ese centro. Pronto se abrirá otro con capacidad para 700 personas. Las nuevas instalaciones contarán con una recepción más adecuada y se ofrecerá atención médica.

"Le pedimos a Italia que disponga medidas de recepción dignas de un país democrático", señaló Virgilio.

"Médicos sin Fronteras se irá de Lampedusa sólo cuando el sistema de salud pública comience a brindar asistencia médica a esta gente", subrayó.

La organización firmó este mes un acuerdo de cooperación con el sistema estatal de salud pública para trabajar en el centro de detención.

"En comparación con el año pasado, hay menos arribos y más muertes", señaló Virgilio. "Hubo cambio en el medio de transporte utilizado: ahora son embarcaciones de caucho más pequeñas que pueden escapar fácilmente de los controles. Pero también son más inseguras."

En julio se ahogaron 79 personas en el estrecho de Sicilia mientras trataban de llegar a Lampedusa u otro punto de la costa siciliana, según Fortress Europe, sitio en Internet dedicado a las víctimas de la inmigración clandestina que publica un informe mensual con la cantidad de fallecidos en las costas europeas.

Resulta paradójico que una de las consignas de un sitio de promoción al turismo en Internet invita a visitantes a Lampedusa para "disfrutar del mar antes que nada".

"El mar Mediterráneo es cada vez más un mar de cuerpos. Sólo los delincuentes pueden organizar ese tipo de viajes", declaró el ministro del Interior, Giuliano Amato, tras conocerse la última tragedia.

"Pero también nosotros, los gobiernos, vamos a terminar con gran parte de la responsabilidad si no adoptamos medidas y acuerdos para un control más eficaz y un mejor patrullaje en los puntos de partida", subrayó.

"Para Italia y los países de la UE es prioritario rechazar (a los inmigrantes) recurriendo a instrumentos militares y no darles la bienvenida", señaló Virgilio.

La UE destinó 11 millones de euros (más de 15 millones de dólares) el año pasado en un programa llamado Frontex para devolver a los inmigrantes indocumentados a sus países de origen.

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