LÍBANO: Entre la furia y la devastación

Buena parte de la capital libanesa está destruida. La infraestructura de muchas áreas está en escombros tras el bombardeo israelí. Pero la devastación no es solo física.

"¿Acaso nuestro país no tiene derecho de avanzar, como otras democracias?", dijo el taxista Nidal Mothman, de 35 años, mientras conducía por el centro de Beirut. "Odiamos al gobierno de Estados Unidos por darle luz verde a los israelíes para retrotraernos a la edad de piedra."

Al igual que muchos residentes de Beirut, Mothman muestra ira ante lo que considera una agresión "indiscriminada" de Israel contra su país.

"¿A cuántos militantes de Hezbolá mataron?", se preguntó Mothman. "Quizás un puñado, pero asesinaron a más de 350 civiles. ¿Qué tipo de guerra están librando contra mi país?"

Desde los ciudadanos en las calles hasta los políticos desde el gobierno, la mayoría de los libaneses hablan el mismo lenguaje. El jueves, el primer ministro Fuad Siniora dijo a la prensa que su país estaba deshecho.

"¿Acaso la comunidad internacional puede hacer de cuenta que no pasa nada mientras el estado de Israel nos produce tanto daño?", inquirió Siniora.

El gobernante también acusó a Israel de masacrar a civiles libaneses e intentar destruir todo aquello que ha permitido la superviviencia de esta nación, ya devastada por la anterior guerra civil.

Los hechos que se constatan en el terreno dan crédito a estas apreciaciones. La crisis humanitaria empeora con cada hora que pasa.

Cerca de un millón de libaneses debieron abandonar sus hogares. Al menos 64 puentes fueron objeto de bombardeo, y muchas carreteras están cortadas. Eso impide el transporte de alimento y asistencia.

Entre otros blancos israelíes han figurado la principal fábrica de productos lácteos del país, una planta de procesamiento de alimentos, dos farmacéuticas, centros de tratamiento de agua, centrales eléctricas, silos, una iglesia ortodoxa griega, hospitales y ambulancias.

En ciertos barrios de Beirut la vida sigue normalmente, pero el sur ha sido muy golpeado. Edificios enteros fueron derrumbados por completo por los bombardeos aéreos.

"¿Cuándo cree usted que terminará esta guerra?", preguntó Nishan Isaqui, estudiante de la Universidad Estadounidense, de 22 años. "Vivía en el sur de Beirut, y todo lo que yo conocía quedó totalmente destruido. Lo único que quiero es paz y un lugar seguro donde vivir."

Isaqui se preparaba para viajar a la septentrional ciudad de Trípoli donde se ubicaría en la casa de unos familiares. "¿Por qué nos hacen esto? Si quieren luchar contra Hezbolá, que luchen contra Hezbolá, no contra civiles libaneses?"

Mientras, las operaciones israelíes continúan afectando el sur de Líbano, incluida la ciudad de Tiro. En Beirut se vivió un día de relativa calma el domingo.

Los buques se aglomeraban en los puertos para facilitar la evacuación de extranjeros. "Sí, nos damos cuenta de la prioridad de Occidente. Los libaneses no les importamos. Eso es lo que apreciamos con esas acciones", dijo a IPS Ayad Harrar, vendedora de ropa en el barrio de Hamra.

La población está conmocionada porque el país está de nuevo inmerso en la guerra, justo cuando pensaba que había llegado la paz.

"Esta tarde está calmada, pero todos sabemos que cuando termine la evacuación de los extranjeros volverán los bombardeos", previó Harrar. "No es posible vivir una vida en estas condiciones, sin saber si ha llegado nuestro último día."

El sábado, dos días antes de visitar Beirut, la secretaria de Estado (canciller) estadounidense Condoleezza Rice dijo a la prensa que la situación en Líbano era parte de los "dolores de parto de un nuevo Medio Oriente".

Luego de reunirse con miembros de un equipo de la Organización de las Naciones Unidas que acababa de visitar la región, Rice sostuvo que Israel debería ignorar los llamados a un cese del fuego.

No muchos en Beirut pueden apreciar esas declaraciones. Suthir Amalat cargaba su bebé con un brazo mientras compraba agua embotellada para llevar a su casa, preparándose para lo peor.

"Estoy furiosa con Hezbolá por empezar con esta catástrofe, pero estoy aun más furiosa con los israelíes por destruir Líbano", afirmó. "Y Estados Unidos, al que considerábamos un amigo, apoya ahora, claramente, la destrucción de nuestro país." (FIN/IPS/traen-mj/dj/ss/ip hd pi/06)

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