AMBIENTE-ESTADOS UNIDOS: Las lecciones de los diques

Pese a las advertencias de que las tormentas del Golfo de México pueden provocar inundaciones catastróficas en la costa sudoriental de Estados Unidos, el Cuerpo de Ingenieros del ejército de ese país aún no ha puesto en marcha un plan de contención de las aguas en Nueva Orleans.

Crédito: Bob McMillan/FEMA
Crédito: Bob McMillan/FEMA

Ese plan prevé instalar compuertas para evitar que las mareas y olas del huracán ingresen al lago Pontchartrain y a los canales que se adentran en la ciudad.

Una autoevaluación difundida el miércoles por el Cuerpo de Ingenieros concluyó que un recorte presupuestario de larga data, un diseño defectuoso de los diques y materiales de construcción de mala calidad contribuyeron al desastre causado por el huracán Katrina en agosto de 2005.

«Hubo 53 roturas (de diques) en la gran Nueva Orleans debido al huracán», dijo la directora ejecutiva de la organización de vigilancia ciudadana Levees.org, Sandy Rosenthal.

«El origen de nuestro descontento es el trabajo del Cuerpo de Ingenieros del ejército de Estados Unidos. Hubo muchas disculpas, pero ningún cambio en las operaciones cotidianas», agregó.
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Solamente en el sudoriental estado de Louisiana murieron casi 1.600 personas a raíz del huracán, que inundó una gran porción del estado. Casi 900.000 personas se quedaron sin luz en sus hogares y empresas.

La costa del Golfo en Mississippi también sufrió importantes pérdidas, con 238 personas muertas y 67 desaparecidas.

En total, la tormenta generó daños por 85.000 millones de dólares. Es seguramente el huracán más caro de la historia estadounidense, ya que causó casi el doble en dólares de los daños provocados por el huracán Andrew en 1992. La cantidad total de afectados y víctimas secundarias de Katrina es incalculable.

«Necesitamos construir mejores diques», dijo H.J. Bosworth Jr., ingeniero civil y director de investigaciones de Levees.org.

El Cuerpo de Ingenieros «reparó los daños, pero no hizo nada para reforzar los puntos débiles en los diques que no se rompieron, pero que podrían hacerlo en la próxima gran tormenta», añadió.

El subdirector del Centro de Huracanes de la Universidad del Estado de Louisiana, Ivor van Heerden, manifiesto crítico del trabajo del Cuerpo de Ingenieros en los diques de Nueva Orleans, se hizo eco de la opinión de Bosworth Jr.

«Cada vez que pueden reducir el costo de un proyecto, lo hacen. Hay pruebas geotécnicas que pueden hacerse, analizando la fortaleza del suelo antes de construir los diques», algo que nunca se hizo, sostuvo.

Van Heerden prestó su testimonio escrito al Comité de Ambiente y Obras Públicas del Senado de Estados Unidos, uno de los muchos que condujeron las cinco investigaciones sobre las fallas de los sistemas de contención de las aguas.

«La mayor parte de las inundaciones de Nueva Orleans se debieron a insensateces humanas. La sociedad debe una disculpa a quienes perdieron sus vidas y a las aproximadamente 100.000 familias que lo perdieron todo. Y también debe reconstruir hogares y compensar por empleos perdidos», dijo Van Heerden al Congreso legislativo.

«Lo primero que aprendimos (del huracán Katrina) fue sobre nuestras respuestas en situaciones de emergencia. Uno tiene que tener un plan si se rompe un dique», declaró el portavoz del Cuerpo de Ingenieros, Vic Harris.

«Aprendimos de Katrina que no teníamos comunicaciones apropiadas con las agencias locales y estatales adecuadas. Y también aprendimos que necesitamos ensayar antes de una gran tormenta, por ejemplo poner a prueba nuestro equipamiento», dijo, agregando que los trabajos en los diques están en curso.

Un ingeniero de Nueva Orleans que cre que el actual sistema de diques es más apropiado, «pero todavía necesita mejoras» es Carlton Dufrechou, director de la no gubernamental Fundación para la Cuenca del Lago Pontchartrain, de 50.000 miembros.

«El sistema de diques es mejor que el 29 de agosto de 2005 (cuando Katrina arrasó la ciudad y buena parte del estado). Está en mucho mejor forma que antes de la tormenta. Creo que los nuevos muros de contención (obra del Cuerpo de Ingenieros) construidos sobre el Lago Pontchartrain son la parte más significativa de todo el proceso de reconstrucción», expresó.

A Dufrechou, quien trabajó para el Cuerpo de Ingenieros entre 1986 y 1992, se lo consultó sobre la afirmación de Van Heerden en el informe del miércoles, según la cual esa división militar intentó reducir costos de los proyectos de diques.

«Las normas federales indican, o indicaban cuando yo estaba en el Cuerpo de Ingenieros, obtener la mejor protección posible de las inundaciones al menor costo», dijo.

Funcionarios estatales aseguran que las dos razones centrales de la gran cantidad de víctimas una vez rotos los diques —malas comunicaciones y transporte inadecuado para los evacuados— han sido abordadas.

«Muy pronto podremos advertir del peligro de una tormenta inminente a todos los ciudadanos que tengan teléfonos celulares con mensajes de texto. Para aquellos que no tienen ese servicio, especialmente los habitantes de nuestros distritos más pobres, ahora tenemos más voluntarios para evacuarlos», dijo John Forrest Ales, portavoz de la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco.

«Hemos creado más rutas de evacuación, para evitar las carreteras obstruidas que vimos por la televisión», dijo Mark Smith, portavoz de la Oficina de Seguridad Interna y Preparación para la Emergencia de Louisiana.

Lawrence McCleary, encargado de Información Pública de la policía de Louisiana, dijo a IPS que fue «un gran problema» que las distintas operaciones de rescate tuvieran equipos de comunicaciones incompatibles entre sí.

«Así que lo que hicimos fue ir a un sistema de 700 (megahercios), para que todos nos podamos comunicar. Desde Katrina hubo grandes avances en la compatibilidad de las comunicaciones en Louisiana», aseguró.

Los científicos también notan que hay una mejor comprensión de la cálida Corriente del Lazo, que fluye en el sentido de las agujas del reloj hacia el norte del Golfo de México y se une a las corrientes de Yucatán y de Florida.

Con una profundidad que llega a 150 metros en algunos puntos, «actúa como combustible de los huracanes, lo cual los hace más grandes», explicó Nan Walker, oceanógrafo e instructor en la Universidad del Estado de Louisiana.

Tanto Katrina como el huracán Rita adquirieron más fuerza cuando pasaron por las aguas cálidas de la Corriente del Lazo.

«Es por Katrina que los científicos y el público son más conscientes de la Corriente del Lazo y de su efecto de potenciar las tormentas. Ahora se usan 10 modelos diferentes de huracanes en los centros especializados en rastrearlos», dijo.

El cambio climático también es un factor en la aparición de tormentas extremas, de categoría cinco, como Katrina.

«El impacto del calentamiento global es un tema complejo. No tenemos una respuesta confiable sobre su efecto neto en la cantidad de huracanes, dado que hay efectos que operan en ambas direcciones», señaló James Hansen, del Instituto Goddard de Estudios Científicos de la agencia espacial estadounidense (NASA) de Estados Unidos, entrevistado por correo electrónico.

Sin embargo, «con el calentamiento global, hay potencial para huracanes más fuertes y, por lo tanto, más perjudiciales. Esa consecuencia es casi segura», agregó.

* Este artículo es parte de una serie sobre desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales).

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