AMBIENTE-COSTA DE MARFIL: Cuando la selva desaparece

Sogbéné Soro asegura que puede curar varias enfermedades como lepra y tiña. Pero cada vez se le hace más difícil practicar su oficio debido a la escasez de plantas con propiedades medicinales.

"Debo luchar contra la carencia de plantas", dijo el curandero a IPS.

Varias comunidades y leñadores destruyeron la selva de la localidad donde vive Soro y donde hace 15 años podía cosechar raíces, hojas, cortezas y hierbas que le sirven para curar. Ahora se ve obligado a recorrer distancias mayores, ya sea en motocicleta o automóvil, para encontrar los recursos para su trabajo.

Además, la invasión de la selva dificulta la búsqueda de animales salvajes, también usados por los curanderos.

"En la aldea de Koyadougou, al noroeste de país, tenemos escasez de ciertas especies de animales que tienen algunas partes con propiedades curativas", explicó Inza Fofana, cazador y curandero.

"La carne y la grasa del león, por ejemplo, ayudan a tratar dolores en las articulaciones, fracturas y reumatismos. El esperma de elefante se usa para la impotencia, y el cuerno del rinoceronte para el asma", explicó.

Soro, rodeado de pequeñas botellas y bolsas plásticas llenas de polvos y líquidos extraídos de las plantas, señala que se vio obligado a aumentar su tarifa para cubrir los gastos de transporte.

Obviamente, eso no agradó a sus clientes, aun cuando los precios de los remedios tradicionales son mucho más bajos que los de los medicamentos modernos, cuando se encuentran.

En los últimos años, Costa de Marfil se vio envuelta en una guerra civil que dividió al país en dos: el norte controlado por los rebeldes y el sur por el gobierno. La violencia se desató en septiembre de 2002 tras un fallido golpe de Estado.

Las insurgentes Fuerzas Nuevas acusaron al gobierno de marginar a la población del norte y a los habitantes de origen extranjero.

El conflicto obligó a médicos y otros trabajadores de la salud, en su mayoría funcionarios estatales, a abandonar el norte. También cerraron las farmacias. La población de es región tiene una mayor propensión a consultar curanderos.

Varias organizaciones ambientalistas condenaron la sobreexplotación de la selva de este país de África occidental.

Según el no gubernamental Grupo Ecológico Marfileño (GECI, por sus siglas en francés), con sede en el centro financiero de Abidjan, de las 16 millones de hectáreas de selva que había en Costa de Marfil en la década de los 60, sólo quedan seis millones.

El director ejecutivo GECI, Jacob N'Zi, señaló que de las 123 empresas que trabajan en la industria de la madera, sólo dos respetan la legislación vigente en materia de protección de selvas.

Las compañías madereras no respetan la cuota impuesta por el gobierno de extraer entre 2.000 y 10.000 metros cúbicos de madera al año, añadió.

Esa violación a las normas le costó al Estado más de 400 millones de dólares entre 2003 y 2006 y las autoridades tienen parte de responsabilidad por la situación actual, según Kouadio Gnamien, de la organización no gubernamental Ecologia.

Hace cuatro meses, se firmó un acuerdo de paz en Ouagadougou, capital de Burkina Faso, y el líder rebelde marfileño Guillaume Soro fue designado primer ministro en un gobierno compartido. La zona de contención bajo control de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entre las partes enfrentadas también fue desmantelada.

El proceso de paz sufrió un golpe a fines del mes pasado, cuando el avión en el que viajaba el primer ministro sufrió un atentado en la central ciudad de Bouaké.

Soro salió ileso, pero más de tres personas habrían muerto en el ataque.

Analistas señalaron que el ataque refleja el descontento de las Fuerzas Nuevas con el proceso de paz, en especial por la decisión de Soro de asumir el cargo de primer ministro con Laurent Gbagbo como presidente, quien es jefe de Estado desde 2000.

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