EEUU-IRAQ: Sin salida

Un muy esperado informe de la inteligencia de Estados Unidos concluye que son escasas o nulas las posibilidades de pacificación de Iraq.

El informe, aparecido el viernes en vísperas de un debate sin precedentes en el Senado sobre el plan del presidente George W. Bush de sumar al menos 21.500 soldados a los 140.000 efectivos estadounidenses desplegados en Iraq, califica la situación en ese país de "guerra civil" que podría derivar fácilmente en la partición del país.

Más aún, si las nuevas tropas logran reducir la violencia interna en los próximos 18 meses, el avance hacia un acuerdo político es dudoso debido a las actitudes que predominan en las diferentes comunidades iraquíes enfrentadas, afirma el capítulo "Key Judgments" (Criterios Clave) el único que fue abierto al público.

"Aun si la violencia disminuye, dado el clima y las posturas sectarias que infectan el escenario político, difícilmente los líderes iraquíes sean presionados para lograr la reconciliación en el marco de tiempo considerado por este informe", según la National Intelligence Estimate (NIE, Estimación de la Inteligencia Nacional).

La NIE, que llevó seis meses de preparación y representa el consenso de los puntos de vista de la vasta comunidad de inteligencia de Estados Unidos, también subraya que la violencia iraquí es generada y sostenida internamente, refutando las sugerencias de altos oficiales del gobierno, según los cuales Irán está jugando un papel importante al apoyar a las milicias chiitas iraquíes.

"Los vecinos de Iraq ejercen influencia y son influenciados por los hechos que ocurren dentro de Iraq, pero la participación de esos actores externos no parece que ejerza una fuerza mayor en la violencia o en las perspectivas de estabilidad, por el carácter auto sustentable de la dinámica sectaria iraquí", señala el documento.

El presunto "apoyo letal" iraní a algunos grupos armados chiitas "intensifica claramente el conflicto" y Siria "ha adoptado pocas medidas adecuadas para detener el flujo de yihadistas (combatientes islámicos) a Iraq", reconoce.

El consejero nacional de Seguridad de Bush, Steven Hadley, apoyó el documento, insistiendo en que los datos en que se basa han sido exhaustivamente considerados por el mandatario al trazar su nueva estrategia, incluyendo el despliegue de más tropas anunciado el 10 de enero.

"Lo consideramos exacto", añadió.

Pero los críticos afirman que el profundo pesimismo reflejado en el texto pone en cuestión el efecto que tendrán nuevas medidas como enviar más soldados.

"En lugar de convencerme (de que la nueva estrategia de Bush) es la correcta, la NIE hace más claro que el plan del presidente tiene poca posibilidad de éxito", dijo el representante Ike Skelton, presidente del influyente Comité de Servicios Armados de la cámara baja, que ha pedido un retiro paulatino de las tropas para 2008.

De hecho, resulta difícil predecir cómo afectará la NIE el creciente debate y disenso parlamentario, inclusive entre los legisladores del gobernante Partido Republicano, sobre la idea de reforzar el despliegue militar.

El Senado adoptará la semana próxima varias resoluciones no vinculantes, entre ellas una firmada por el ex presidente republicano del Comité de Servicios Armados del Senado, que tiene posibilidades de reunir gran apoyo también entre los legisladores del opositor Partido Demócrata y que rechaza explícitamente el plan de Bush.

Otro informe, publicado el jueves por la Oficina de Presupuesto del Congreso legislativo, asevera que la propuesta de Bush, que según insiste el gobierno sólo implicará el traslado de 21.500 efectivos, dará como resultado una movilización mucho mayor, de al menos de 48.000, si se cuentan las unidades de apoyo.

Además, la Oficina estimó que el traslado tendría un costo de entre 20.000 y 27.000 millones de dólares por año, según la cantidad de tropas de apoyo involucradas. El gobierno ha dicho que los costos serían inferiores a 6.000 millones, y de momento se está gastando más o menos unos 8.000 millones de dólares mensuales en las operaciones en Iraq.

Pese a la negra perspectiva de la NIE, ésta le da al gobierno algunas armas, al afirmar que "las capacidades de la coalición (…) siguen siendo un elemento esencial para la estabilización de Iraq".

Un retiro "casi seguramente conducirá al aumento significativo de la escala y el alcance del conflicto sectario, intensificando la resistencia sunita al gobierno iraquí, y tendrá consecuencias adversas para la reconciliación nacional", afirma el reporte.

Las Fuerzas de Seguridad Iraquíes "difícilmente sobrevivan como institución no sectaria" y los países vecinos "podrán intervenir abiertamente en el conflicto", con el añadido de "muertes masivas de civiles" y probabilidad de desplazamientos forzados, además de que la red extremista Al Qaeda intentará establecer bases propias en varias partes del país, según la NIE.

Estados Unidos invadió Iraq en marzo de 2003, alegando que su régimen escondía armas de destrucción masiva nunca encontradas. La resistencia inicial a la ocupación fue dando paso a una creciente violencia alimentada por grupos armados contrarios a la invasión, milicias parapoliciales que actúan al amparo de sectores chiitas en el gobierno iraquí, bandas delictivas y fuerzas extranjeras.

Un resultado favorable dependerá de "un liderazgo iraquí más fuerte", según la flor y nata del espionaje estadounidense. "La ausencia de líderes unitarios entre los árabes sunitas o chiitas, con capacidad de hablar por todos y de ejercer control sobre sus seguidores, limita las perspectivas de reconciliación", agrega.

Si todo se agrava, el informe prevé tres resultados: "un caos que conduzca a la división de hecho del país, en un escenario que crearía intensa violencia por varios años"; la "aparición de un hombre fuerte chiita", o "la anárquica fragmentación del poder", que "representaría el mayor potencial de inestabilidad, con una mezcla de violencia etno-sectaria y debilitantes choques dentro de los propios grupos".

Por tanto, la expresión guerra civil "describe con precisión los elementos clave del conflicto, como el endurecimiento de las identidades étnicas y religiosas, un cambio notable en el carácter de la violencia, la movilización etno-sectaria y los desplazamientos de población", afirma el documento.

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