FORO ECONÓMICO MUNDIAL: Negocios irresponsables

Dos empresas transnacionales, la japonesa Bridgestone y la suiza Novartis, ganaron este año la fama de conducta irresponsable en su accionar, un irónico premio que otorgan grupos de la sociedad civil en coincidencia con la apertura de las sesiones del Foro Económico Mundial.

El galardón para Novartis equivale a un sarcasmo por el conflicto que enfrenta a esos laboratorios farmacéuticos con el gobierno de India y con las organizaciones no gubernamentales de ese país en torno a los derechos de comercialización de una medicina contra el cáncer.

A la fabricante de neumáticos Bridgeston, la otra compañía galardonada, le correspondió el premio denominado "El Ojo Público sobre Davos", a causa de las condiciones semejantes a la esclavitud que impone en Liberia a los trabajadores de sus plantaciones de caucheras.

Las mordaces distinciones, organizadas por Declaración de Berna y Pro Natura, dos entidades no gubernamentales de Suiza, oponen una alternativa a las sesiones del Foro Económico Mundial (FEM), la reunión anual internacional de gobernantes y figuras prominentes del mundo de los negocios iniciada el miércoles en la sudoriental localidad turística suiza de Davos.

La iniciativa de la sociedad civil se propone encender discusiones sobre temas que acarrean grandes consecuencias tanto para el ambiente, como para los trabajadores y los derechos humanos de toda la población, explicó a IPS la coordinadora internacional de Pro Natura, Sonja Ribi.

El caso de Novartis reviste la índole de gravedad remarcada por Ribi, porque del desenlace de ese pleito judicial y político dependerá la salud y la vida de millones de personas en todo el mundo, declaró Yogenda Sapru, presidente de la Asociación de Ayuda a Pacientes de Cáncer (CPAA), de Mumbai.

Las secuelas de este conflicto repercutirán no sólo en las personas más pobres de los países pobres, sino también en la población de todo el mundo, valuó Sapru.

El incidente surgió poco después de que Novartis introdujera en India, en 2001, su fármaco Imatinib Mesylate registrado con el nombre comercial de Glivec, una medicina "admirable", como la definiera Sapru, a causa de sus propiedades de remisión de la leucemia mieloide crónica.

Pero la droga, que puede reducir la intensidad de esa enfermedad y prolongar la vida de 90 por ciento de los pacientes, fue comercializada por Novartis a 2.500 dólares las dosis mensuales por enfermo.

Al poco tiempo, 11 laboratorios de India comenzaron la fabricación de Glivec como una medicina genérica, como se conocen los fármacos que responden al nombre del principio activo que los constituye, la sustancia genérica, y carecen de otros componentes que sólo los encarecen.

De esa manera, los abastecedores locales vendían las mismas dosis mensuales del genérico en la India a 200 dólares. Incluso, algunas ofertas promueven ventas por el sistema de "dos por tres", que significa recibir las dosis de tres meses por sólo 400 dólares, precisó Sapru a IPS.

En un primer paso, Novartis tramitó la patente para el Glivec, que obtuvo en 2003 con los derechos de comercialización exclusiva. Esta decisión administrativa determinó que 10 de los 11 productores indios del medicamento genérico tuvieran que interrumpir la fabricación y venta del fármaco, tanto para el mercado interno como para la exportación.

En consecuencia, de los 30.000 casos de leucemia mieloide crónica registrados en India, varios millares de pacientes perdieron todos sus bienes en el esfuerzo por proveerse de la medicina salvadora, mientras muchos otros fallecieron.

Sin embargo, hace un año las cosas se reencauzaron cuando la oficina del Controlador de Patentes de India, que examinó un recurso presentado por CPAA, decidió rechazar la patente de Novartis sobre Glivec.

Pero la firma transnacional con sede en Basilea apeló judicialmente ese dictamen del Controlador.

Al mismo tiempo, Novartis presentó una demanda contra el Estado cuestionando el texto de la Ley de Patentes, una norma que había sido enmendada por el parlamento indio para adecuar sus disposiciones a los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre Aspectos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, un tratado que se conoce por sus siglas en inglés TRIPS.

La compañía de origen suizo cuestiona el artículo 3 (d) de la ley, que prohíbe el otorgamiento de patentes cuando las medicinas no son verdaderas nuevas ni innovadoras, como ocurre en los casos de combinaciones de fármacos o de retoques superficiales de las fórmulas de medicamentos existentes.

Supra dijo que, si Novartis gana los dos casos se desencadenará una catástrofe para millones de personas en el mundo y se sepultarán las posibilidades de obtener acceso a fármacos de bajo costo en las naciones en desarrollo.

El activista de CPAA estimó que las sentencias definitivas se conocerán al término de algunos meses. De todos modos, "no creo que ellos (Novartis) tengan muchas probabilidades". Además, "me da la impresión de que están desesperados", opinó.

Por su parte, la firma farmacéutica declaró esta semana que sus acciones emprendidas en India tienden solamente a "salvaguardar la propiedad intelectual" y no se relacionan con el acceso de los pacientes a las medicinas.

La empresa manifestó "profundo interés en el establecimiento de una protección efectiva a la innovación farmacéutica en India" y se declaró convencida de que esa nación "de creciente importancia industrial debe adherir a las obligaciones internacionales".

El otro premio del Ojo Público sobre Davos representó una censura a la empresa Bridgestone por las prácticas similares a la esclavitud que desde hace 80 años hace valer en las plantaciones de su propiedad en Liberia.

A las condiciones de esclavitud se suman los daños ambientales causados por el empleo de productos químicos contaminantes en las plantaciones que la compañía japonesa Bridgestone incorporó en 1988, cuando adquirió a la empresa estadounidense Firestone.

Alfred Brownell, líder de un grupo ecologista de Monrovia, la capital de Liberia, denunció que la compañía arroja también desechos sin tratamiento a los ríos adyacentes a sus plantaciones.

Los trabajadores de Bridgestone están obligados a cumplir cuotas de trabajos que les demandan jornadas de por lo menos 21 horas. De lo contrario, sus salarios se reducen a la mitad y no pueden obtener los recursos para sobrevivir, expuso.

En esos 80 años, Firestone y luego Bridgestone se llevaron toda la materia prima a Estados Unidos para fabricar guantes, neumáticos y condones, sin dejar el menor valor agregado en Liberia, dijo Brownell a IPS. Ya es suficiente, hay que detener a Firestone, insistió.

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