AGUA-ZIMBABWE: Grifos secos

La sequía y la mala administración del sistema de distribución de agua obligan a la población de las dos mayores ciudades de Zimbabwe a recurrir a medidas desesperadas.

Crédito: Wilson Maduna
Crédito: Wilson Maduna
Los grifos se secan en Zimbabwe a pesar de que los principales embalses de la capital contienen hoy 60 por ciento de su capacidad de almacenamiento de agua, según cifras oficiales.

Más de la mitad de los tres millones de habitantes de Harare carecen de agua y apelan a diversas estrategias para agenciársela.

Cargar un gran balde al trabajo es una tarea cotidiana para Tedious Marembo, limpiador de un edificio del gobierno que alberga a tres ministerios y que siempre cuenta con agua.

Marembo llena allí su balde y lo lleva a su esposa y dos hijos que viven en Kuwadzana, un barrio pobre del sudoeste de la capital.

"Mi esposa tiene que caminar mucho para conseguir agua, en una iglesia de mi barrio donde se hizo una perforación. Allí tiene que pagar 50.000 dólares de Zimbabwe cada balde", relató.

Esa cantidad equivale a 200 dólares estadounidenses, según el cambio oficial, pero apenas 36 centavos en el mercado negro.

"Para ayudar en las tareas domésticas debo cargar un recipiente de 20 litros", añadió.

Un funcionario del Estado gana en promedio cuatro millones de dólares de Zimbabwe al mes, poco más de 22 dólares estadounidenses en el mercado negro.

Harare padece cortes de agua intermitentes desde hace dos años debido a la mala administración y a la añeja infraestructura.

La Autoridad Nacional del Agua (Zinwa, por sus siglas en inglés) no hace un buen trabajo, según expertos de una agencia de desarrollo escandinava que pidieron reserva de su identidad.

La situación obedece a que su administración está a cargo de figuras políticas designadas por el ministro de Desarrollo de Infraestructura y Recursos Hídricos, Munacho Mutezo, y no de profesionales.

El sistema de distribución de agua por cañería de Harare, construido mucho antes de la independencia en 1980, no ha sido bien mantenido, según estos expertos.

Hay bombas de agua en zonas muy pobladas con una vida útil de entre 15 y 20 años y que nunca fueron reemplazadas desde su instalación.

El sistema de saneamiento tiene fallas del mismo origen.

Una cañería bloqueada creó un charco de aguas servidas alrededor de la vivienda de la familia Mashapa, también de Kuwadzana, y el flujo fétido se dirige ahora lentamente pero sin interrupciones hacia un curso de agua cercano.

"Los niños están encerrados en casa. No pueden jugar afuera por las enfermedades. Pueden contraer cólera", señaló Olivia Mashapa.

"Denunciamos la situación a la Zinwa y vinieron a desbloquear la cañería, pero en cuanto se fueron, el problema reapareció. Ya no sabemos ante quién denunciar esto ni qué hacer", añadió.

Pero otros niños y niñas no quedan a salvo de las aguas servidas. Escolares que deben pasar al lado de la casa de los Mashapa se ven obligados a pisarlas, mientras otros juegan en el charco exponiéndose a enfermedades infecciosas.

En el otro extremo del barrio, el peligro es porque los residentes compran verduras que se venden junto a las aguas servidas.

Además, muchos baños de esa zona están bloqueados y ya no se pueden usar.

"Hoy no me bañé", relató Memory Mucherahowa.

"Caminé por todo el barrio en busca de agua. A veces conseguimos en la oficina del gobierno local, pero hoy no nos dejaron ingresar, aunque seguimos pagando el monto total de la factura", explicó el anciano vendedor callejero.

Los pocos afortunados que pueden pagar un gimnasio ahora deben ir no sólo para hacer ejercicio, sino para ducharse.

La frecuencia de los problemas de distribución aumentó en forma significativa desde que la gestión del sistema pasó del Consejo de la Ciudad a la Zinwa.

Políticos de la oposición sostienen que el traspaso obedeció a cuestiones políticas más que a criterios de gestión.

Ese organismo paraestatal carece de recursos, equipos y, sobre todo, de experiencia para administrar el sistema de distribución de agua por cañería de la capital, según dos informes presentados por un comité parlamentario al plenario de la Asamblea (cámara baja).

"Zinwa insiste en que está capacitada para gestionar el sistema de distribución de agua y el de saneamiento, en las zonas urbanas del país, pero los gobiernos locales y la población consideran que no pueden con la tarea", dice uno de los estudios.

"El Comité recomienda que el gabinete reconsidere la directiva, pues la gestión de los servicios de la ciudad de Harare prueban que la Zinwa no está capacitada para el trabajo", concluye el informe.

IPS no pudo obtener declaraciones de la Zinwa.

De todos modos, el gobierno no hizo caso a la sugerencia. De hecho, el organismo planea ampliar su jurisdicción a otras localidades, como Bulawayo, la segunda ciudad del país y capital de la occidental provincia de Matabeleland Norte, que sufre sequías hace años.

Al construir la última de las cinco represas en 1979, el Consejo de la Ciudad cubrió las necesidades de los 250.000 habitantes y las fábricas que tenía en ese momento.

Pero ahora no dan abasto, pues Bulawayo tiene una población de un millón y medio de personas.

El estricto racionamiento impuesto por las autoridades en los últimos meses no impidió que la escasez de agua se convirtiera en la peor crisis de la historia de esa ciudad.

Bulawayo debería consumir 120.000 metros cúbicos de agua al día, pero sólo extrae 69.000. Se espera que esa cifra disminuya a 46.000 en octubre, cuando las autoridades dejen fuera de servicio a la represa de Inyankuni por falta de agua, como ya sucedió con otras tres.

La solución obvia de largo plazo incluye la construcción de una nueva represa, más grande, y la conexión del río Zambeze con Bulawayo.

Pero esas alternativas implican considerables inversiones, impensables en la actual situación del país.

La escasez de agua y la falta de saneamiento adecuado son problemas que agravan la ya complicada situación social de Harare y en todo el país.

La inflación galopante y el elevado desempleo sumergieron a millones de personas en la pobreza.

Más de dos millones de personas en este país de 13 millones de habitantes padecerán escasez de alimentos "en el tercer trimestre de 2007", según estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Esa cifra "se elevará a más de cuatro millones cuando la crisis alcance su máxima expresión en los meses anteriores a la próxima cosecha, en abril de 2008", según proyecciones de esa agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) disponibles en su sitio de Internet.

Para colmo, la crisis política terminó en la realización de elecciones polémicas y en violaciones de derechos humanos generalizadas.

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