ESTADOS UNIDOS: Congreso apunta a Irán y le pega a Rusia

Mientras en la ONU se discuten sanciones económicas más severas contra Irán para que detenga su programa de desarrollo nuclear, un proyecto de ley avanza en el Congreso legislativo de Estados Unidos que podría dañar severamente las relaciones con Rusia.

La Ley Contra la Proliferación de Irán, propuesta por el representante Tom Lantos, del opositor Partido Demócrata, busca incrementar la presión económica sobre Teherán imponiendo sanciones a las compañías que invierten en la industria energética iraní.

La legislación también restringiría la cooperación nuclear del gobierno de George W. Bush con países como Rusia, que colaboran con el programa atómico y armamentista de Irán.

"Nuestra meta debe ser cero inversiones extranjeras en el sector energético iraní. Esa es la única fórmula que puede impedir la adquisición de armas atómicas por parte de Irán", dijo Lantos en una declaración divulgada por el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, que él preside.

Pero críticos alertan que el proyecto pondría en peligro la cooperación con Moscú, en un momento en que Washington necesita su apoyo para confrontar a Teherán en la escena internacional.
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"Cualquier deterioro en la cooperación con Moscú en esta esfera podría, en última instancia, disminuir la exitosa colaboración ruso-estadounidense en los esfuerzos para desmantelar las armas de destrucción masiva y su infraestructura asociada en las ex repúblicas soviéticas", señaló en una declaración el Israel Policy Forum, grupo sionista pacifista con sede en Washington.

Aunque mantiene una postura dura en el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), donde posee poder de veto, Rusia ha cultivado estrechas relaciones con Teherán, colaborando en la construcción de una central nuclear en el meridional puerto iraní de Bushehr.

En febrero, funcionarios rusos confirmaron que Moscú había abastecido a Teherán con más de 700 millones de dólares en sistemas de defensa aérea para ayudar a proteger de eventuales ataques a los sitios nucleares iraníes, según informó el periódico estadounidense The Wall Street Journal.

"No creemos que Irán deba sentirse rodeado por enemigos. El pueblo y los líderes iraníes deberían sentirse amigos del mundo", dijo el presidente ruso Vladimir Putin al canal satelital de noticias árabe Al Jazeera.

Las relaciones entre Washington y Moscú se tensionaron ante los planes estadounidenses de establecer un sistema de defensa misilístico en países de Europa oriental.

El gobierno de Bush arguye que el sistema tiene el objetivo de proteger a Europa de un posible ataque atómico iraní, pero Rusia teme que en realidad esté dirigido contra su propio poder militar.

En 2006, el Congreso estadounidense retuvo 60 por ciento de la asistencia a Rusia como castigo por su colaboración con Irán.

Funcionarios rusos expresaron malestar por el proyecto de ley, señalando que "tanto en letra como en espíritu" va en contra del derecho internacional.

"No puede causar más que desilusión y pesar porque este proyecto exige a Rusia que detenga toda su asistencia a Irán", dijo a la agencia de noticias rusa Interfax el jefe del Comité para Asuntos Internacionales de la Duma (cámara baja del parlamento), Konstantin Kosachev.

La nueva ley también impondría sanciones a ciertas exportaciones iraníes a Estados Unidos, como alimentos y alfombras persas, y exhortaría al gobierno de Bush a declarar organización terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní.

El Cuerpo, creado por el entonces ayatolá Jomeini como fuerza paralela a los militares durante la Revolución Islámica de 1979, es acusado por Estados Unidos de entrenar a combatientes del movimiento chiita libanés Hezbolá (Partido de Dios), de abastecer a las milicias chiitas en Iraq y de colaborar en los ataques de la insurgencia contra la ocupación.

Los jefes de esa fuerza paramilitar tienen tanta influencia política y financiera dentro el país que cualquier líder iraní se negaría a negociar sobre el programa de desarrollo nuclear si Washington la declara terrorista.

La administración de Bush se ha mostrado en sus discursos firmemente en contra de las aspiraciones nucleares de Irán, y continuamente ha subrayado su deseo de ver un "cambio de régimen" en Teherán.

"Mi opinión es que tenemos que endurecer nuestro régimen de sanciones", dijo a periodistas el mandatario estadounidense días atrás.

Pero este proyecto es uno más de varios presentados en el Congreso y en las legislaturas estaduales que responden a una campaña de sectores conservadores para sancionar a firmas que hacen negocios con países que el Departamento de Estado (cancillería) considera patrocinadores del terrorismo.

El año pasado, legisladores estaduales de California (oeste), Missouri (centro), Florida (sudeste) y Nueva Jersey (noreste) presentaron proyectos con el objetivo específico de prohibir inversiones en el petróleo y el gas de Irán.

Esta campaña es promovida en especial por el neoconservador Centro para Políticas de Seguridad, que exhorta a los estadounidenses a retirar todas las inversiones de compañías internacionales que hacen negocios con Teherán.

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